Eduardo Pérsico, el lunfardo

               Aquí el autor define al Lunfardo como “un código entre dos sin que se entere un tercero”, y esta definición sugiere un juego lenguístico de dobles significados, de escabullir y mostrar otra moneda para que alguien se lleve la equivocada. Y de esto sabe mucho el autor, ya que su largo ejercicio en el cuento y la novela se basa en decir lo que no digo, falsificar y confundir al lector; para llevarlo por otro camino y también darle testimonio de una vida y un tiempo del que no podemos escabullirnos…                                                                           Descargado de www.elortiba.org

 

LUNFARDO EN EL TANGO

Y LA POÉTICA POPULAR. (3ª.ED.)

 Ensayo y 1300 Voces del Tango y la Literatura

 

Eduardo  Pérsico.

 

                      

                         LUNFARDO EN EL TANGO    Y LA POÉTICA POPULAR

     

 

                                               

              

Ensayo  y  1300 Voces del Tango y la Literatura.

 

 

                        EDUARDO PÉRSICO

 

Derecho de Autor: N*258435. 2003

 

 

Contratapa 3ª edición: No abundan los intelectuales que logren explicarnos con el conocimiento y la soltura de Eduardo Pérsico, a propósito del Tango, el Lunfardo y otros perfiles de esa manifiesta identidad.

   Aquí el autor define al Lunfardo como “un código entre dos sin que se entere un tercero”, y esta definición sugiere un juego lenguístico de dobles significados, de escabullir y mostrar otra moneda para que alguien se lleve la equivocada. Y de esto sabe mucho el autor, ya que su largo ejercicio en el cuento y la novela se basa en decir lo que no digo, falsificar y confundir al lector; para llevarlo por otro camino y también darle testimonio de una vida y un tiempo del que no podemos escabullirnos… De todo ello está hecho el lenguaje que Eduardo Pérsico, – un escritor notable para cualquier informado-  recoge en este estudio casi informal y nada presuntuoso, pero seriamente ilustrativo.   Las palabras de su ensayo minucioso y certero nos   acercan a un hombre de la intelectualidad que también conoce el lunfardo, y es consciente sabedor de que ese lenguaje nos hizo así y hoy sería tan imposible como insoportable cambiarlo. Basta con leer sus Crónicas del Abandonado, El Infierno de Rosell o Nadie muere de amor en Disneylandia para entender mejor la autenticidad de este escritor sobresaliente.

           

                                                                       Doctor José Andrés Rivas, (UBA)

                                                                       Académico Correspondiente de la

                                                                       Academia Argentina de Letras.        

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DICE JOSÉ A.MARTÍNEZ SUÁREZ, CINEASTA Y EX PRESIDENTE DE LA ACADEMIA PORTEÑA DEL LUNFARDO.

 

            El habla cotidiana suele cambiar por imperio de alguna moda aunque,  mayormente, por invenciones urdidas para ampliar la comunicación. Y el lunfardo de los argentinos, que según Eduardo Pérsico es “junto al tango los dos perfiles más relevantes de nuestra identidad, no los únicos pero sí los más visibles”, es un fenómeno jergal irrepetible en otros grupos sociales, en cuanto este duende coloquial y divertido mantenga intacto su carácter de “código entre dos para que no se entere un tercero”.

           Esta sucinta definición del lunfardo resume, quizá, vigentes polémicas sobre qué significa parecernos y ser idénticos los argentinos. Nadie desconocería hoy el sentido de apoliyar, mina o bulín, voces ya incluídas en el primer diccionario lunfardo, publicado en 1894, y aunque en su origen esa jerga fuera privativa “de la gente de mal vivir”, previo al glosario con más de mil doscientas voces lunfardas, Pérsico nos explica como esa calificación apresurada obedeció a que los primeros interesados en la materia eran vinculados al quehacer policial y carcelario. Y también nos ilustra que la difusión y permanencia del lunfardo en el habla de los argentinos es un fenómeno ligado más a la literatura que a la delincuencia. De modo diferente a cuanto aconteció con otras jergas dialectales, las voces de la lunfardía se instalaron en toda la sociedad por persistencia de las letras de los tangos, en su mayoría, y la poesía popular editada durante un siglo, donde hubo autores renombrados y muchos desconocidos; algunos recuperados aquí. Además, el procedimiento para difundir estos recursos de comunicación, el conocimiento de los mismos y el tratamiento ameno que Eduardo Pérsico, – narrador y poeta, según Borges “un reo que escribe para intelectuales”- le otorgó a un tema habitualmente árido, nos asegura un trabajo didáctico y de utilidad nada frecuente. Simplemente, un libro brillante.                  

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DE JOSÉ ANDRÉS RIVAS, DOCTOR EN LETRAS DE LA UBA. Y CORRESPONDIENTE DE LA ACADEMIA ARGENTINA DE LETRAS.

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        No abundan los intelectuales que logren explicarnos con el conocimiento y la soltura de Eduardo Pérsico, a propósito del Tango, el Lunfardo y otros perfiles de esa manifiesta identidad.

         Al comienzo habrán sido dos hombres en una calle del suburbio, o la necesidad de pasar un secreto de modo que ningún otro pueda entenderlo. Una frase oída y luego cambiada o modificar un nombre porque la palabra usada no servía o alcanzaba. Los orígenes pueden haber sido muchos y que las expresines desepués se confundieran y formaran ese lenguaje marginal  en los libros pero sí en las palabras cotidiana Con el paso del tiempo los eruditos las aceptarían y serían corrientes en el comercio lingüístico de nuestra tierra, si al fin el lenguaje está en la calle y no sólo en los diccionarios y las enciclopedias.

            Aquí el autor define al Lunfardo como “un código entre dos sin que se entere un tercero”, y esta definición sugiere un juego lenguístico de dobles significados, de escabullir y mostrar otra moneda para que alguien se lleve la equivocada. Y de esto sabe mucho el autor, ya que su largo ejercicio en el cuento y la novela se basa en decir lo que no digo, falsificar y confundir al lector; para llevarlo por otro camino y también darle testimonio de una vida y un tiempo del que no podemos escabullirnos. En última instancia, de ser nosotros mismos, porque más allá de las disenciones y los apremios, el lunfardo es todo eso: pasión por las máscaras, devoción por las palabras heredadas y después modificadas o deformadas; ejercicio de transgresión basada en una profunda exaltación del individuo, su derecho a decir que no y poner mala cara. Si a esto se agrega la frecuentación de los textos de Jorge Luis Borges y de la figura de Borges, a quien Pérsico le dedicó un cuento ambiguo y delicioso, (Laberinto de Gardel y el Inglesito) se explica en parte porqué escribió este diccionario.

            Las demás razones tienen que ver con la fascinación por el tango y al final de su prólogo remeda el chanchán de nuestra música ciudadana. La experiencia es muy simple: basta con pedirle a cualquiera que haga la onomatopeya musical del dos por cuatro y repetirá el mismo chanchán. Signo valioso en una época  en la que al tango lo deforma la gente que viene de otra música, o que quiere modernizar a Mozart o a Bach, “hacerla fácil” como diría un entusiasta del lunfardo, olvidando que entre otras virtudes, ellos tomaron la precaución de que su música fuera inmortal. Y cualquiera que se acercó alguna vez al lunfardo sabe muy bien que esa música, el tango, y aquel lenguaje fueron siempre juntos como una pareja que mueve airosamente las “tabas” al mismo tiempo.

            Eduardo Pérsico recuerda una anécdota de Nicolás Olivari, que también se le atribuye a Roberto Arlt: de que crecieron en un suburbio fabril y no tuvieron tiempo de aprender el lunfardo. La respuesta es sutil, ingeniosa y no exenta de justificaciones. El problema consiste en que el lunfardo no es sólo una forma de decir y de nombrar la realidad para que sólo los iniciados la reconozcan, no sólo es un lenguaje marginal, secreto y grosero unido a lugares y conductas de mala fama, sino también una forma de vida. A estas razones se debe su permanencia en el tiempo, su empecinamiento en meterse en la vida de todos los días. En este terreno son, somos, muchos los iniciados. Antes provenían del malevaje, del mundo marginal, la vida rea y prostibularia que se resistía a ser absorbida. Ahora está en todos como la sangre y los huesos, o en esa forma de amar, tener y sentir que poseemos sin saber de donde viene porque se apoderaron de nosotros desde siempre.

            La razón puede ser también el absurdo de querer hacer un país y una ciudad que se parezca, y no se parezca, a ese país sobre una pampa sin límites que parece no tener orillas. De este afán de exiliados y nostálgicos de otras tierras que quisieron que ésta fuera la suya. De su esfuerzo por recordar una patria que habían perdido y que con el paso del tiempo ya no era la misma. De la rebeldía para nos ser devorados por los hombres que se dicen mejores y más cultos…           

            Calle, suburbio, marginalidad son algunos de estos rostros. La tentación de un lenguaje secreto de hacer que el tercero no entienda porque el asunto es entre nosotros dos y el deseo de ser quienes somos en la forma de nombrar las cosas de todos los días. De todo ello está hecho el lenguaje que Eduardo Pérsico, – un escritor notable para cualquier informado-  recoge en este estudio casi informal y nada presuntuoso, pero seriamente ilustrativo.   Las palabras de su Ensayo minucioso y certero nos acercan a un hombre de la intelectualidad que también conoce el lunfardo, y es consciente sabedor de que ese lenguaje nos hizo así y hoy sería tan imposible como insoportable cambiarlo. Basta con leer sus Crónicas del Abandonado, El Infierno de Rosell o Nadie muere de amor en Disneylandia para entender mejor la autenticidad de este escritor sobresaliente.

        

                                                        Doctor José Andrés Rivas. (UBA)

                                                                        Académico Correspondiente de la

                                                                       Academia Argentina de Letras.

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Y si vieras la catrera como se pone cabrera cuando no nos vé a los dos. Pascual Contursi. (Mi Noche Triste, 1915).    —————————————————————-

 … has rodao como potrillo que lo pechan en el codo, engrupida bien debute por la charla de un bacán. Celedonio Flores. (Audacia, 1925)    

 

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Cuando rajés los tamangos, buscando ese mango que te haga morfar… Enrique Santos Discépolo. (Yira, Yira. 1929).

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Del Lunfardo a l Tango y su Literatura.

        

UNA COMUNICACIÓN DE  PERSONA  A  PERSONA.

 

     “El lenguaje articulado se fue desarrollando en el hombre según se viera obligado en aproximar ideas con sus semejantes. Eso que comenzara con onomatopeyas imitativas de la naturaleza, constituyeron el sustrato del lenguaje; y mucho más acá en el tiempo, cuando por el años 1492 llegaron los navegantes descubridores de América para la cultura europea, los que habitaban estas playas no difundieron la noticia con movimientos corporales o señales de humo: lo expresaron con sus palabras que consolidadas por la reiteración, transmitían ideas y conceptos. Tal vez primarios, pero de choza a choza y de un margen al otro de los ríos, los naturales de por aquí nombraron la aparición de los navíos extraños usando algún mecanismo de lenguaje apropiado para reducir cualquier pensamiento a su manera más sencilla. Luego, la adopción del castellano por nuestras latitudes pertenece a una constante histórica, en cuanto quien sostiene el poderío técnico y económico siempre asume imponer su propia cultura adonde llega, que paulatinamente irá modificando las particularidades de cada pueblo. Entonces por ahí se nos ocurre que una comarca como la nuestra, que no puede orientar la técnica ni la economía del planeta, quizá logre identificarse practicando alguna gimnasia del ocio y acaso, una buena manera de ejercitar la identidad de los argentinos exista en el lunfardo, un código para  comunicarse entre dos sin que se entere un tercero.

               

Estos renglones algo simplistas que expuse en la Biblioteca Nacional de Madrid a propósito de un encuentro sobre el idioma castellano, en 1987, bien pudieron sumarse al pesquisar del ser nacional de los argentinos, ese territorio donde ambiguamente se entreveran serios estudiosos del habla coloquial con furtivos cazadores que sin compromiso ni rigor, disparan cada tanto algún escopetazo y si aciertan, mejor así. Es bien sabido que en el ámbito de las expresiones populares abundan apresurados en nombrar y calificar todo, temerarios de los que alguna vez se encargara Nicolás Olivari, (La Musa de la Mala Pata) que al ser preguntado si hablaba lunfardo – según escribiera Jorge Calvetti- contestó “vea, yo nací en Villa Luro en el año 1900, cuando aquello era un suburbio. Frecuenté el trato de obreros, ex presidiarios, las prostitutas y atorrantes que eran mis vecinos, y no he tenido tiempo de aprender eso”. Esta misma definición de Olivari también es atribuida a Roberto Arlt, (Los Siete Locos, Los Lanzallamas, El Amor Brujo), y por ser ambos dos escritores fundacionales de la literatura de Buenos Aires, la autoría nos atrae menos que la aguda respuesta. De todas maneras, el mismo Arlt supo valorar más a fondo este fenómeno dialectal en una polémica que mantuviera con algunos académicos alrededor de 1940: “este fenómeno  nos demuestra hasta la saciedad lo absurdo que es pretender enchalecar en una gramática canónica, las ideas siempre cambiantes de los pueblos… y si le hiciéramos caso a la gramática, tendrían que haberla respetado nuestros tatarabuelos, y en progresión retrogresiva, llegaríamos a la conclusión que, de haber respetado al idioma aquellos antepasados, nosotros, hombres de hoy, de la radio y la ametralladora, hablaríamos todavía el idioma de las cavernas”.  

 

Es innegable que el lunfardo empezó siendo una lengua “de la gente de mal vivir”; por dar una definición facilonga, y que al ir perdiendo su secreto delictual se convirtió en un guiño de comprensión popular más allá de sus primeros cultores, pero nadie discute que este léxico sintético ha sido, esencialmente, un  medio entre pocos para despistar a otros. “El argot constituye un habla rápida, espontánea que brota de una manera natural… en vocablos y expresiones que acuden fácil y prestamente a la lengua”, dice Mario E.Teruggi en Panorama del Lunfardo, Sudamericana, 1979. Y bien vale comentar que durante los años de 1970, cuando recrudeció la irresuelta y feroz interna de los argentinos, en los distintos grupos actuantes se abrían y cerraban efímeras contraseñas ajenas a quien no participara de verdad. Humberto Costantini, quien recreara el lenguaje coloquial de Buenos Aires en su libro En la Noche  durante su exilio en México, supo ver que entre perseguidos y perseguidores existían tantos lenguajes como grupos; y bien vale decir “un código entre dos”. Esto, anecdótico, bien podría extenderse a la variedad de profesiones y actividades con jerga propia, aunque respetemos expresamente que el habla de un pueblo es un sistema artificial de signos que se diferencia de otros sistemas de la misma especie, y cada lengua tiene su teoría particular, su gramática y principios que hacen a un idioma. Eso que significa peculiaridad, naturaleza propia, índole característica, donde cada lengua tiene su fisonomía y sus propios giros que no impiden las particularidades dentro de cada una. Hasta aquí todo bien, pero sin caer en purismos, idolatrías ni supersticiones con nuestra lengua madre, sabemos que lunfardías aparte, en la Argentina hablamos castellano, según su gramática nos entendemos con el mundo y eso no queremos modificarlo.   

 

              

                      LENGUAJE, IDENTIDAD Y CULTURA,

 

          El lenguaje nos permite visualizar la diferencia entre Civilización, – lo instrumental de la realidad, el gran continente de toda  manifestación- y la Cultura, que resume la vocación estética del sujeto y acaso, su sensibilidad peculiar y creativa como un ser comunitario. La Civilización, la razón instrumentada, cristaliza y estratifica el lenguaje mientras la Cultura lo desaliena y modifica en expresiones “contraculturales”; una calificación siempre efímera si pensamos en tantas variaciones estéticas generada en la contracultura y luego devenidas en clásicas. Y para  apreciar mejor al lunfardo como una sólida arista de la identidad cultural de los argentinos, vale recuperar un párrafo de Radiografía de la Pampa, 1933, de Ezequiel Martínez Estrada: “psicológicamente puede ocurrir a un idioma algo peor que subdivirse en dialectos y es cristalizarse en sus formas al tiempo que  se limita y amputa. En el dialecto vive el alma local, el paisaje vernáculo; en el idioma extenso o superficial la palabra desfallece hasta que se reduce el número de términos”. Y prosigue: “la actitud desafiadora del compadre, el insulto, el neologismo de la jerga arrabalera son formas vengativas, afiladas y secretas de herir. Ese oculto rencor contra una lengua de filiación paternal que no nace con uno de la misma madre, puede haber conducido a  dos formas de escribir y hablar”. Hablar al revés, al “vesre”, es una forma patológica del odio cuanto no de la incapacidad. No pudiendo hablarse otro idioma, desdeñándoselo cuando se lo habla, para el trato social e íntimo de todo género se invierten las sílabas de las palabras con lo que el idioma, siendo el mismo, resulta ser lo inverso”. Hasta ahí la cita de Martínez Estrada, un precursor de la psicología social en la Argentina, aunque en ese mismo tono conceptual afinó Juan José Hernández Arregui más tarde en ¿Qué es el Ser Nacional?, de 1963, al decir: “la lengua ejerce una acción coercitiva y regularizadora del grupo. La cultura está litografiada en su lengua y las variaciones idiomáticas se ejercen desde el pueblo. Ya Platón lo había comprendido, – ajeno al término Identidad- que el pueblo es excelente maestro en materia de idioma, y que la lengua como la cultura, eran un hecho social”.      

 

 

             

           LOS  MERITORIOS  ESTUDIOSOS  INICIALES.          

           

                     Los primeros interesados en la materia lunfardesca no coincidieron en su calificación inicial.  Algunos la estimaron una jerga gremial del delito y otros no aceptaron ese límite al denominar el mismo ejercicio comunicativo con otro nombre. Benigno Baldomero Lugones lo llamó lunfardo; Antonio Dellepiane, criminal; Alvaro Yunque habló de un lenguaje arrabalero y Jorge Luis Borges, en El Idioma de los Argentinos, de 1927, expuso “el lunfardo es un vocabulario gremial como tantos otros, es la tecnología de la furca y de la ganzúa”. Aunque no haya duda que en su génesis este vocabulario fue delictual y del bajo fondo, lo constante en el lunfardo han sido su intención burlona, caricaturesca y su activa movilidad de cambio. Se descuenta que lo dinámico es atributo de toda comunicación humana y particularmente en el lenguaje mejor se aprecia ese perfil; no hay quietud en ninguna expresión creativa pero la movilidad del lenguaje suele ser constante, y pese a la tarea de conservación de algunos fundamentalistas, ningún pueblo del mundo conversa en lengua muerta.

                  No pocas veces se dieron como vocablos de la lunfardía términos absolutamente transitorios, que aunque sirvieron al rebusque ocasional para decir sin que se entere un tercero, no mantuvieron las forzosas horas de vuelo para perpetuarse en el imaginario popular. Mina, bulín, bacán o mishiadura, por ejemplo, han permanecido en varias etapas del hablar de los argentinos con mínimos cambios en su acepción y aunque la permanencia de uso pareciera una contradicción, podemos decir que las voces lunfardas deben “transitar” para convertirse en “clásicas”, aquello que orienta para dar clase y dicta la arbitrariedad del tiempo. La comunicación se sustenta  en la reiteración y sin regularidad de uso el lenguaje pierde significado. Los vocablos merecen su decantación, macerarse, deben transcurrir su espacio de solera para degustarlos al fin como cualquier vino placentero; “ropagrosa”, de uso despectivo al uniforme de los vigilantes extensivo a quien lo portaba, era común por los años treinta y desapareció del léxico arrabalero; otro ejemplo sería el difundido término “palo” durante la década de 1990, – equivalente a un millón de pesos, y “palo verde” si se hablaba de dólares- que por brulotes financieros en el país como los ocasionados a fines del 2001 empezó a decaer y en pocos años ya era una expresión apenas concurrida. Otro ejemplo: entre los adictos más contumaces al consumo de drogas, principalmente adolescentes, que al fin pierden su capacidad pensante, al inicio del 2000 se los llamó “quebrados” o “reventados”, y a finales del año 2006 eran “limados”, “fisurados”, o “quemados”. Si cualquiera de esos vocablos actuales, – como “tuca” al pucho de marihuana, o “tuquera”, al canuto de aspirarlo- perduran durante cierto tiempo, se convertirán en valores en sí mismos y si caen en desuso pronto se olvidarán. En un reportaje que Paco Urondo le hiciera en noviembre de 1970 a Julio Cortázar, de paso por Buenos Aires, se originó el siguiente diálogo: ‘Cortázar, me llamó la atención cómo el otro día usted se interesó cuando yo dije la palabra “yeite”. Y el otro respondió ‘claro, porque para mí era “guiye”. “Yeite” es una novedad’. (Anotamos que en ambos casos el significado es idéntico: “asunto fácil y beneficioso”) Y las  denominaciones del dinero, por ejemplo- sigue Julio Cortázar- la primera vez que oí la palabra “luca”, no supe porque en mi tiempo no se decía “luca”.

            Estos datos ilustrarían ciertos avatares del lenguaje y en algún caso, de la economía, aunque por el categórico efecto de la reiteración, por fortuna al habitante de Buenos Aires una mina le sigue significando una mina  y un bulín es un bulín y nada más. Y de otra manera, no sería vida… 

                    

                  De la génesis lunfardesca discutieron ya los analizadores de la propia jerga, validando que cualquier lenguaje “codificado para entender limitadamente” debe inferir cierta complicidad igualadora de  condición y origen. Y por ser a ráfagas un recurso gremial exclusivo, el lunfardo de los argentinos, irónico, procaz, corrosivo o ambiguo, generó y sigue albergando siempre una humorada compinche; algo esencial del juego denostado en principio por irreverente entre los guardianes del idioma pulcro, que lo irían aceptando al entender mejor cada contexto temático. Calificar al lunfardo como un argot ejercitado sólo por la delincuencia, – que en principio lo curtiera para disimularse- es un error alentado porque sus primeros estudiosos, aparecidos en la Argentina antes del 1900, fueron personalidades del fuero penal que no previeron en esos giros jergales una expresión literaria bien cotizada más tarde. Benigno Baldomero Lugones, con dos artículos publicados en “La Nación” de Buenos Aires por 1879, hizo “la primera descripción seria del mundo criminal” y ameritó estudiar “sobre los lunfardos y los ladrones en sentido amplio”, según los lunfardólogos Francisco Laplaza y Miguel Angel Lafuente. Siendo escribiente policial Lugones había recuperado esta anónima cuarteta: “Estando en el bolín polizando se presentó el mayorengo, a portarlo en cana vengo. Su mina lo ha delatado”; cuya acepción sería “estando en su habitación durmiendo se presentó el comisario: a llevarlo preso vengo, su mujer lo ha delatado”, algo menos divertido y didáctico al párrafo de donde surge que salvo mayorengo, en desuso hace tiempo por “Comisario”, bulín, (bolín); apoliyando, (polizando); cana y mina aún guardan vigencia en los años del dos mil.

                    

                    Poco más tarde hallamos a don Antonio Dellepiane, abogado penalista y prolífico escritor, que en 1894 recopilara el primer diccionario lunfardo, El Idioma del Delito, y quien como B.B.Lugones se ocupara del tema metódicamente. Acaso ese inicial enfoque de ambos sobre el habla de los marginales, suspendió por algún tiempo la homologación del lunfardo como un recurso más amplio al meramente carcelario, aunque al mismo tiempo esa jerga dialectal se convertía en una expresión literaria parecida a la gauchesca; una forma menos promocionada y también menos descalificada por los inmovilizadores del lenguaje. Tanto que por 1965, José Gobello escribió  “el lunfardo literario, que corresponde llamar lenguaje lunfardesco, es patrimonio de escritores que jamás ejercieron la profesión del delito”, y al reeditarse El Idioma del Delito en 1967, Juan Cicco prologó lo siguiente: “El lunfardo, jerga privada de la mala vida porteña cuando Dellepiane se entregó a descifrarlo, se caracterizaba por un tecnicismo profesional que hacía necesario rastrearlo en sus constantes avatares morfológicos y semánticos. Tales dificultades han desaparecido en parte desde que el lunfardo se extendió a casi todas las capas sociales y dio su denominación al habla corriente, cotidiana y familiar”. Dos certezas que implican por una parte la importancia que la jerga tuvo en las casas de inquilinato, o conventillos, abarrotados durante años de inmigrantes de diferentes lenguas y dialectos que descubrían en los novedosos giros un modo de fraternizar. Además, los argentinos sabemos que si de verdad el lunfardo fuera sólo un habla puramente delictual, no debería usarse exclusivamente en los sectores menos pudientes… Pero bien, sin hablar del perfil delincuencial de las clases encumbradas en Argentina, en ese ámbito de inquilinatos, conventillos y márgenes más bajos aún ocupados por el proletariado harapiento prosperó con rapidez el lunfardo. En sectores no cubiertos por el escaso mercado laboral de una economía precapitalista, como la nuestra a fines del diecinueve y principios del siglo veinte, también aumentó la estadística del delito en términos alarmantes. Un emergente preocupante visto desde enfoques diferentes por los tratadistas, donde resultó indignante por su soberbia medieval La Bolsa, de Julián Martel, reeditada  en 1955. Aunque también pensadores mejor rumbeados como Juan José Sebreli en Buenos Aires Vida Cotidiana yAlienación, de 1965, en un renglón imprevisto por anteponer a su rigor conceptual cierta pose de adolescente revulsivo, el autor pontifica “el lunfardo devino luego en el lenguaje común del sector desasimilado que intenta la destrucción simbólica de la sociedad organizada, mediante la destrucción de su lenguaje”. Que pese a sonar bien se desencamina de cuánto aconteció en verdad y Sebreli desestimó: ese pobrerío miserable nunca intentó destruir “la sociedad organizada”, todo lo contrario, y tanto fue así que los hijos de esos mismos desarrapados se convirtieron en obreros y empleados que, sólo por sentirse iguales al resto y sin destruir el régimen injusto y aristocrático que los contenía, participaron de la movilidad social del país. Y por supuesto, usando cotidianamente términos de la lunfardía.         

 

 

                

                

                  EXCESOS,  IDENTIDADES Y GENERACIONES.

                   

                 De cualquier modo, por carecer de estructura idiomática, prosodia, sintaxis y otras casquivanas que cautivan a los diccionaristas, el lunfardo no resulta materia hábil para conversar ni ser escrita y es precipitado cualquier  “diccionario etimológico” que incluya términos transitorios entre los  escogidos. El lunfardo no permite describir ciertas sutilezas gestuales que exigen algunas expresiones y en otras jergas cercanas hallamos ejemplos: el término Chabón para los argentinos al igual que Cara entre los brasileños y Huevón a los chilenos, significa casi siempre torpe, desmañado, desconfiable, pero según contexto o entonación, eso puede ir de lo cordial o admirativo a lo insultante y descalificador. “No debemos trasladar ligeramente las afecciones de las ideas a los accidentes de las palabras”, supo decir el venezolano Andres Bello (1781-1865) en su Gramática de la Lengua Castellana; y eso más tarde lo confirmaron quienes al intentar relatar íntegramente en lunfardo sin atender la intención oculta en cada palabra, prodigaron unos trabajosos pastiches sólo comprensibles por el autor y sus amistades. Al usarse de manera arbitraria el lunfardo se desvaloriza y deja de ser un enriquecedor del castellano: las expresiones y pinceladas inoportunas desfiguran el cuadro y no sirven de nada; varios artificiosos letristas tangueros forzaron invenciones de trasnoche queriendo institucionalizar términos propios y al fin confirmaron algo bien de bute y posta, (inmejorable): el lunfardo según es una profunda expresión popular, no obtiene su mejor cuna y albergue en ningún laboratorio. Asímismo, en el inadecuado uso de la jerga también tomaron parte los escribas de turno seducidos por este simpático duende coloquial que por su ductilidad, ofrece astutas metáforas del reísmo popular para sintetizar cualquier relato; y no pocas veces al malversarlo echaron a perder un recurso que sin desactivar el lenguaje principal, – el castellano-  nos acerca de modo cómplice con lo más auténtico que guardamos los argentinos de Buenos Aires en nuestra entretela. Que algunos prefieren llamar  Imaginario Colectivo… 

                      El lunfardo y el tango son dos de los perfiles más categóricos de nuestra identidad cultural; no los únicos pero sí los más visibles, sin duda; y esta certeza nos propone un rastro a seguir para que por ahí apunten sus armas otros cazadores mejor capacitados, como hiciera Ricardo Rojas en su libro Eurindia: “concibo a la nacionalidad como un fenómeno de síntesis psicológica, un yo metafísico que se hace carne en un pueblo y que halla su lenguaje en los símbolos de la cultura”. Una definición para entender mejor quiénes somos realmente.

                          Al origen y desarrollo del lunfardo fueron vitales las multitudes llegadas a Buenos Aires desde 1860 a 1920. Por entonces los inmigrados alcanzaron proporciones mayoritarias en nuestra población y alrededor de  1870 vivían en la ciudad 95.000 nativos y 93.000 extranjeros de distinto origen; en 1895 los recién llegados ya superaban a los nativos y alrededor del año 1920 las proporciones se igualaron en un nativo por cada extranjero. Así entonces no podía esperarse que las herencias españolas y gauchescas de los argentinos; ya decadentes por un proyecto agropecuario que excluía a los sectores sin tierra propia; permanecieran estables y rígidas. Y Alfredo Mascia, en Política y Tango, apunta que por entonces el compadre, personaje admirado y respetado habitante del orillaje por ser “macho, rencoroso, guapo; y una nobleza resabio del culto hispánico del honor”, era expulsado de su sitial por el progreso indetenible. Y prontamente su prestigio tuvo imitadores en el compadrito, un sustituto cargado con cierta frustración por no alcanzar la personalidad y la proyección del compadre, que fuera dueño de muchas voluntades políticas y casi solitario, al que  tan bien describiera Borges al mentar a su conocido, don Nicanor Paredes. El escritor argentino Jorge Luis Borges más entrañable y autor del poema El Tango: “Aunque la daga hostil o esa otra daga, el tiempo, los perdieron en el fango, hoy, más allá del tiempo y de la aciaga muerte, esos muertos viven en el tango”…

                  

                    Por otra parte, ahí la  Argentina se había convertido en un país inmigratorio y era natural que el grupo étnico de mejor asimilación haya sido el latino, mayoritario en número, aunque de varias maneras la sociedad existente se mimetizó para integrar a todos. Instancia política en la cual y pese a su constante  contradicción de criticar siempre el efecto sin atender la causa, durante ese perído el Estado, como expresión del Poder, se mostró altamente eficaz en la asimilación de las migraciones y prodigó al menos, un punto de fusión para semejante avalancha muticultural: a la compulsiva pero sin duda eficiente escuela pública se sumó un discurso oficial a favor de una identidad nacional, quizá difusa, pero que se marcó subyacente en la imaginación popular. El Estado obligó a  la escuela pública, y acaso como una consecuencia no prevista ni buscada, brotó una sólida industria cultural motorizada por la creciente clase media que cada día fijaba más intensamente sus pautas de conducta social. 

                      

                      “En general, la participación de los extranjeros fue muy alta en materia económica y aún social, – a través del matrimonio-  y resultó baja y casi nula en la participación política”, dice Raúl Puigbó en De la Colonia a la Inmigración, sin desechar que entre esa diversidad de gentío, cada uno pretendía imponer su propia característica  con más las diferencias entre viejos y jóvenes de los mismos grupos étnicos, cuyos descendientes agitaron un interés por acriollarse con los hábitos de la nueva tierra y marcar sus improntas de modernidad. Las diferencias entre los llegados de la misma región debe subrayarse en cuánto sin ostentaciones manifiestas, en todas las vertientes inmigratorias brotó una confrontación generacional,  a veces silenciada, en tanto el contacto de personas iguales en edad que reconocían distinto origen y hábitos culturales ajenos, produjo novedosas expresiones comunes adecuadas para compartir y compañerear, si esto cabe. Por esos años, los hijos de los inmigrantes afirmaron un modo verbal que les propiciaba el mismo espectro comprensivo y cuya asimilación abarcó, digamos, entre 1900 y 1930; y cuando hijos y nietos de la inmigración se sintieron arquetipos de un estilo transgresor, bien que  disfrutaron convertirlo en punto de fusión de las distintas identidades. En un caldero donde juntos hervían latinos y eslavos, con musulmanes, católicos y judíos, era comprensible que el habla fuera la mayor expresión unificadora y superadora de barreras entre civilizaciones distintas. Entonces y sin adentrarnos si el lenguaje es un transformador de la realidad,  – otro debate más extenso- sólo diremos que durante la primera mitad del siglo veinte en Buenos Aires el hablar lunfardo resultó un recurso desalienante y aglutinador para el gentío recién venido al hacinamiento de los conventillos, y el gran liberador de los cerrados precintos idiomáticos. Que no sería poca cosa.

 

                

      

     LA PREEMINENCIA  ITALIANA.

                   

                   En el período de 1900 a 1930, una cuarta parte de la población de la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores del conurbano, eran italianos nativos y sus descendientes. Por debajo de ellos en importancia numérica,  otro quince  por ciento de la totalidad inmigratoria era una suma de andaluces, gallegos, catalanes, vascos y demás venidos de  España en la misma época. Allí la colonia italiana se manifestó muy seriamente en los hábitos y las costumbres nativas, y por ahí Francisco A. Sicardi, novelista de principios del siglo, dijo que cada tanto los “inmigrantes italianos daban algunos huéspedes al presidio y vocablos al caló del bajo fondo”. Este perfil no fue exclusivo de los italianos pero concede a quien ande rastreando los orígenes y rumbos de la comarca más arrimada al Río de la Plata, una matriz italiana en la mayor parte de las voces lunfardas. Que existieran muchísimos términos con otra fuente es innegable, pero veamos: al hablar lunfardo se lo suele vincular siempre al origen y desarrollo del tango, dos andariveles concurrentes a una misma identidad, aunque paralelos y separados, si atendemos a la indudable influencia musical andaluza que tuvieron los primeros tangos, no mostrada tan hondamente en la jerga de sus letras. El poeta Julio Félix Royano, (Animal de Presa; Mururoa; Lunes de Dios) supo recordar a muchos napolitanos y calabreses de su niñez en Lanús, y que a él, hijo de gallegos, lo divertía que el término “lunfardo”, en su concepción de ladrón y malviviente, nos viniera de “lombardo”. El corte a la última sílaba que los napolitanos daban a la palabra, igual a esos cantores que la sugieren para no desentonar- sonaba “Lum” por “Lom”  y el parecido a “F” por “B” es una inflexión a los italianos del sur. Igualmente, y sin ánimo de conformar a todos, anotemos que Domingo Casadevall, en El Tema de la Mala Vida en el Teatro Nacional,  (Editorial Kraft, 1957) después de enumerar varios términos portugueses incorporados al habla, dice  “el lenguaje orillero y lunfardo propiamente dicho se fue bordando también con las voces populares usadas en la España de los siglos XVI y XVII”,  dando como ejemplos términos como “gayola”, “punto” y hasta “pinta”, con los similares sentidos  que hoy  le atribuímos. Además, sobre la Vida del Buscón, de Quevedo, escribió el filólogo español Américo Castro  “sabido es que en el siglo XVI, en el mundo de los pícaros se usaba una lengua especial con el fin de no ser comprendidos; de aquí el habla revesada que consistía en dar la palabra del revés y pronunciar greno por negro”. Y a quienes piensan que todo sigue igual les decimos que los argentinos del dos mil, por negro decimos grone…  

                       

                      Las asimilaciones y sincretismos entre distintas culturas y concepciones del universo decidieron muchos perfiles del nuevo estilo, y aunque haya contradicciones,  sugiere lo estéril que implica estratificar y congelar las identidades nacionales en el tiempo. “Nosotros somos así y los demás son los otros”  es apenas una apoyatura desechada cada día por la realidad histórica.

 

              

    ESE HABITUAL RECURSO COTIDIANO.   

                

              A  través de generaciones el lunfardo obtuvo su permanencia y se sumó a casi todas las expresiones culturales contemporáneas. Que no sea  de uso exclusivo de los argentinos podría discutirse, pero su vigencia en las etapas sociales de Argentina la tiene por su constante sesgo humorístico y juvenil; histriónico, caricaturesco; y al aporte de expresiones temporales que lo convirtieron en un auténtico fenómeno cultural. Ese ida y vuelta de lo lunfardesco a lo coloquial puede apreciarse en la absorción y repetición de sus voces en el sainete, el género teatral más popular,  y las letras de los tangos.  Muchos jergales del bajo fondo para gente de mal vivir fueron escritos, cantados y recitados hasta imbricarse y adherirse al hablar cotidiano, y algo destinado a perpetuarse como efímera tradición oral al ser escrito se constituyó en tradición gráfica y en un método de permanencia y divulgación que no aconteció con las jergas de ninguna otra parte. Los mejores recuperadores y recreadores del hablar lunfardesco al pintar con una frase o un término un contexto más amplio y explicativo, – con intertextualidad incluida- a veces acertaron con tanta precisión que se proyectaron más allá de su contemporaneidad. Los mejores y más recordados letristas y poetas populares obtuvieron con decires exactos su trascendencia permanente entre los argentinos, ya que desde “cuando rajés los tamangos buscando ese mango que te haga morfar”, de Discépolo, a otras expresiones ocasionales pero categóricas, los argentinos siempre hallamos un párrafo que nos comprende.  

 

                       No es ocioso abundar en las lunfardías en las letras del  tango pero antes de irnos diremos algo del sainete: al frecuentar la temática nacional de la pobreza, la vida en los inquilinatos y las dificultades para la inserción social de inmigrantes y nativos, no existió sainete escrito por ese entonces que no incluyera un personaje parlanchín que pronto se popularizara. Y con ellos se puede apreciar un detalle sugestivo: estos personajes del sainete que solían expresarse en lunfardo, de los compadritos a los cocoliches, nunca fueron malandrines consumados y salvando alguna picardía menor, todos ellos sostenían la defensa familiar, la autoridad paterna y las costumbres instituídas. Esas machietas predominaron en el teatro de los argentinos durante la época de mayor concurrencia masiva al espectáculo, – de mediados del veinte a finales del cuarenta- verdadero auge de una manifiesta tendencia social que a su turno ironizara  Jorge Luis Borges, fiel a su modo, al decir que muchos intelectuales se acercaban los fines de semana a los teatros de la calle Corrientes para recibir una dosis de arrabal… Sin ilustrar lo dicho con parlamentos de las obras más representadas, transcribiremos opiniones que alumbrarán mejor los ámbitos y climas donde se movieron esos seres recién llegados al país. Opina Luis Ordaz en Siete Sainetes Porteños, “allí están el drama, la acuarela nostálgica, la gracia que brota de los equívocos por el uso de las distintas lenguas…los trazos claroscuros y violentos. Buenos Aires recibe a granel la materia prima que preanuncia su sainete, compuesta de seres humanos de los lugares más apartados del globo que se radican en nuestros conventillos y pueblan los aledaños de la ciudad”. Ricardo Rojas, quien entendía que el teatro es una manera de arte que no tiene vida completa sin el aliento popular, agregó  “una minoría culta puede llegar al goce de un teatro exótico, pero la mayoría sensitiva necesita del goce de un teatro propio que le represente el drama de su propia existencia”. Algo que remata Tulio Carella: “a los nuevos habitantes la tradición le es insuficiente para expresarse y a despecho de ella, introduce cambios y elementos estéticos que alteran su fisonomía”.       

                         

                      El sainete enunció mejor que cualquier expresión los cambios en el estilo argentino de vida, y al europeo recién venido que por laboriosidad,  profesión y ambición más desarrollada  iría desplazando al criollo. Y en ese entorno no faltarían en segunda escena las multitudes de personas sin oficio, hambrientas, desesperadas y marginales que también acuñaron inflexiones para hacer comprensible la palabra, maneras de trato diferente y a veces, hasta un desplazamiento novedoso en el ritmo del caminar  exacerbado por el habitante argentino de la metrópoli. Y además de sustituír al compadre de características más pampeanas y ya condenado por la modernidad, el naciente compadrito que sin saberlo representaba la transformación visual de la comarca, debió generar también una ingeniosa y distintiva jerga de comunicación.   

                      

 

 

  LAS  VOCES  MÁS  DIFUNDIDAS.

                         

      En el glosario de voces y expresiones que recogimos en letras del tango y la poesía lunfardesca, pretendimos incluír las comúnmente más frecuentadas. Asimismo, no aventuramos calificaciones de indudable certeza sobre cuáles son términos propiamente lunfardos de origen o  lunfardescos con sus parientes neolunfardos, o con registro lexicográfico o etimología de rigor científico. Pesquisar toda esa contribución académica no correspondería a renglones que solamente aspiran a un entendible  ordenamiento de los vocablos populares más usados en la literatura de los argentinos. Y por no haber sido oficializadas por la escritura alguna vez, sentimos la ausencia de muchas voces del hablar común porque sólo seleccionamos entre las letras tangueras más apreciadas hasta el año 1950, salvo algún material posterior a esa fecha pero imprescindible a nuestro propósito. En tanto que la producción cantable posterior a 1950 adolesce a menudo por extemporánea y artificiosa, cuando la pincelada  sustancial del lunfardo sobre letras del tango ya fuera aplicada – a veces, genialmente- en  la primera mitad del siglo veinte. Sabemos que por cierta persistencia temática y demostraciones seudo plebeyas, en todas las épocas hubo letristas desechables; pero los vates incomparables que sustentaron y aportaron al mejor cancionero popular que se difundiera, fueron auténticos avanzados en cada época y por eso, menos perecederos a la cambiante inclemencia del favor popular. En esa inteligencia, el criterio de tomar la producción hasta 1950 no lo utilizamos con la poesía en general y muy especialmente con el soneto lunfardo, donde sí hallamos materiales bien actualizados con una terminología variada y natural, sin artilugios ni rebuscamientos groseros, y de una calidad sorprendente que por darse en la poesía,  es menos apreciada por el gran público que muy poco la concurre. Y tal vez aquí  vale recordar lo escrito por Jorge Luis Borges por el año 1927:  “el pueblo de Buenos Aires, – nada sospechoso como es de remilgos de casticismo- jamás versificó en esa jerga”: sin duda, una percepción borgiana del lunfardo poco propicia si ya se conocía desde 1916 “Versos Rantifusos”, de Felipe Fernández, “Yacaré”; en 1928 se difundió “Semos Hermanos”, de Dante A.Linyera, en el ’28, “La Crencha Engrasada” de Carlos de la Púa y en 1929, “Chapaleando Barro”, de Celedonio Flores. Y como desde ahí a fin del siglo veinte se difundieron decenas de libros de poesía lunfardesca y muchos, de sugestivo nivel literario, acaso aquello de “no versificar en esa jerga” haya sufrido alguna despótica imposición del tiempo, bien podría justificarse el memorable Borges…

 

                       

                        AQUÍ CHAN  CHAN Y COMO FINAL DE TANGO.

                          

                     Es sabido que el inicial cancionero popular de Buenos Aires tuvo precursores como Angel Villoldo, el vocero de los compadritos, lo nombrara  con acierto José Gobello, y autor de El Porteñito en 1903 y letrista de La Morocha en 1905, muy bien avalaría esa vertiente según la cual el tango llegó a la Argentina desde Andalucía; un criterio que sin duda acepta muchas opiniones… Pero “percanta que me amuraste”, la primera frase de Mi Noche Triste que escribiera Pascual Contursi y cantara Carlos Gardel por 1916, prodigó al imaginario de los argentinos un tono lunfardesco y una manera de contarnos que aquel letrista, ni el mismo Gardel, pensarían en su proyección más optimista. De verdad otro hubiera sido el resultado si el protagonista de aquel tango procesara la ausencia de su amor diciendo “mujer que me abandonaste en plena felicidad”, o algo más pulcro y olvidable que lo escrito por Pascual Contursi para trocar al tango en una íntima confesión del porteño. Y por eso y a pesar de los exacerbados cantores machistas más las gratuitas y dramáticas cantoras que le actuaron en contra, las letras de los tangos, desparejas o no, sostienen sin duda una cordial vinculación de identidad con el gusto general de todos los argentinos.  

                      

                    Así que reiteramos: los léxicos coloquiales y gremiales como el slang norteamericano, el cockney londinense y la nutrida giria brasilera, no arraigaron en su propio medio por carecer del  soporte armado por las canciones populares, la literatura y el teatro en su versión más difundida;  una consecuencia naturalmente divertida que sucedió entre nosotros. En virtud de tanto material, – la nutrida poesía lunfarda más lo registrado en letras del cancionero,  sainetes y  ensayos- toda nuestra cultura ha sido imantada  y fertilizada por las apoyaturas lunfardescas, un referente que más allá de ser apenas un código entre dos para que no se entere un tercero, significa ese “algo” que producen los pueblos para ampliar su comunicación y así parecerse mejor. No nos atribuímos aquí ninguna investigación exhaustiva, como es habitual decir, ni ‘gardelear’ divagando con términos científicos que el mismo tema no requiere, pero la recopilación de material y autores más alguna síntesis que enunciamos, además de abundar sin sumar confusiones bien justifican la tarea Y sin exceder  nuestro optimismo ni hablar de difusos resultados en esta preocupación por nuestra identidad, creemos que entendernos mejor significa bastante.

                                                   

                                         E.P. año 2007.         

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            Glosario de voces  lunfardas en el cancionero y la poesía popular

              

A

A cobrar: terminado. Al mayor lo pusieron de movida. Chumbazo y a cobrar, sin balotage. Y aunque el más chiquilín siguió de vuelo los canas lo dejaron que se raje. E: P.

A la gurda: A lo gordo, a lo grande.   Hace rato la vieja llora a la gurda porque su hija Marieta se le ha piantado, con un loco del barrio malevo y curda, y pa pior, chorro viejo más que manyado. Felipe Fernández, “Yacaré”.

A la lunga: morosamente. La he llevado a la lunga muchos meses, pero hay cabrón y garparé la cuenta. Daniel Giribaldi

A la Marchanta; a cualquier parte. Yirando estoy, nomás, a la marchanta de un dedo que da vueltas al ombligo. Dando vueltas por esta roña santa, al ombligo del humo atado sigo. Miguel Angel Viola.

Abacanado: presuntoso. Desde lejos se te embroca pelandruna abacanada que naciste en la miseria de un convento de arrabal. Aunque hay algo que te vende, yo no sé si es la mirada, la manera de sentarte, de charlar, de estar parada, o ese cuerpo acostumbrado a la pilcha de percal. Margot, de Celedonio Flores. 1918.  Ayer la vi  pasar, iba dopada y me senti yo, curda, un santo Asís al ver que de su pinta abacanada, pinta que fuera de auto de parada, sólo queda cual resto de chocada con los cuatro fierritos del chasís. Carlos de la Púa.

Abanicar: delatar.  Es que andar de abanico no es pa’ mí, le dije al boga. Y el tipo sonrió, como sobrando que no cualquiera anda de busca por la vida batiendo a los demás, abanicando. Mingo Echeverri.   

Abarajar: parar, recibir.  Al verla volver tan tarde y apurada, el cabrón la  abarajó de un  castañazo. Pobrecita la mina, fabriquera que volvía del laburo…con atraso. Chorro Viejo. 

Abriles: años.  Te acordás hermano qué tiempos aquellos, veinticinco abriles que no volverán, veinticinco abriles volver a tenerlos si cuando me acuerdo me pongo a llorar. Tiempos Viejos, de Manuel Romero. 1926.  Vuelvo vencido a la casita de mis viejos, cada cosa es un recuerdo que se agita en mi memoria. Los veinte abriles me llevaron lejos, locuras juveniles, la falta de consejo. La Casita de mis Viejos, Enrique Cadícamo. 1928.     

Abrir cancha: despejar.  Abran cancha y no se atoren que hay pa todos y tupido, tome nota la gilada que hoy dá cátedra un varón, y aunque nunca doy consejos porque no soy engrupido… Pa’ que Sepan Cómo Soy, de Norberto Aroldi. 1952.

 Abrirse: apartarse.  Que el bacán que te acamala tenga pesos duraderos, que te abrás en las paradas con cafishos milongueros, y que digan los muchachos “es una buena mujer”. Mano a Mano, de Celedonio Flores. 1923.

Abrochado: detenido. Al chabón lo abrocharon en la frontera con toda la merca. ¡Qué pálida, loco!  Chorro Viejo.

Abrojar: adherir, pegar. Mina primera que abrojó mi anhelo, ¿tras cuántos grises quedaron encendidos tus ojos, faroleando en mi desvelo de mapas y deberes corregidos? E.P.

Acamalar: guardar, cargar. Y lo único que hizo en su vida fue acamalar guita. ¡Qué infeliz!  Chorro Viejo.

Acamalar; mantener. Que el bacán que te acamala tenga pesos duraderos, que te abrás de las paradas con cafishos milongueros, y que digan los muchachos “es una buena mujer”. Mano a Mano, de Celedonio Flores. 1923.

Aceitosa: cabeza (con brillantina).  Rechiflao, la aceitosa se me agita, se enmaraña, patea, y hasta la gargantuana desgañita porque algo tropo mugre se cocea. Felipe Fernández, “Yacaré”.

Achacada/o: enfermo. Una mina achacada  le contagió la chinche y un tordo ‘venerable’ lo zafó del entierro. El flaco se curó; no le gotea y hoy pa’ coger usa un condón de fierro. Mingo Echeverri.

Acusar: decir. Esgunfiao por latir de noche y día, el bobo le acusó “me voy al mazo”. Del más misho al bacán que nunca pierde, la muerte lo habilita de un bobazo. Mingo Echeverri.

Adornar; entregar dinero. Se aligeró en Puente Alsina, nunca le faltó una mina que lo supiera adornar. Después espichó en San Justo, y la mersa le hizo un busto pa’ poderlo perpetuar. Enrique Dizeo

Afanar: robar. ¿Qué sapa señor que todo es demencia? Los chicos ya nacen por correspondencia y asoman del sobre sabiendo afanar.  ¿Qué sapa, Señor?, de Enrique Santos Discépolo. 1931.

Afilar: enamorar. Y en calle Esmeralda afilo a una chica, ¡qué cosa más rica, como ella no hay dos!  Soy Tremendo, de Angel Villoldo. 1910.

Agayas: coraje.  Que dieran las grelas que tanto hacen roncha por tener las agayas de la parda poncha que murió en gayola rasca que te rasca. Carlos de la Púa.

Aguantarse piola: contenerse.  Soy el mas pisaforte entre el machaje y entre las mises que taquidactilogran me aguanto piola de darles con un caño aunque escurro que junan y me sobran. E.P.

Al bardo: inutil.  Es al bardo que  quieras trabajarme cachuzo cuando nadie ha logrado engrupirme potrillo. Es al bardo que vengas con macanas bonitas esperando un jotraba que manqué refulero, para mi, con estuche no valés cinco guitas. Carlos de la Púa. .

Al bardo: Ya sé, no me digás, hice un aujero para enterrar al bardo  tu platita, y así la fui de gil y papafrita: para sebón no más me daba el cuero. José Daniel Tomás.

Al bombo: dejarse ganar.  Perro al bombo que atorra sobre alfombra y engrupe botonear mi apartamento, que vive sin yugar y morfa en forma sin ladridos, ni pulgas ni espamento. E.P. Me afanaron a mí, que no portaba un mango;  los chorritos baratos  iban al bombo  y casi me descalzan los tamangos.  Mingo Echeverri.  

Al ñudo; inútil, al pedo. ¿Así que te encanaron por boludo? No te chivés, no vengo a perorarte. Como dicen, ya fue. Punto y aparte. Fajar al mamertón es gasto al ñudo.  Luis Ricardo Furlan.

Al toque: ahí, al instante. Al toque curran a la pobre mina. Sevillana, cartera y disparada, cuando el autito azul ¡ qué mala leche!  lentamente volvía  de recalada.  E: P.

Alacrán: chismoso, delator. Para chimento, Florida, jovata, susheta, rana, pinturera y alacrana, con pedigré de engrupida y gambas a la banana.  Amaro Villanueva.

Alcaucil; alcahuete. Ni se como empezó la meresunda esta de gerenciarla entre alcauciles, si te la bato a vos es por gomia y no para mancarme entre los giles.  E.P.

Aligerarse: avivarse. Se aligeró en Puente Alsina, nunca le faltó una mina que lo supiera adornar. Después espichó en San Justo, y la mersa le hizo un busto pa’ poderlo perpetuar.  Enrique Dizeo.

Alpiste; bebida, escabio. Te dio por hacerte el loco  y le pegaste al alpiste, te piantaron del laburo por marmota y por sebón. Yo también al verte enfermo empecé a ponerme triste, y entré a quererte por sonsa, a fuerza de corazón.  Lloró Como una Mujer, de Celedonio Flores. 1929.

Aliviada: ayuda.  Repasada por todos, garroneada por muchos no tendrás la aliviada de mi amor cadenero, por un taura principio de desdén a los puchos.  Carlos de la Púa. 

Alzado: ardiente, excitado.  Unos son silbidos, otras son puteadas, otros son caricias de percanta alzada. Pero al fin y al cabo todos son de frío, de fríos e hirientes como hoja de daga.  Dante Linyera.

AmarrocarEl vento que amarrocas; medias gambas, canarios; recuerdo de  pamelas que achacaste, fresquita.  Ha de ser poca mosca pa’ mantener otarios. Paparula, tortera, bulebú, milonguita.  Carlos de la Púa.

Amarrocar: guardar. Así se dió el juego de remanyamiento con un bacanejo que la requería, embrión de cafishio, bacán de avería, canchero en las lides de amarrocamiento.  Celedonio Flores.

Amasijar: destruir. Anduve siempre chueca, cuando manca, o biscocha, broncando el desparejo camino de la vida, que te toma de punto, te amasija o sancocha. Y le birla al misterio su destino cachuzo. En un bondi me saco el pasaje de ida, digo chau y me cuelgo un cartel: fuera de uso. Lily Franco.

Amasijar: Se sentó en la tribuna desprolija como un enfermo que no tiene cura, sueña que un angel chapa la montura y un galope de tungo lo amasija. Jorge Melazza Muttoni.  Hoy la juné en San Telmo, pobrecita. Yiraba. Sin querer le dí la cana y al verla patinando me dio gana de entrar a amasijarme con cebita.  Daniel Giribaldi.

Amigovio; novio.  Convencido que el hombre es un microbio y la verdad de Dios, una mentira, declaro que está ciego quien no escurre que ambición y poder, son amigoviosHoracio Scondras. .

Amueblada: reservado.  Era pinga la flaca, era muy pierna, casi fue capa de mi lado izquierdo, compañera de esgunfia y amueblada. De no haber sido por su chamuyeta que cinchaba a Lenín con Pirandello, no la habría tumbado la pesada.  E.P

Amurado: abandonado.  Una tarde más tristona que la pena que me aqueja, arregló su bagayito y amurado me dejó. No le dije una palabra, ni un reproche ni una queja, la miré que se alejaba y pensé, “todo acabó”... Amurado, de José de Grandis y Pedro Maffia. 1926

Amuro; apriete. Es el abrazo reo de una amistad más rea, que marroca el gañote del grilo al antebrazo. Amuro que hace manso al gil que más cocea, y convierte en badana al púa y al machazo.  Carlos de la Púa.

Añapar: tomar, comprender.  El chamuyo cafiolo es una papa, cualquier mistongo el repertorio añapa. ¡Y es respetao cuando la parla un macho!   Felipe Fernández, “Yacaré”.

Andar a rueda: andar juntos.  Era radicha de alma yo lo supe, me lo batio un jovato en un estaño que anduvo a rueda de él y otros cosos en el Avellaneda fulo de esos años.  E.P

Año del Arquero: de muy atrás.  Pero la banca de la angosta mesa donde su soledad se juega el resto, tiene guita del año del arqueroE.P

Apilar abriles: tener muchos años. Lo empaquetó un mina con su tanga, picándolo en el cuore como avispa cuando apilaba abriles en la manga. Y reventó la goma en el jotraba porque el pobre creía que la chispa, pá ciento cuatro años le duraba.  Luís Ricardo Furlan.

Apoliyar; dormir. Los domingos me levanto de apoliyar, mal dormido, y a veces hasta me olvido de morfar por las carreras. Me cacho los embroncantes, mi correspondiente habano, y me piyo un automóvil para llegar bien temprano.  Soy una Fiera, de Francisco Martino. 1926.

Apriete; apremio ilegal. Ser faja pal’ apriete no es un bardo; lo puede  cualquier gonca malparido. Y es fácil cuando el sopre está engrillado, en bolas, reasustao, cagao de frío.  Mingo Echeverri

Apuntamento; cita. Pa’ fioca no sirvió, porque una mina a quien le hizo un laburo deshonesto, le dio el apuntamento en una esquina y delante de la cana, le dio el pesto. Celedonio Flores.

Araca: ojo, atención, esperar. Araca corazón, callate un poco y escuchá por favor este chamuyo, si sabés que su amor nunca fue tuyo y no hay motivo para hacerse el loco.  Araca Corazón, de Alberto Vacarezza. 1927.   Araca, cuando a veces oís La Cumparsita yo sé como palpita tu cuore al recordar que un día lo bailaste de lengue y sin un mango y ahora el mismo tango bailás hecho un bacán.  Bailarín Compadrito, de Miguel Bucino. 1929. La chuchi, posta pirraca, no apunta ni el caminante palpitando al dragoneante que lo dejará de araca. Amaro Villanueva. 

Arranyar: arreglar, acomodar.  Pero yo he junao que al fin ha engrupido a un bacanazo, y me arranya el esquinazo porque me ve fulerín.  El Cafiso, de Florencio Iriarte, 1918. 

Arrastre; estima. Porque sos el mejor reo de la ciudad, canchero, arrastrador, te sobra autoridad.  El Malevo, de María Luisa Carnelli. 1928.

Arrastrón; sin vuelo. Los giles daban huevos por ficharlo. Poderlo franelear, enchabonados a escracharse con él. El cholulaje la juega de arrastrón en cualquier lado.  E.P.

Arrorró; canto de cuna.  Ahora que en su bocho hay un complejo y lo parca lo afila lisonjera, descubre en un cajón su mamadera y el arrorró lo acuna desde lejos.  Horacio Scondras. .

Asfalto; calle, experiencia, “estaño”. Y así, revoloteando, fue conociendo los horizontes del asfalto y del estaño y picoteando el cielo.  Néstor D’Alessandro.

Aspamento; espamento, ostentación. Gran viviyo de aspamento, malandrín de meta y ponga, atajate este ponchazo que te voy a sacudir.  Che Bartolo, de Enrique Cadícamo. 1928. Guapo de la Guardia Vieja, el de lengue y aspamento, que por el mil novecientos fuiste Rey del arrabal.  Guapo de la Guardia Vieja, de Enrique Cadícamo. 1933.

Atenti; atención. Y a esos bigotitos de catorce líneas y en vez de bigotes son un espinel, ¡atenti pebeta!, seguí mi consejo. Yo soy zorro viejo y te quiero bien. Atenti Pebeta, de Celedonio Flores, 1929. 

Atorrante: vago. Mientras yo me la paso planchando, te arreglo la ropa y limpio el bulín, estirao a lo largo e’ la cama  como un atorrante tranquilo dormís. Si te hablo te hacés el cabrero, pedís unos mates, te vas pal’  café.  ¡Qué Calamidad!, de Pascual Contursi . 1925.

Atorrante: barato. Me escapé por alcoholes atorrantes tras su paso de tigresa emputecida.  Mario Paolucci.

Atorrante;  vago. Yo quiero un cotorro con piso encerado, que tenga alfombrita para caminar. Sillones de cuero todo repujados y un loro atorrante que sepa cantar.  La Mina del Ford, de  Pascual Contursi. 1924.

Atorranteo: andar de vago. Es que fue de sopetón, y cuando ya comenzaba a marearlo tanto vertiginoso atorranteo. Humberto Costantini.

Atorrar: dormir. Nunca me rascaré ni aunque me ensarne, pues viviré de ronga entre los tracas, y atorrando feliz cerca del Marne extrañaré la roña de Barracas.  Daniel Giribaldi.

Atorro: sueño.  Cuántas noches contigo y con mis amigos me encurdelé, y en una noche de atorro volví al cotorro y no te encontré. De Vuelta al Bulín, de Pascual Contursi. 1914.  Atorrala doce horas cuando el sol no esté a la vista, vivila siempre de noche porque eso es de gente bien. Seguí mi Consejo, de Eduardo Trongé. 1928.

Atorro: sueño. No es la primera vez que por las crines lo arrastra un tungo pá portarlo en cufa. Pero a la misma cana  ya le estufa darle atorro a este rey de los grapines.  Felipe Fernández, “Yacaré”.

Atracar; intentar algo.  Hoy lo imagino de capota baja yirando con un Santo de ladero, haciendo facha en la puerta de San Pedro y atracándose a las vírgenes del Cielo.  E.P

Atrique; de atrás.  El fato está manyado, sin arranye: tiene el coso un enano en la piojosa que de atrique le arruina el estofado. A ella el cuore le bate una melanye, que ya es olivo desde el feca helado.  Amaro Villanueva.

Aujero: agujero. Ya sé, no me digás, hice un aujero para enterrar al bardo tu platita, y así la fui de gil y papafrita: para sebón no más me daba el cuero.  José Daniel Tomás.

Autito azul: auto policial. Al toque curran a la pobre mina; sevillana, cartera y disparada, cuando el autito azul, ¡qué mala leche!, lentamente volvía de recalada.  E.P.

Avería: bajo fondo. Así se dió el juego de remanyamiento con un bacanejo que la requería, embrión de cafishio, bacán de avería, canchero en las lides de amarrocamiento.  Celedonio Flores.

Aymé; ay de mí. Aquí estoy derramao en la catrera con una fiaca, ¡aymé!, de la madona. Me he dejado crecer la pelambrera; la vejentud, amigos, arrincona.  Alvaro Yunque.

 

B

Bacán de rango mishio; bacán barato. Che, bacán de rango mishio, te diré que algo me alegra relojearte entre la mersa que la va de Tabarís.  Che Bartolo, de Enrique Cadícamo. 1928.

Bacán: adinerado. Me han contado y perdoname que te increpe de este modo , que las vas de partenaire en no sé que bataclán., que has rodao como potrillo que lo pechan en el codo, engrupida bien debute por la charla de un bacán.  Audacia, de Celedonio Flores. 1925.  Si yo fuera millonario emplearía ese refrán: hay de todo y para todos en la vida de un bacán. Si Yo Fuera Millonario, de Francisco Canaro. 1933.

Bacana: suntuosa. Trajeada de bacana bailás con corte y por raro esnobismo tomás prissé, y que en un auto camba de sur a  norte paseas como una dama de gran cachet.  Che Papusa, Oí, de Enrique Cadicamo 1927.  Rechiflao en mi tristeza hoy te evoco y veo que has sido, en mi pobre vida paria sólo una buena mujer. Tu presencia de bacana puso calor en mi nido.  Mano a Mano, de Celedonio Flores. 1923.

Bacanazo: muy adinerado. Cuando estés en la vereda y te fiche un bacanazo, vos hacete la chitrula y no te le deschavés, que no manye que estás lista al primer tiro de lazo y que por un par de leones bien planchados te perdés.  Atenti Pebeta, de Celedonio Flores 1929.

Bacanejo: falso bacán. Así se dió el juego de remanyamiento con un bacanejo que la requería, embrión de cafishio, bacán de avería, canchero en las lides de amarrocamiento. Celedonio Flores.  Si el monóculo insolente te da un aire bacanejo, y ese empilche bien debute te barnizade marqués. Che Bartolo, de Enrique Cadícamo. 1928.

Badana; suave. Es el abrazo reo de una amistad más rea, que marroca el gañote del grilo al antebrazo. Amuro que hace manso al gil que más cocea y convierte en badana al púa y al machazo. Carlos de la Púa.

Bagayo: montón.  Parla un bagayo de pautas y de olas, hasta es capaz de discutirle a un profe. Todo lo novarini es bueno y piola, de Marcusse para atrás es puro bofe. E.P

Bagayo: paquete, valija. Una tarde más tristona que la pena que me aqueja, arregló su bagayito y amurado me dejó. Amurado, de José de Grandis. 1925.

  Se afeitó como pudo. Era la hora. Armó el bagayo y se quedó esperando. La Parca le batió “dame la llave. Se acabó tu pensión. Vamos andando. Mingo Echeverri.  Dejame que te bata en estos versos la pazzía terrán que fue mi vida, un colo carnaval, una partida de bagayos absurdos, ya dispersos. Osvaldo Elliff.

Bailarín Compadrito: exhibicionista. Bailarín compadrito que floreaste tu corte primero, en el viejo bailongo orillero de Barracas al Sur. Bailarín Compadrito de Miguel Bucino.1929.

Bailongo: baile barato. Bailarín compadrito que floreaste tu corte primero, en el viejo bailongo orillero de Barracas al Sur. Bailarín Compadrito, de Miguel Bucino.1929.

Bailongo; complicación. Y terminó metida en un bailongo de reviente mayor y milicada. Ella que nunca se prendiera en nada, fichada de subversa.!Qué quilombo! Mingo Echeverri.

Balconear; observar. Dedicate a balconearla que pa’ vos ya se acabó, y es muy triste eso de verte esperando a la fulana con la pinta de un mateo, desalquilao y tristón. Enfundá la Mandolina, de Horacio Zuviría Mansilla. 1930.

Hay que dejar que el mundo tire pa’ donde quiera, y afuera de la esfera sentarse a balconear. No Hay que Hacerse Mala Sangre, de Ivo Pelay. 1934.

Balero: cabeza.  Cantaron la violeta en esa farra, el analista trajo su guitarra y entre alaridos, vitores y abrazos, nuestro amigo llegó con su curdela hasta el sillón donde murió su abuela. Y se piantó el balero de un chumbazo. Horacio Scondras.  ¡Gringa turra la donna del pizzero! Entró a bañarse, se escurrió el dorima, chapó  un bufoso y le aujerió el balero. Daniel Giribaldi.

Balurda; embrollona. Chupitegui irredento que la vas de poeta y sólo escribís versos cuando estás bien en curda. La musa que te inspira es tirando a balurda, con un raro vestigio de mamúa en su jeta. Nyda Cuniberti.

Balurdo: asunto díficil.   La escolasaba de Freud y Tallaferro, también de Marx y Catulín Castillo, tenia miga en el bocho la sofaifa chamuyando balurdos que dan brillo. E.P.   Hoy, quizás el balurdo ya no funque, tal vez sus mates con tu yerba cebe un dorima tarúpido y cualunque. Pero hace ganas de morir  y llueve y quiero estar con vos. Mi telefunque es tres siete, dos siete, siete nueve. Daniel Giribaldi.

Balurdo; hecho. Un grata perejil resultó el Zurdo: va en Corte por prender fuego a Gardel, gargajear a Jesús y otros balurdos. Mingo Echeverri.  Che grela, batile al zurdo que ayer, parece mentira, en Corte me mandó un tira con el fierro y el balurdo. Felipe Fernández, ““Yacaré””

Banana:  excelente.  Nunca una bronca, siempre cadenera, vivo con ella muy de la banana. Julián Centeya. También sos buena banana, con Hansen y el Armenón, seguiste la tradición del viejo café Tartana. Amaro Villanueva.

Banca: influencia, banquero.  Yo no sé si avisarle que a esa posta se le murió el yobaca de refresco o esperar que recule de su esmero, porque la banca de la angosta mesa donde su soledad se juega el resto, tiene guita del año del arquero. E.P.

Bandeao: indigente, achacoso. Se nos vino tordiyo y sin carmela se bancó la barraca de su estampa. Nunca acusó el retiro, pero anduvo bandeao dos años con un fueye en yanta. E.P

Bandera baja: prostituta ocupada, similar a taxi. Hoy la vi que yiraba, linda como una alhaja, que agarró por Corrientes con bandera en flameo y volvió por Lavalle con la bandera baja. Enrique Cadícamo. .

Baranda: olor desagradable. Loco, tenés una baranda que mata.

Baratieri: de ocasión. La pilló con guindado brasilero; un mata-bichos fuerte y bien fulero, baratieri, abundante y digestivo. Felipe Fernández, ““Yacaré””

Bardear: divagar. Varó en la shome el hombre, rejugado sin otro curro que bardear la nada. Mucangas de una vida abacanada prepoteando a la suerte y prepoteado. Juan Carlos Lamadrid.

Bardo; complicación. Ser faja pal’ apriete no es un bardo; lo puede  cualquier gonca malparido. Y es fácil cuando el sopre está engrillado, en bolas, reasustao,  cagao de frío. Mingo Echeverri

Barra; grupo de amigos. Adiós muchachos compañeros de mi vida, barra querida de aquellos tiempos. Adiós Muchachos, de Felipe Vedani. 1927.

Barrero: curtido. Por la sangre de mi viejo salí bastante barrero, y en esas biabas de barrrio figuré siempre primero ganando muchos finales a fuerza de corazón. Canchero, de Celedonio Flores.

Barrilete; cometa, pájaro de papel. (También, mujer díscola) Fue mi sueño de purrete ser igual que un barrilete, que elevándose a las nubes con un sueño de esperanza, sube y sube. Sueño de Barrilete, de Eladia Blázquez. 1960.

Bartolear:  tirar a cualquier lado. La Guesuda no bate su parola, tu voz a su silencio le da alpiste. La Muerte se murió cuando viniste para ordenar mi vida a la bartola. Roberto Selles.

Barullo: ruido, desorden. Memoro tu barullo y en la zurda se me atropellan pálidas y brecas. Boletos sin cobrar y tanto olvido. E.P.

Bataclán: teatro festivo. Me han contado y perdoname que te increpe de este modo , que las vas de partenaire en no sé que bataclán., que has rodao como potrillo que lo pechan en el codo, engrupida bien debute por la charla de un bacán. Audacia, de Celedonio Flores. 1925

Batemusa: batidor. Si yo fuese un chaludo batemusa y vos una percanta regalada, la roncha de mi viola abacanada dedicaba a tu pinta dequerusa. Emilio Dis.

Batidor; alcahuete. Fue pintor, albañil, bandoneonista; cantor aficionado, fue cloaquista, batidor, amargado y atorrante… Guarda de Omnibus, de Celedonio Flores.   Entre la gente del hampa no has tenido perfomance porque baten los pipiolos, que se ha corrido la bolilla y han junao que sos un batidor. Dandy, de Irusta, Fugazot y Demare. 1934.

Batifondo: desorden. Risueño y juguetón, tipo moreno, prolijo en el vestuario, muy sencillo, ocupa una piecita del altillo. Del batifondo de la casa, ajeno. Felipe Fernández, “Yacaré”.

Batimento: deschave, batida. Escuché la parola de tus ojos de azúcar y yo que andaba tierno, me tragué el batimento con el anzuelo y todo. Roberto Selles.

Batir:  avisar. Viejo rincón de mis primeros tangos, donde ella me batió que me quería. Guarida de cien noches de fandango que en mi memoria viven todavía. Oh callejón de turbios caferatas que fueron taitas del mandoleón.  Viejo Rincón, de Roberto L.Cayol. 1925. Yo no manyo francamente lo que es una partenaire, aunque digan que soy bruto y atrasado. ¡ qué querés! No debe ser nada bueno si hay que andar con todo al aire y en vez batirlo en criollo te lo baten en francés. Audacia, de Celedonio Flores .1925. Dulce maestra de mi quinto grado, me embalurdo de tiza y pizarrón. Y en el rebusque de sentirme dueño de regresar a pibe, retardado, hoy te bato mi caliente metejón. E.P.

Bebe: Prostíbulo, quibebe. Y el tipo calaverón, del bebe al perinngundín, de la milonga al bulín si se le daba un garrón. Amaro Villanueva.

Beguén: Capricho. Beguén de andar faseándome la nada, hoy que el faso no alcanza para un cuerno. Roberto Selles  Pescó una rubia, treinta y ocho, hermosa; un gran beguén ardiente, pa’ andar colo. Héctor Chaponick.

Berreta: barato.  Quiere ser jugador, banca y patrono, tayando y mazo de noche y fruslería. Rascando un oro a la amistad berreta que la tercera copa esta raida. E.P

Berretin: capricho por algo inútil. No tengo el berretin de ser un bardo chamuyador letrao ni de espamento. Yo escribo humildemente lo que siento y pa escribir mejor lo hago en lunfardo. Celedonio Flores.   Muchos años han pasado, y sus guapezas y sus berretines los fue dejando por los cafetines como un castigo de Dios. Ventarrón, de Horacio Staffolani. 1932.

Berretín: capricho. Berretines locos de muchacho rana me arrastraron ciego en mi juventud, en milongas, timbas y en otras macanas donde fui palmando toda mi salud. Como se Pianta la Vida,  de Carlos Viván.1929.  O será porque me cruzan tan fuleros berretines, de andar por los cafetines a buscar felicidad. Amurado, de José de  Grandis 1925 Para el mate la mina y las canciones y esa alegría de gastar botines pateando por la vida que, a montones, me regalaba amor y berretines. Antonio Soletic

Beyompa; vesre de pabellón de la cárcel. Y cuando llegaron de uniforme a cambiarme de beyompa, me dije  “ soy boleta, voy al río a yompear con los pescados”.  Chorro Viejo.

Biaba:  golpear. Por la sangre de mi viejo salí bastante barrero, y en esas biabas de barrrio figuré siempre primero. Canchero, de Celedonio Flores. 1925   Ese es mi hombre. Canallesco, inmundo, es mi vida, mi morfi, mi pasion. No lo cambio por todo lo del mundo, sus biabas me las pide el corazón. Carlos de la Púa.  Una noche un tal Loyola me embrocó en un guay fulero; batida, bronca y taquero, celular, biaba y gayola. El Conventillo, de Baffa, de la Torre y Rolón. 1965. Un gaita allá en Madrí, nos dijo hace años, “la vida es sueño”. Bien, pero muy bien. La vida es berretines, desengaños, calotes, biabas ¡y que siga el tren! Alvaro Yunque.

Biabar; arreglar, mejorar. El nuevo amor le transformó las venas, volvió al empilche se biabó el escracho, se sacudió en un rock con los muchachos. La risa abierta, la garufa plena. Héctor Chaponick.

Biabista; violento, pegador. Soyapa, patovica, guardacuida, bodoque supermacho y justiciero; culata de esa runfla de sindicas, garquetas sin parar y matufieros. En la estiba del ispa poné el lomo, dejá de ser biabista y sé persona. Mingo Echeverri.

Bichoco: viejo. Tenidas de viola, tenidas materas,  que aún las recuerdan los tauras bichocos siempre rechiflados por las milongueras. Las milongueras de hoy, que ni saben sonarse los mocos. Carlos de la Púa.

Bife: ir a los bifes, realizar. La llené de suspiros y jadeos y fuimos a los bifes, sin rodeos, y fue esa tempestad lujuria loca. Horacio Scondras.

Birlar: robar, quitar. Anduve siempre chueca, cuando manca, o biscocha, broncando el desparejo camino de la vida, que te toma de punto, te amasija o sancocha. Y le birla al misterio su destino cachuzo. En un bondi me saco el pasaje de ida, digo chau, y me cuelgo un cartel: fuera de uso. Lily Franco. Y se birla un pan de la bolsa; un monstruo el muerto de hambre con agujero en el sobaco e’ la tricota. Julio Huasi.

Birra: cerveza. Un laburante aguanta  en la parada a un bondi demorao, que nunca llega. Vienen dos pibes compartiendo un  fumo, reventados de birra y tanta yerba. E. P.

Biscocha: bizca. Anduve siempre chueca, cuando manca o biscocha, broncando el desparejo camino de la vida, que te toma de punto, te amasija o sancocha. Y le birla al misterio su destino cachuzo. En un bondi me saco el pasaje de ida, digo chau, y me cuelgo un cartel: fuera de uso. Lily Franco.

Bluyín; pantalón. Ya nos bate la justa la percanta calzando los bluyines de medida, y el tango es una voz anochecida pidiendo por favor un manosanta. Orlando M.Punzi.

Bobazo: paro cardíaco. Esgunfiao por latir de noche y día, el bobo le acusó “me voy al mazo”. Del más misho al bacán que nunca pierde, la muerte lo habilita de un bobazo. Mingo Echeverri.

Bobo; corazón. La naifa de alquiler, de cabarute, sintió en el bobo el misterioso brote de una nueva emoción, tierna y bendita. Redención a la gurda, clara y neta, sin el crepe falopa de Griseta ni la angustia en percal de Milonguita. Enrique Otero Pizarro. Esgunfiao por latir de noche y día, el bobo le acusó “me voy al mazo”. Del más misho al bacán que nunca pierde, la muerte lo habilita de un bobazo. Mingo Echeverri.

Bocho; pensamiento. Quisiera despertar una matina, con el bocho limpito y sin ratones. Espirarme la mufa y la neblina del alcohol. Vivir las emociones. Juan Carlos Coiro.

Bodegón; boliche barato. Bodegón que me das en el izquierdo pero que suelo visitar tupido, tal vez para olvidarme de un olvido o para no acordarme de un recuerdo. Daniel Giribaldi. 

Bofe: feo, desagradable. Todo lo novarini es bueno y piola, de Marcusse para atrás es puro bofe. E.P.

Boga; abogado. Es que andar de abanico no es pa’ mí, le dije al boga. Y el tipo sonrió, como sobrando que no cualquiera anda de busca por la vida batiendo a los demás, abanicando. Mingo Echeverri..

Boleao: desorientado. Las minas se han puesto peor que los varones y embrollan al hombre que tira boleao. ¿Qué Sapa Señor? de Enrique Santos Discépolo. 1931

Boleta; muerte violenta. El mayor fue boleta de movida, chumbazo y a cobrar, sin balotage. Y aunque el más chiquilín salió de vuelo, los canas lo dejaron que se raje. E.P. A sable sin remaches fue boleta: violetió a una pendex no iniciada, hija del cotur de un cambalache que lo cortó al chabón en rebanadas.Mingo Echeverri.

Boleta; seducir, coger. Quiero hacerle la boleta, pero esa mina es muy  difícil. Jerga  2003.  

Boleto sin cobrar: chance perdida. Memoro tu barullo y en la zurda se me atropellan pálidas y brecas. Boletos sin cobrar y tanto olvido. E.P..

Bolsiyo cofla: sin dinero. Me duele ser Roberto todo el día y andar bolsiyo cofla por la davi. Roberto Selles

Bolso; bolsillo. Y olvidao entre nubes y angelitos, se aviva que en la muerte no hay fandango. Reventó con dos millones en el bolso y dios no le da bola ni coimeando. Mingo Echeverri.

Boludo: despistado, gil. Soy yo, soy el boludo que se ha impuesto el castigo de andar sudando fiero porque no sé olvidarme de tu olvido. Roberto Selles.  ¿Así que te encanaron por boludo? No te chivés, no vengo a perorarte. Como dicen, ya fue. Punto y aparte. Fajar al mamertón es gasto al ñudo. Luis Furlan.

Bombero; de ir a menos. Dijeron es por la monta o es bombero el cuidador. Es tu sangre que te pierde, hija de Desobediencia. No Placé, de Francisco Loiácono. 1950.

Boncha; vesre chabón, despistado. Perdoname este arrebato que me hace pasar por boncha, pero reviento de bronca porque me dejaron pato. Quedate con el checato, segúi haciéndote la cola… Andá Que Te Cure Lola, de Luis Caruso. 1947.  Subió al Lacroze por un mes de agosto, casi me saludó desde el estribo. Yo miré pa’ otro lao y me hice el boncha: justo cuando empezaba a ser mi amigo. E.P.  

Bondi: ómnibus. Un laburante aguanta  en la parada a un bondi demorao, que nunca llega. Vienen dos pibes compartiendo un  fumo. Reventados de birra y tanta yerba. E. P.   Anduve siempre chueca, cuando manca, o biscocha, broncando el desparejo camino de la vida, que te toma de punto, te amasija o sancocha. Y le birla al misterio su destino cachuzo. En un bondi me saco el pasaje de ida, digo chau, y me cuelgo un cartel: “fuera de uso”. Lily Franco.

Bote; auto. Te vi serio, diquero, con gran pinta de trompa, atracando tu bote, ¡pavada e’ checonato!. Y yo, que te rejuno profundo de hace rato, recordé cuando usabas remendao el talompa. Joaquín Gómez Bas.

Botón; policía. Yo no quiero la comedia de las lágrimas sinceras, ni palabras de consuelo, no ando en busca de un perdón. No pretendo sacramentos ni palabrs funebreras; me le entrego mansamenente como me entregué al botón. Como Abrazado a un Rencor, de Antonio M.Podestá. 1930.  

Botonear: cuidar. Perro al bombo que atorra sobre alfombra y engrupe botonear mi apartamento, que vive sin yugar y morfa en forma, sin ladridos, ni pulgas ni espamento. E.P.

Bragueta; cierre del pantalón. Gastándose la vida en la bragueta, ¡me caché en die!, qué falta hace la yeta pa’ perder la esperanza de vivir. Y entonces ya mufada dijo ¡Planto!, y sin batir ni mu, parca de llanto, colgó la cachufleta y a dormir. Homero Expósito y Héctor Oviedo.

Breca; vesre cabrero, enojado. Embadurnado por el lustra rante, sobrado por el trompa y por el mozo, ayer, curda, me dieron el espiante. Desde hoy, de puro breca me hago el oso a la hora de garpar y en adelante no caigo aquí sin el bufoso. Daniel Giribaldi.

Brecas:  broncas. Memoro tu barullo y en la zurda se me atropellan pálidas y brecas. Boletos sin cobrar y tanto olvido. E.P.

Breto: sobretodo. Y arrastraba hasta Viamonte, justamente al Montepío, tarros, funyis, jetras, breto y los zarzos de color. Romeo Peresan.

Bronca: furia. Como con bronca y junando de rabo de ojo a un costado,sus pasos ha encaminado derecho pal’ arrabal. El Ciruja, de Francisco  A. Marino. 1926  La bronca lo embalurda, traga rencor y vino, permanece lejano, es un tango cansado. Piensa en aquél bailongo de pañuelo floreado cuando encontró a la naifa que la marcó el destino. Joaquín Gómez Bas.

Broncar: protestar. Anduve siempre chueca, cuando manca, o biscocha, broncando el desparejo camino de la vida, que te toma de punto, te amasija o sancocha. Y le birla al misterio su destino cachuzo. En un bondi me saco el pasaje de ida, digo chau, y me cuelgo un cartel: fuera de uso. Lily Franco.  Broncamos una cheno y el encono desembocó en un yeite bien debute: tu cambio por un liso farabute le restó brillo y luz a tu abandono. Leopoldo Díaz Vélez.

Buchón; alcachuete. Buchoneó, serruchó, punteó de vivo y darse dique fue ración de fe. Si supiera que el curro es magro alpiste y crepará una noche, solo y triste, orinando en el baño de un café. Luis Ricardo Furlan.

Buco: agujero. Fue tan lindo trasnocharme con tus ojos, que al perderte en un chau me hiciste un buco. Y creo que hiciste bien al espirarte sin esperar al jovie de hoy, solari, chacabuco. Mingo Echeverri.

Bufoso: revólver. Después comprate un bufoso y cachando al primer turro por amores contrariados le hacés perder la salud. Atenti Pebeta,  de Celedonio Flores 1929.  Las nacas a su vida hicieron triza, con la pena más fule jugó a risa y aguantó sin chivar un esquinaso. Cuando estuvo de bueno no fue arisco y al verse arruinado de los discos, se fajó en el marote un bufonaso. José Pagano.

Bufoso;  Embadurnado por el lustra rante, sobrado por el trompa y por el mozo, ayer, curda, me dieron el espiante. Desde hoy, de puro breca me hago el oso a la hora de garpar. Y en adelante, no caigo por aquí sin el bufoso. Daniel Giribaldi. .

Bulebú: falsa distinción. El vento que amarrocas, medias gambas, canarios, recuerdo de  pamelas que achacaste fresquita; ha de ser poca mosca pa mantener otarios. Paparula, tortera, bulebú, milonguita. Carlos de la Púa

Bulín: habitación, pequeño aposento. En un bulín mistongo del arrabal porteño, la conocí en un sueño, le dí mi corazón. De  Arrabalero, 1927, de Eduardo Calvo.   Mientras yo me la paso planchando, te arreglo la ropa y limpio el bulín, estirao a lo largo e’ la cama  como un atorrante tranquilo dormís. Si te hablo te hacés el cabrero, pedís unos mates, te vas pal’  café. ¡ Qué calamidad!, de Pascual Contursi . 1925.

Bulín;  El bulín de la calle Ayacucho que en mis tiempos de rana alquilaba, el bulín que la barra buscaba para caer por la noche a timbear. El bulín de la Calle Ayacucho, de Celedonio Flores, 1923.

Bullón; comida. Cinco panes, dos peces. Sólo eso. Un bullón de ranera mishiadura para esa mersa de jotraba, dura, que iba al atorro sin pelar un hueso. Enrique Otero Pizarro. Acordate que ese manso, con paciencia de mamita, cuando se acabó la guita para parar el bullón, empeñó hasta el bandoneón pa’ tenerte bien gordita. Andá Que Te Cure Lola, de Luis Caruso. 1947.  

Bulo;  idem bulín. La flaca laburaba en un firulo y el flaco se metió hasta la cabeza. Se avivó. Le hizo el tren. Le puso un bulo. Y hoy atiende la agenda de la empresa. Mingo Echeverri. 

Burra/o; caja fuerte. Donde el choro de antes aprendió a yugarla, saliendo escruchante de mano bravía pa encarar las burras y desengomarlas. Juan Carlos Andrade.

Burros: caballos, hipódromo. Recordaba aquellas horas de garufa cuando minga de laburo se pasaba, meta punguia, al codillo escolaseaba y en los burros se ligaba un metejón. El Ciruja, de Francisco A. Marino. 1926.

Busarda; barriga. …que ni Anchorena con su vento emparda. Pero arruinao la tallo de potrillo, cantando el rantifuso conventillo. ¡Hay que salvar, compadre, la busarda!. Felipe Fenández, ““Yacaré””.

Busca; buscón, un vive como puede. Es que andar de abanico no es pa’ mí, le dije al boga. Y el tipo sonrió, como sobrando que no cualquiera anda de busca por la vida batiendo a los demás, abanicando. Mingo Echeverri.

Buyón: alimento, comida. Esas minas veteranas que siempre se conformaban, que nunca la protestaban aunque picara el buyón. Champán Tangó, de Pascual Contursi. 1914. ¿Qué te va a dar ese otro que tu viejo no te ha dado? ¿No te acordás que he robado pa’ que no falte el buyón? Ivette, de Pascual Contursi. 1914.  Masticando su estrilo, chacado en shomería, morfándose las penas del buyón inseguro, está el desarraigado laburante de todo, enchastrado y perdido. Juan Bautista Devoto. Cinco panes, dos peces. Sólo eso. Un bullón de ranera mishiadura para esa mersa de jotraba, dura, que iba al atorro sin pelar un hueso. Enrique Otero Pizarro. 

 

C

Cablerio: cerebro. Si andaba shome,  en orsai el cuore y embroyao de recuerdo el cablerio, se acodaba a mi estaño madrugada a escabiarnos una lágrima de olvido. E.P

Cabrear: enojarse. Y si vieras la catrera como se pone cabrera, cuando no nos ve a los dos. Mi Noche Triste, de Pascual Contursi. 1915. La encontró en el bulín y en otros brazos, sin embargo canchero y sin cabrearse le dijo al gavilán: puede rajarse;  el hombre no es culpable en estos casos. Amablemente, de Iván Diez. Pa’ mi es poco la canusa y el código es un fideo, y una vez que me cabreo la más turra marca el paso. El Cafiso, de Francisco Iriarte. 1918

Cabrera: enojada. Y si vieras la catrera como se pone cabrera cuando no nos ve a los dos. Mi Noche Triste, de Pascual Contursi. 1915. Mientras yo me la paso planchando, te arreglo la ropa y limpio el bulín, estirao a lo largo e’ la cama  como un atorrante tranquilo dormís. Si te hablo te hacés el cabrero, pedís unos mates, te vas pal’  café. ¡ Qué Calamidad!, de Pascual Contursi . 1925.

Cabrón: vesre  bronca. La he llevado a la lunga muchos meses, pero hay cabrón y garparé la cuenta.Daniel Giribaldi.

Cábula: pálpito. Sos como esa cifra siempre ganadora que ya tantas veces me sacó de pato. Cábula que nunca se cortó hasta ahora y por ley de juego yo nunca la bato. Carlos de la Púa.

Cabulear:  presentir.Tarde linda para todo, menos para estar cabrera, cabuleando algún programa patiyuda, en la vereda. Amaro Villanueva.

Cachada: mofa. Y en la milonga de los suburbios, entre el acorde de algún gotán y las cachadas de los muchachos, me impuse siempre para bailar. Dante Linyera. .

Cachafaz; haragán. Sos el rey de la fumata. ¿Qué querés con tu elegancia? El laburo te horroriza, pelandrún y cachafaz. Y me  han dicho que te han visto por allá, por Plaza Francia, despachándote algún viaje con la yerba que llevás. León Benarós.

Cachar: agarrar. Tambén tomar el pelo o burlarse. Después comprate un bufoso y cachando al primer turro por amores contrariados le hacés perder la salud. Atenti Pebeta, de Celedonio Flores 1929.

Cachar; tomar, agarrar. Los domingos me levanto de apoliyar mal dormido, y a veces hasta me olvido de morfar por las carreras. Me cacho los embroncantes, mi correspondiente habano, y me piyo un automóvil para llegar bien temprano. Soy una Fiera, de Francisco Martino. 1926.

Cachet: de categoría. Trajeada de bacana bailás con corte y por raro esnobismo tomás prissé, y que en un auto camba de sur a  norte paseás como una dama de gran cachet. Che Papusa, Oí, de Enrique Cadicamo. 1927.

Cachito: migaja. Mil cachitos de escarchas y tibiezas que me empeño en armar, al tranco lerdo. Roberto Selles

Cachito; pedacito. ¡Qué lindo es estar metido tiradito en la catrera, y ver que se va acabando ese cachito de vela! Qué lindo es estar Metido, de Pascual Contursi. 1927  

Cachivache: algo  feo. Vean si no es pa’ suicidarse que por este cachivache sea lo que soy. Esta Noche me Emborracho, de Enrique Santos Discépolo. 1929.

Cacho: retazo, parte. Hoy ya libre e’ la gayola y sin la mina campaneando un cacho e’ sol en la vedera, piensa un rato en el amor de su quemera y solloza en su dolor. El Ciruja, de  Francisco A. Marino 1926. 

Cacho: retazo, pedazo. Más al fin, en la extraña meresunda de este caset grabao en mi zabeca, sos un cacho de sueño revivido. E.P.

Cachote: golpe, por cazote. La durmió de un cachote, gargajeó de colmillo se arregló la melena, y pitándose un faso salió de la atorranta pieza del conventillo. Y silbando bajito rumbeó pal escolazo. Carlos de la Púa.

Cachuciento: gastado. Te arrimo el randevú de mi parola, un sencillo tanguito, cachuciento, a vos que me enchufaste en la zabiola estos palotes truchos de mis versos? E.P.  Siempre embrocando timbos detrás de la vidriera, o un jetra bien debute, de esos para hacer menta o un reloj cachuciento, cualquier cosa que fuera una vez en la vida un estreno a tu cuenta. Nyda Cuniberti.

Cachuciento; gastado, viejo. Te veo con el tungo y el carro cachuciento, y luciendo a lo antiguo un clavel en la oreja. Siempre laburo y mate, vida sin espamento que claro, fue más sola cuando murió tu vieja. Nyda Cuniberti.

Cachufleta;  vagina. Gastándose la vida en la bragueta, ¡mecaché en die!, qué falta hace la yeta pa’ perder la esperanza de vivir. Y entonces ya mufada dijo ¡Planto!, y sin batir ni mu, parca de llanto, colgó la cachufleta y a dormir. Homero Expósito y Héctor Oviedo.

Cachuso: deteriorado. Y andaba por la vida sin complejos. Ahora que está cachuso y sin un guita, ni un perro vagabundo lo visita y con bronca se mira en el espejo. Horacio .Scondras.   Tambien he sido un jaife y hoy me veo cachuzo y amurao, broncudo y feo. Alvaro Yunque.  Empedrado cachuzo de Caseros y Loria, te piso despacito en mi melancolia. Santiago Ganduglia   Anduve siempre chueca, cuando manca, o biscocha, broncando el desparejo camino de la vida, que te toma de punto, te amasija o sancocha. Y le birla al misterio su destino cachuzo. En un bondi me saco el pasaje de ida, digo chau, y me cuelgo un cartel: fuera de uso. Lily Franco.

Cadenero: caballo delantero. Fuiste la musa azul de mi poesía, del carro de mi cuore, cadenero. Roberto Selles

Cadenero; caballo delantero. Cadenero de buen porte, garabito a la “piú bela”. Copen la Banca, de Enrique Dizeo.

Cafaña: ordinarios. Reñidero mstongo de curdas y cafañas, de viviyos de grupo y de vivos de veras. Carlos de la Púa.

Caferata: de boliches turbios. Caferata yo no quiero recordarte lo pasado, cuando andabas sin camisa sin timbo y sin chefún. Caferata, de Pascual Contursi. 1926.   Viejo rincón de mis primeros tangos, donde ella me batió que me quería. Guarida de cien noches de fandango que en mi memoria viven todavía. Oh callejón de turbios caferatas que fueron taitas del mandoleón.   Viejo Rincón, de Roberto L. Cayol. 1925.

Cafetín: bar. Muchos años han pasado, y sus guapezas y sus berretines los fue dejando por los cafetines como un castigo de Dios. Ventarrón, de Horacio Staffolani. 1932.

Cafiola/o; vivir de mujeres. No precisó ser olfa de caudillos pa’ tirar su cafiola entre la mersa. Minga de lata o bufo en la cintura, la jotrabó de simpatía y conversa. E.P.

Cafiola: buena presencia. Te he cortado estas rosas tan cafiolas, las arranqué de un cerco esta matina. Roberto Selles.

Cafiolo vidalita: cafiolo ocasional. Pero vivía engrupida de un cafiolo vidalita, y le pasaba la guita que le shacaba al matón. El Ciruja, de Francisco Marino 1926.

Cafishio: vividor. Así se dió el juego de remanyamiento con un bacanejo que la requería, embrión de cafishio, bacán de avería, canchero en las lides de amarrocamiento. Celedonio Flores.

Calar: observar; examinar. Y después dirá si con este taita podrán por el norte. Calá, che qué corte. Calá, che, calá. Don Juan, letra de Ricardo Podestá. 1914. Calá, qué linda está la moza, calá, barriendo la vereda. Calá, calá que bien le queda, calá, la pollerita rosa  Cátulo Castillo.

Calavera; vivir de noche. Has nacido en una cuna de malevos, calaveras, de vivillos y otras yerbas. Sin embargo quién diría que en el circo de la vida siempre fuiste un gran chabón. Dandy, de Irusta, Fugazot y Demare. 1934.

Caliente Metejón: ardor amoroso.  Dulce maestra de mi quinto grado, me embalurdo de tiza y pizarrón. Y en el rebusque de sentirme dueño de regresar a pibe, retardado, hoy te bato mi caliente metejón. E.P.

Callejera; fácil, programera. Despilfarrás tentación pero también, callejera, cuando estés vieja y fulera tendrás muerto el corazón. Callejera, de Enrique Cadícamo. 1932.

Calotear; robar. Un gaita allá en Madrí, nos dijo hace años, “la vida es sueño”. Bien, pero muy bien. La vida es berretines, desengaños, calotes, biabas ¡y que siga el tren!. Alvaro Yunque.

Camba: vesre bacán. Trajeada de bacana bailás con corte y por raro esnobismo tomás prissé, y que en un auto camba de sur a  norte paseás como una dama de gran cachet. Che Papusa Oí, de Enrique Cadicamo 1927.  Yo soy un camba que donde quiera, cualquier taquera me ha de seguir.  Don Brócoli, de Ambrosio Ríos. 1918. Tirifilo es atleta, católico, aristócrata, le importa un gato muerto de todo lo demás. Y claro, como es camba vive  echao y p’atrás. Dante Linyera.

Cambalache; compraventa de usados. Igual que en la vidriera irrespetuosa de los cambalaches se ha mezclao la vida. Y herida por un sable sin remahes ves llorar la Biblia junto a un calefón. Cambalache, de Enrique Santos Discépolo. 1935. A sable sin remaches fue boleta: violetió a una pendex no iniciada, hija del cotur de un cambalache que lo cortó al chabón, en rebanadas. Mingo Echeverri.

Camelo: falsedad. Yo no sé pero embroco que un dia de estos Dios se manda la redada del camelo, y esta mina, seguro, toca el piano en la correccional que hay en el cielo. E.P

Camelo: Era pinta dequera, sin camelo, inglés el casimir alto y morocho; cuando rajó Yrigoyen la rolaba montado en un Oakland ventiocho. E.P

Camorrero; peleador. Todos manyan a “el Ruso”, aquel canero, sucio punguista, caferata y zorro, que se la dieron seco en un cotorro cuando se hizo esquenún y camorrero. Felipe Fernández, “Yacaré”

Camote: calentura. Anclaste aqueya noche en mi cotorro trayendo este camote que me asombra. Roberto Selles

Campanear: mirar, observar. Hoy ya libre e’ la gayola y sin la mina campaneando un cacho e’ sol en la vedera, piensa un rato en el amor de su quemera y solloza en su dolor. El Ciruja, de Francisco A. Marino 1926.  . Decile a esa otra, la guacha, si puede seguirte en lo oscuro como lo hago yo. Es mi alma, malevo la que campanea y “guarda” te avisa,”cuidao corazón”. Campana de Plata, de Samuel Linning.1925 .   Pobre taita, muchas noches bien dopado de morfina, atorraba en una esquina campaniao por el botón. El Taita del Arrabal, de Luis Bayón Herrera, 1922.

Campanear; vigilar. Pobre la piba del quiosco que todas las tardecitas me daba los cigarrillos de sotamanga, al pasar; un chabón que nunca falta hizo correr la bolilla: el viejo la campanea y  ya  no puedo fumar. Se Tiran Conmigo, de Luis Díaz. 1966.

Cana: policía. No es la primera vez que por las crines lo arrastra un tungo pá portarlo en cufa. Pero a la misma cana  ya le estufa darle atorro a este rey de los grapines. Felipe Fernández, “Yacaré”. Al mayor lo pusieron de movida. Chumbazo y a cobrar, sin balotage. Y aunque el más chiquilín siguió de vuelo los canas lo dejaron que se raje. E: P. ¿Donde estaran los viejos jazmineros que aromaban las yecas suburbanas, las glicinas, los patios milongueros y el silbido de rnoda de los canas? Carlos A. Alberti. .

Canchero: entrenado. ¡El que dice burgués pronuncia Borges!, tartamudeó el chicato, despacioso. Junando al techo con facha de pirado,  canchero en su papel de hacerse el oso. E.P.   Así se dió el juego de remanyamiento con un bacanejo que la requería, embrión de cafishio, bacán de avería, canchero en las lides de amarrocamiento. Celedonio Flores.

Canero: propio de la cana, lo carcelario. Sos un símbolo canero que entra taconeando fuerte, sos la risa y sos la muerte vestida de milonguero. Apología Tanguera, milonga de Enrique Cadícamo y Rostia Quiroga. 1933,

Canfinfla; vividor. Canfinfle, dejá esa mina: ¿Por qué la voy a dejar? Si ella me calza y me viste y me da para morfar. Recopilación de Lehmann-Nistsche. Quisiera ser canfinflero para tener una mina, dársela con vaselina hasta que funda el motor, y así batir el recórd de la aviación argentina. Atribuído, con fundamento, a Jorge Luis Borges.

Canilla: vendedor de diarios. (“Canillita” personaje teatral de Florencio Sánchez) Que esta mufa no siga llorando letanías, y se muera el cafiolo y el canilla se salve. E.P. Un trolo pertinaz, una mechera, y otra mina, fané, toda pasado; un fiaca de poplín, un amurado. El lustrín y el caniya en la vedera. Luis Ricardo Furlan.

Cantora: buena pinta. Entró al salón con su pinta cantora,  y las jermus, de cotén, lo relojiaron. Chorro Viejo.

Canyengue: arrabalero. La furca y un grito. El barrio que duerme y sangra en su daga la luz de un farol. Después tu silbido maleva canyengue, campana de plata del taita ladrón. Campana de Plata, de Samuel Linning.1925

Cara lisa: turro lindo, algo rufián. De profesión chofer el cara lisa, la yuta lo enrolaba en los decentes; cada cambio de chafe era tachero, su otra ocupación independiente. E.P

Cara mina: mujer querida. Y escuchame estas parolas que te doy con las rosas, cara mina. Roberto Selles

Caracanfunfa; bailarín taconeador. Caracanfunfa se hizo al mar con tu bandera, y en un pernó mezcló a París con Puente Alsina. El Choclo, versión de Enrique Santos Discépolo. 1946.

Careta; presuntuoso: Pero un petiso careta al loco le dio un sopapo; cayó lo mismo que sapo, haciendo sonar la  jeta. Un Baile a Beneficio, de José Alfredo Fernández. 1950.

Cargar: tomar a broma. Libre del manyamiento de la yuta, cargaré a maringotes,¿mala o buena?. En la Sorbona estudiarán mi esquena y en diez mil ateliers, mi facha bruta. Daniel Giribaldi.

Carmela: tintura. Se nos vino tordiyo y sin carmela se bancó la barraca de su estampa. No acusaba el retiro pero anduvo casi dos años con un fueye en yanta. E.P.

Carpa: experiencia,  carpeta. Es al bardo que quieras trabajarme cachuzo cuando nadie ha logrado engrupirme potrillo. Al naipe de tu cuore le doy remanye de uso y mi carpa truquera vale un zarso con brillo. Carlos de la Púa.

Y tiene tal  carpa para armar los pacos, y tiene tal labia para engrupichir, que muchos corridos que no fueron mancos manyaron el cuento recien en el fin. Carlos de la Púa.

Carpeta: mesa de juego. Más después en la carpeta empecé a ganar fortuna y muchas veces la suerte me fue amistosa y cordial, y otras veces salí seco a chamuyar con la luna. Canchero, de Celedonio Flores.

Carpetear; ver. Carpetiá mis tarros a lo Valentino, mi funyi  dos  pisos como azul marino, un zarzo al meñique y pelo lustrao. Héctor Nicolás Zinni.

Carpusa: carpeta. Vates de lira cachusa se le apuntaron con Flores, por las pintonas papusas que a budín, gamba y carpusa les afanaba el cuore. Amaro Villanueva.

Carrocería: cuerpo. Santa Fé pulenta, carrocería, minushas de todo porte, budines en batería y turros que se dan  corte. Amaro Villanueva.

Cascajo; descarte. Esto que hoy es un cascajo fue la dulce metedura donde yo perdí el honor. Esta Noche me Emborracho, de Enrique Santos Discépolo. 1929

Cascar; golpear. Yo quisiera que me casques pa’ quererte, mi papito. Yo qusiera que me dejes de ambulancia, mi papito por favor. Mi Papito, de Roberto Fontaina. 1928.

Caset: recuerdo. Más al fin, en la extraña meresunda de este caset grabao en mi zabeca, sos un cacho de sueño revivido. E.P.

Casetín: pasacintas. Y de coraje trucho, los pendejos nafan el casetín de atropellada a un checo estacionao lejos del foco. Y siguen su rolar como si nada. E.P.

Casimba: bolsillo. Tomá caña, pitá fuerte, jugá tu casimba al truco, y emborrachate quel’ mañana es un grupo. Tras cartón está la muerte. Carlos de la Púa. La chamuya de los grilos, de casimba y empiedrada, en la cara luce un feite que hoy es vieja cicatriz. Cartón Junao, de Carlos Waiss. 1944.

Casimba: Y al bulín regresaba. Un cielo de garufa se abría en el ocaso de su triste casimba. El ángel con sus alas espantaba la mufa y un guiño de sus ojos, lo devolvió a la timba. Antonio Soletic.

Casoriao: Casado. Un pinta casoriao, de verso y calma, que le hizo el curro chambón del amorío y le rompió hasta el himen de su alma. E.P.

Castañazo; golpe de puño. Soy terror de los franelas cuando en un baile me meto, porque a ninguno respeto de los que hay en la reunión. Y si algunose retoba queriendo meterse a guapo, yo le encajo un castañazo y a buscar quien lo parió. El Porteñito, de Angel Villoldo. 1903.

Catrera:   La vá de superao el can rasposo junando al cielorraso en su catrera. ¿Lo puso del marote una salchicha o se hace el bocho de la vida fiera? E.P.

Catrera: cama. Hoy no tiene quien se arrime con cariño a su catrera, pobre paica arrabalera que quedó sin corazón. Pobre Paica, de Pascual Contursi. 1914.  Aquí estoy derramao en la catrera con una fiaca, aymé, de la madona. Alvaro Yunque.   Y si vieras la catrera como se pone cabrera cuando no nos ve a los dos. Mi Noche Triste, de Pascual Contursi. 1915.

Catriela:  mujer.  Marroco y apoliyo, y que la grela no lo encamote en el apoliyante: que chorne cuando él anda de yugante, y cuando él chorne, yugue la catriela. Amaro Villanueva.

Ceca: mala suerte. Con este esparo que tal vez recrea, no sé cuando echo cara y cuando ceca; sólo entiendo el perfume de la yeca. Perro de ese árbol soy pá lo que sea. Homero Expósito.

Chabón; errante, perdedor. Has nacido en una cuna de malevos, calaveras, de vivillos y otras yerbas. Sin embargo quién diría que en el circo de la vida siempre fuiste un gran chabón.  Dandy, de Irusta, Fugazot y Demare. 1934. A sable sin remaches fue boleta: violetió a una pendex no iniciada, hija del cotur de un cambalache que lo cortó al chabón en rebanadas. Mingo Echeverri.

   Con el coco aún purrete, en primavera, con el cuore, ¡chambón! que no funciona, me rezongo: ¿la vida? Cosa fiera, ¡Muy fiera, porque el tiempo desmorona. Vejentud, de Alvaro Yunque.

Chacabuco; arruinado, enfermo. Fue tan lindo trasnocharme con tus ojos, que al perderte en un chau me hiciste un buco. Y creo que hiciste bien al espirarte sin esperar al jovie de hoy, solari, chacabuco. Mingo Echeverri.

Chacado; enfermo. Masticando su estrilo, chacado en shomería, morfándose las penas del buyón inseguro, está el desarraigado laburante de todo, enchastrado y perdido. Juan Bautista Devoto.

Chacarita; cementerio, “Quinta del Ñato” La viuda se mandaba su concierto, y un cuervo funebrero, que por crosta lo debe haber piantao Lázaro Costa, armaba la excursión a Chacarita. Darwin Sánchez.

Chairar:  sacar filo. Esta noche para siempre se acabaron mis hazañas, un chamuyo misterioso me acorrala el corazon. Alguien chaira en los rincones el rigor de la guadaña y hay un algo cerca el catre olfatiándome a cajon. Como abrazado a un rencor, de Antonio M. Podestá. 1930.

Chaludo: rico. Si yo fuese un chaludo batemusa y vos una percanta regalada, la roncha de mi viola abacanada dedicaba a tu pinta dequerusa. Emilio Dis.

Chambón; chabón, torpe. Con el coco aún purrete, en primavera, con el cuore, chambón, que no funciona, me rezongo: ¿la vida?, cosa fiera. Muy fiera, porque el tiempo desmorona. Alvaro Yunque.

Chamuyo: hablar por lo bajo, seduciendo. (El ‘chamuyeta’ habla de más) La chamuya de los grilos, de casimba y empiedrada, en la cara luce un feite que hoy es vieja cicatriz. Cartón Junao, de Carlos Waiss. 1944. Esta noche para siempre se acabaron mis hazañas, un chamuyo misterioso me acorrala el corazón. Como abrazao a un Rencor, de Antonio M. Podestá, 1930. El chamuyo cafiolo es una papa, cualquier mistongo el repertorio añapa. ¡Y es respetao cuando la parla un macho!   Felipe Fernández, “Yacaré”.

Checonato. auto costoso. Te bajaste de un bote, pavada e’ checonato. Y yo, que te rejuno profundo de hace rato, recordé cuando usabas remendao el talompa. Joaquín Gómez Bas.

Chele: beneficio. El precio de mi cuerpo en los amores le da chele en su vicio, el escolaso, y aplaca como nada los furores que me anuncia casi siempre el cachetazo. Carlos de la Púa.

Chele; suerte. Era un bondi de linea requemada y guarda batidor cara de rope, si no saltó cabrón por la mancada fue de chele no más, de puro dope. Carlos de la Púa.

Chelibo;  boliche.   El gil, chupa y se mama como un chivo, y en vez de amasijar a la percanta, se masacra de escabio en el chelibo. Daniel Giribaldi. 

Cheno; noche. Broncamos una cheno y el encono desembocó en un yeite bien debute: tu cambio por un liso farabute le restó brillo y luz a tu abandono. Leopoldo Díaz Vélez.

Cheta: falsa distinguida. Casi arrastra los mocas cuando entra, empilche sanfazón de mina cheta. E.P

Chicato: cegato. ¡El que dice burgués pronuncia Borges!, tartamudeó el   chicato, despacioso. Junando al techo con facha de pirado,  canchero en su  papel de hacerse el oso. E.P.

Chiche; juguete. La mami la quería producida: culo al aire, toplés, pituca nube. Y hoy es chiche en revientes y partusas de un narco remarcao, que la sacude. Mingo Echeverri.

Chimento: chisme. Chimento rantifuso y porteñero que trabajase el corazón de paco, piropo taita, de entrador mañero que vas de balancin y cadenero, rumbiando para el lao del lado flaco. Carlos de la Púa.  Para chimento, Florida, jovata, susheta, rana, pinturera y alacrana, con pedigré de engrupida y gambas a la banana. Amaro Villanueva.

Chinche: venérea. También enojo, bronca. Una mina achacada le contagió la chinche y un tordo ‘venerable’ lo salvó del entierro. Y el coso se curó: no le gotea y hoy pa’ coger usa un condón de fierro. Mingo Echeverri.

Chingar: errar. Casi un recuerdo, bate que se faja para alcanzar el cielo. Y no le chinga: con la aguja fatal de la jeringa va tejiendo el crochet de su mortaja. Daniel Giribaldi.

Chiquilín: chico, pibe. Al mayor lo pusieron de movida. Chumbazo y a cobrar, sin balotage. Y aunque el más chiquilín siguió de vuelo los canas lo dejaron que se raje. E: P.

Chirola: moneda. La chirola siempre cayó de ceca pa este otario, apilado a una vida nada piola. Roberto Selles  Y saparon cosas que aquí no deschavo; eran otros años de yutas y gratas. Del burro,la jica, chirola y pelota, y el hombre del hampa era flor y nata. Juan Carlos Andrade.

Chirusa: muchacha. Chirusa la más linda de las pebetas vivía sus amores con un Donjuán; él con palabras lindas y muchos brillos le prometió quererla con loco afán. Chirusa, de Nolo López y Juan Darienzo. 1931.  

  Ya no estás pa serenatas te aconseja la chirusa que tenés en el bulín. Enfundá la Mandolina, de Juan Carlos Barthé. 1933.

Chispa: resto. Lo  empaquetó un mina con su tanga, picándolo en el cuore como avispa, cuando apilaba abriles en la manga. Y reventó la goma en el jotraba porque el pobre creía que la chispa pá ciento cuatro años le duraba. Luís Ricardo Furlan.

Chitrula: tonta. Cuando estés en la vereda y te fiche un bacanazo, vos hacete la chitrula y no te le deschavés, que no manye que estás lista al primer tiro de lazo y que por un par de leones bien planchados te perdés. Atenti Pebeta, de Celedonio Flores 1929.

Chitrulo: Hoy todo se ha ido, las grelas son grilas. Los púas froilanes que yiran de atrapa. La mersa, chitrulos, mangueros de gilas, los guapos de pogru la copan de yapa. Carlos de la Púa. Anoche fue una barra de chitrulos; cuatro o cinco, gallardos paparulos; a tomar pal’ chorizo a la percanta. Felipe Fernández, “Yacaré”.   Y la fulana te hace un firulete,  chitrulo, ¿te ponés a lagrimiar? Convencéte, che hermano, convencete; lo mejor de la vida, ¡apoliyar! Alvaro Yunque.

Chivar; enojar. Aquí me tienen, soy el Chimango. Aficionado al peringundín, y aunque se chiven si me arremango, les bailo un tango con más floreos que un capelín. El Chimango, de Florencio Iriarte. 1918. Las nacas a su vida hicieron triza, con la pena más fule jugó a risa y aguantó sin chivar un esquinaso. Cuando estuvo de bueno no fue arisco y al verse arruinado de los discos, se fajó en el marote un bufonaso. José Pagano.

Chivo; enojado. Y el patrón de casa, chivo, mi bulín ha empaquetado; la puerta me ha clausurado por no poderle abonar. Se Tiran Conmigo, de Luis Díaz. 1966. ¿Así que te encanaron por boludo? No te chivés, no vengo a perorarte. Como dicen, ya fue. Punto y aparte. Fajar al mamertón es gasto al ñudo. Luis Furlan.

Choferato: chofer, fercho. En eso andaba aquella noche bronca cuando un dorima arremetio de chumbo. Informe policial: “asalto a un taxi el  choferato se encuentra medio fundo”. E.P.

Cholulaje: frívolos. Los giles daban huevos por ficharlo. Poderlo franelear, enchabonados a escracharse con él. ¡El cholulaje la juega de arrastrón en cualquier lado!  E.P.

Choma: macho vesre. Lo viejo no es jovato, ahora es barroco, un choma es la pareja, aunque sea otario. Sus sesiones de muebles son por mufa, terapia horizontal, minga de horario. E.P

Choripán; Sanguche pan y chorizo. Quiero una fiesta alegre en mi velorio, minga de llantos ni recordaciones. Prefiero un colorinche de canciones con gusto a choripán, en un casorio. Horacio Scondras.

Chorito: ladrón menor. Un chorito finucho en la cuneta. Baja un taquero del auto patrullero. Viene el coleta que tardaba tanto. Truena en la radio un tango de Rivero. E.P.

Chornar; dormir. Y que la grela no lo encamote en el apoliyante: que chorne cuando él anda de yugante y cuando él chorna, yugue la catriela. Amaro Villanueva.

Choro; chorro. Donde el choro de antes aprendió a yugarla, saliendo escruchante de mano bravía pa encarar las burras ydesengomarlas. Juan Carlos Andrade.  Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante sabio, chorro, generoso, estafador. Cambalache, de Enrique Santos Discépolo.1935.

Chucho: Miedo, temor. También, caballo de carrera.. Me quedaba en la retranca, con mis viejos berretines, con los chuchos y el Padock. Romeo Peresan.

Chueca: torcida. Anduve siempre chueca, cuando manca, o biscocha, broncando el desparejo camino de la vida, que te toma de punto, te amasija o sancocha. Y le birla al misterio su destino cachuzo. En un bondi me saco el pasaje de ida, digo chau y me cuelgo un cartel: fuera

 de uso. Lily Franco.

Chumbazo: balazo. Al mayor lo pusieron de movida. Chumbazo y a cobrar, sin balotage. Y aunque el más chiquilín siguió de vuelo los canas lo dejaron que se raje. E: P. Dicen las chusmas que de bronca el coso a la fulana le encajó un trompazo, y después la besó con un chumbazo porque la vio, seguro, en algo groso. Horacio Scondras.

Chumbo; revólver. Después se armó la podrida: piñas, patadas, bancazos. Santillán tiró un balazo con un chumbo que traía. Un baile a Beneficio, de Ernesto Baffa, Arturo de la Torre y Aníbal Rolón. 1950.

Chupado; desaparecido. El lope enmarañao, leía el zurdito. Leía y de laburo, casi nada. El cofla, refichao, siguió leyendo. Lo chuparon los pesaos de la pesada. Mingo Echeverri.

Chupitegui; borracho. Chupitegui irredento que la vas de poeta y sólo escribís versos cuando estás bien en curda. La musa que te inspira es tirando a balurda, con un raro vestigio de mamúa en su jeta. Nyda Cuniberti.

Churrasca: beldad. Vos fuiste el rey del bailongo en lo da Laura y la Vasca, había que ver las churrascas como soñaban tras tuyo. No Aflojés, de Mario Batistella. 1934.

Cieiro; olor. Cieiro a misho y a estaso cuando quiero punguear algunos

ferros del grillete, del jaife más debuten, que promete trabajo sin estrilo y bien ligero. Emilio Pedro Corbiere.

Cinchar: Trabajo duro. Mientras yo tiraba siempre con la mula bien cinchada, ella en juego con un coso mayorengo y gran bacán, se tomaba el  Conte Rosso propiamente acomodada. Barajando, de Eduardo Escariz Méndez. 1928.

Ciruja: comerciar con residuos. Soy un ciruja más, llevo una espina clavada en los recuerdos. Ando con un farol buscando el mango, el laburo escasea y escucho un tango. Horacio Scondras.   El ciruja refundido en su esfuerzo, es el oso hormiguero que un chapalear mufoso arrojó al basural.. Juan Bautista Devoto.

Cirujano: ciruja. Te manyo que vivís a contramano, que estás por no yugar siempre en la vía. Metido en una pilcha shomería y hecho un croto cualunque, un cirujano. Daniel Giribaldi.

Cocó. cocaína. Matufia que la esgunfia, que la estufa, el escabiar la tiene repiantada. Y el cocó la encanó, fula en la cufa. Fernando Guibert.  Y una noche de champán y de cocó, al arrullo funeral de un bandoneón, pobrecita se durmió lo mismo que Mimí, lo mismo que Manón. Griseta, de José G.Castillo. 1924. Te acordás hermano qué tiempos aquellos, eran otros hombres más hombres los nuestros. No se conocía cocó ni morfina, los muchachos de antes no usaban gomina. Tiempos Viejos, de Manuel Romero. 1926.

Coco; cabeza. Con el coco aún purrete, en primavera, con el cuore, chambón, que no funciona, me rezongo: ¿la vida?, cosa fiera. Muy fiera, porque el tiempo desmorona. Alvaro Yunque.

Codillo: juego de naipes. Recordaba aquellas horas de garufa cuando minga de laburo se pasaba, meta punguia, al codillo escolaseaba y en

los burros se ligaba un metejón. El Ciruja, de Francisco A. Marino. 1926.

Cofla; vesre flaco. El lope enmarañao, leía el zurdito. Leía y de laburo, casi nada. El cofla, refichao, siguió leyendo. Lo chuparon los pesaos de la pesada. Mingo Echeverri.

Coleta: Colectivo, bondi. Un chorito finucho en la cuneta. Baja un taquero del auto patrullero. Viene el coleta que tardaba tanto. Truena en la radio un tango de Rivero. E.P.

Colibriyo: colifa, loco. Colibriyo de tanto manyamiento, no puedo chamuyarte lo que siento por temor a ligar un esquinazo. Emilio Dis

Colo: loco. Dejame que te bata en estos versos la pazzía terrán que fue mi vida, un colo carnaval, una partida de bagayos absurdos, ya dispersos. Osvaldo Elliff   Pescó una rubia, treinta y ocho, hermosa; un gran beguén ardiente, pa’ andar colo. Héctor Chaponick. Che Bartolo, batí si  te has vuelto colo pa’ quererte disfrazar. Bocanegra, hay que ver quién es la suegra que a vos te podrá aguantar. Che Bartolo, de Enrique Cadícamo. 1928.

Comadre; compañera, compinche. Yo tengo una morochita que es muy pierna y comadrita en el arte de bailar. El torito, de Angel Villoldo. 1910.

Comerse la Cana:  tragarse una detencion. En tus organitos se añejan los tangos y te comés la cana por capacidad, como los guapos. Carlos de la Púa.

Compadre; compañero profundo. El caso es que mi compadre trajo una fotografía, donde estás con un gomía disfrutando en la Arenera, como una loca cualquiera entre la pulentería. Héctor Nicolás Zinni.

Compadrear: alardear. Somos aclamados los más afamados en el arte de compadriar. El 14, de Angel Villoldo, 1914. .. gustaba su forma de requintarse el sombrero y su paso liviano y silencioso, bien compadre. Julio Cortázar.

Compadrito: fanfarrón. Soy hijo de Buenos Aires, por apodo “El Porteñito”, el criollo más compadrito que en esta tierra nació. El Porteñito,  de Angel Villoldo. 1903.

Condón: preservativo. Porque mi vida fue un condón pinchado muy pronto olvidarán que estoy ausente. Horacio Scondras.

Confidente; alcahuete. Y cuando sepan que sólo sos confidente, los amigos del café, te piantarán. Dandy, de Irusta, Fugazot y Demare. 1934.

Conserva; conservador. Usa los trapos según venga la onda: radicha siempre ahí, pa’ cuando sea; peruca viste bien siendo culote.  Conserva, sos Gardel; toda pilcha te queda. Mingo Echeverri.

Contamusa: mentiroso. Era un coso de pereira, contamusa y bigotero, que en el ambiente runflero se encargaba e’ la ferreira. Héctor Nicolás Zinni.

Conte Rosso;  barco de pasajeros. Mientras yo tiraba siempre, con la mula bien cinchada, ella en juego con un coso, mayorengo y gran bacán, se tomaba el Conte RossoBarajando, de Eduardo.Escariz Méndez. 1928.

Conventillo: inquilinato. El conventillo luce su traje de etiqueta, las paicas van llegando dispuestas a mostrar que hay pilchas domingueras que porte y hay silueta, a los garabos reos deseosos de tanguear. Oro Muerto,  de Julio Navarrine . 1926. Bailarín y jugador, no sé si chino o mulato, lo mimaba el conventillo que hoy se llama inquilinato. El Títere, de Jorge Luis Borges.

Convento;  conventillo. Ciudad de la recova y el convento, del rascacielos y del monobloque. Carburá en estos versos el embroque, del que ya le pagó el piso a tu espamento. Amaro Villanueva.

Conversa: conversación. En conversa y billar se repartían horas del feca bar, tiempo atorrante: sonaba el fono, llamaba alguna mina, fierros del metejón, cuore flamante. E.P.

Convoy: por cowboy, “una de convoy” es magnificar. Me vas a contar una de convoy a mí, que la he vivido en cinerama. Roberto Selles

Convoy; conventillo. Inquilinato. ¿Dónde están aquellos briyos y de vento aquel pacoy, que diqueabas, poligriyo, con las minas del convoy? Uno y Uno, de Lorenzo J.Traverso. 1929.

Correr la bola/ bolilla; divulgar. Pobre la piba del quiosco que todas las tardecitas me daba los cigarrillos de sotamanga, al pasar; un chabón que nunca falta hizo correr la bolilla: el viejo la campanea y ya no puedo fumar. Se Tiran Conmigo, de Luis Díaz. 1966.

Correr la bola: murmurar. Vos no hagás correr la bola entre gente que palpita porque estos datos pulentas se brindan por amistad. Preparate pal Domingo, de José Rial. 1931. Entre la gente del hampa no has tenido perfomance porque baten los pipiolos, que se ha corrido la bolilla y han junao que sos un batidor. Dandy, de Irusta, Fugazot y Demare. 1934.

Corrido: avezado. Me hice de aguante en la timba y corrido en la milonga, desonfiao en la carpeta lo mismo que en el amor, yo he visto venirse al suelo sin que nadie lo disponga mil castillos de ilusiones por una causa mistonga. Canchero, de Celedonio Flores. 1926.

Corte: paso de tango. Y ella callaba y entonces yo, hice prodigiosde ilustración: luego en un tango, che, me pasé y a puro corte la conquisté. Justicia Criolla, de Ezequiel Soria. 1897. Bailarín compadrito que floreaste tu corte primero, en el viejo bailongo orillero de Barracas al Sur.  Bailarín Compadrito de Miguel Bucino.1929.

Corte; juzgado. Debió  plomear tres  cuetes a su jermu; uno por malufiar y dos a cuenta. La yuta “no supió”, “no hubo denuncia”. El Corte lo libró: “crisis violenta”. Mingo Echeverri. Un grata perejil resulto el Zurdo: va en Corte por prender fuego a Gardel, gargajear a Jesús y otros balurdos. Mingo Echeverri.

Cosa Fiera; situación muy fea. Con el coco aún purrete, en primavera, con el cuore, chambón, que no funciona, me rezongo: ¿la vida?, cosa fiera. Muy fiera, porque el tiempo desmorona. Alvaro Yunque.

Coso. tipo. Mientras yo tiraba siempre, con la mula bien cinchada, ella en juego con un coso, mayorengo y gran bacán, se  tomaba el Conte Rosso propiamente acomodada. Barajando, de E.Escariz Méndez. 1928. Ha vuelto la piba que un día se fuera cuando no tenía quince primaveras; hoy tiene un purrete y lo han bautizao, por eso es que cantan los cosos de al lao. Los cosos de al lado,  de José Canet.  No te dé por macanear con tus diques ranfañosos, porque hay unos cuantos cosos que te van a amasijar. Felipe Fernández, ““Yacaré””. El día del casorio dijo el tipo e’ la sotana, “el coso debe siempre mantener a su fulana”. Y vos interpretás las cosas al revés, ¿qué yo te mantenga es lo que querés? Haragán, de Sofia Bozán. 1927.

Cotelete: de cotén, de costado. Me saludaste lerdo, medio de cotelete viendo la mishiadura patente de mi facha y pensé que la escuela canera de tu hilacha te apuntaló el pelecho, siempre, desde purrete. Joaquín Gómez Bas.

Cotorrear: charlatanear.  Al velorio no faltó la vecina cotorrera que hablara hasta los codos sin medida, repitiendo la frase remanida “todos vamos camino a la fiambrera”. Darwin Sánchez.

Cotorro: dormidero. Y en una noche de atorro volví al cotorro y no te encontré. De Vuelta al Bulín, de Pascual Contursi. 1914. Y entre el vino y el último tango, p’al cotorro te saca un bacán, ¡ay que sola Estercita te sientes; si llorás dicen que es el champán. Milonguita, de Samuel Linning., 1920  Yo quiero un cotorro con piso encerado, que tenga alfombrita para caminar. Sillones de cuero todos repujados y un loro atorrante que sepa cantar. La Mina del Ford. Pascual Contursi. 1924.  No quiero viejo cotorro que te refajen así, porque si algo comprendí de esta ranfañosa vida, fue en esa jaula querida, donde hasta amores sentí.  Felipe Fernández, “Yacaré”.Yiranta en la milonga maquillada por los cotorros descargó su mufa, entre malandras, vivos y gilada. Fernando Guibert. Al cotorro abandonado ya ni el sol de la mañana, asoma por la ventana como cuando estabas vos. Si Supieras, de Pascual Contursi.1924

Cotur; .vesre turco. A sable sin remaches fue boleta: violetió a una pendex no iniciada, hija del cotur de un cambalache que lo cortó al chabón en rebanadas.. Mingo Echeverri.

Crencha engrasada: pelo desprolijo. Vivirás mientras siga copando la patriada, un taura arrabalero que despreció la yuta, mientras se haga un escruche sin que salga mancada, mientras taye la grela de la crencha engrasada; mientras viva un poeta, un ladrón y una puta. Carlos de la Púa.

Crepar: morir. La naifa de alquiler, de cabarute, sintió en el bobo una emoción tierna y bendita. Sin el crepe falopa de Griseta ni la angustia en percal de milonguita. Enrique Otero Pizarro. Buchoneó, serruchó, punteó de vivo y darse dique fue ración de fe. Si supiera que el curro es magro alpiste y crepará una noche, solo y triste, orinando en el baño de un café. Luis Ricardo Furlan.

Crines: pelos. No es la primera vez que por las crines lo arrastra

un tungo pá portarlo en cufa. Pero a la misma cana  ya le estufa darle atorro a este rey de los grapines. Felipe Fernández, “Yacaré”.

Croqueta; mente. Fuimos al telo como quien va a un corso, pispiando un frenesí de noveleta. Y después, solos. Como siempre, solo… No hay polvo que me emparche la croqueta.  E.P.

Crosta: ordinario. Corrientes la va de angosta y pasa abriéndose cancha, muy bacana, lo más pancha, como batiéndonos ¡Crosta!. Amaro Villanueva.  La viuda se mandaba su concierto, y un cuervo funebrero, que por crosta, lo debe haber piantao Lázaro Costa, armaba la excursión a Chacarita. Darwin Sánchez. Rejuntá lo fofo, crosta- le decían los muchachos que en el fondo apreciaban a Polanco. Julio Cortázar.

Croto: mendigo. Te manyo que vivís a contramano, que estás por no yugar siempre en la vía. Metido en una pilcha shomería y hecho un croto cualunque, un cirujano. Daniel Giribaldi. Monte de la Piedad o Montepío, rodeo, corralón, mitin de gente, donde pasa calor el más pudiente y el croto palma sueños y albedrío. Abel Napolitano.

Cuco; asustador de chicos. Hoy le tengo miedo al cuco y ladeo compadradas, pa’ mi ya no hay cafishiadas, curdas, bailongos ni truco. Felipe Fernández, ““Yacaré””.

Cucusa:  cabeza.Tardecita dominguera que sobrando a la minusa, con tu luz le envenenás de macanas la cucusa. Amaro Villanueva.

Cuenta: resumen. Cuando me largo a relojiar la cuenta, largas sumas de restas y de engaños, donde todo el Haber se fue a  los caños y el Debe se morfó toda la renta. Daniel Giribaldi.

Cuervo; funebrero. La viuda se mandaba su concierto, y un cuervo funebrero, que por crosta, lo debe haber piantao Lázaro Costa, armaba la excursión a Chacarita. Darwin Sánchez.

Cuete; balazo. Debió plomear tres  cuetes a su jermu; uno por malufiar y dos a cuenta. La yuta “no supió”, “no hubo denuncia”. El Corte lo libró: “crisis violenta”. Mingo Echeverri.

Cufa: calabozo. No es la primera vez que por las crines lo arrastra un tungo pá portarlo en cufa. Pero a la misma cana  ya le estufa darle atorro a este rey de los grapines. Felipe Fernández, “Yacaré”.

Cufa: encierro. Era mi cotorro bulín que reunía como en una cufa la gente ranera. El mate, la ñaca y el faso corría mientras la encordada entraba en carrera. Carlos de la Púa.  Si recién te descubro, ¿y en qué cufa a una angustia perpetua condenado? Roberto Selles. Matufia que la esgunfia, que la estufa, el escabiar la tiene repiantada. Y el cocó la encanó, fula, en la cufa. Fernando Guibert.

Culata; guardaespalda. Soyapa, patovica, guardacuida, bodoque supermacho y justiciero; culata de esa runfla de sindicas,  garquetas sin parar y matufieros. En la estiba del ispa poné el lomo, dejá de ser biabista y sé persona. Mingo Echeverri.

Culote; calzoncillo barato. Usa los trapos según venga la onda: radicha siempre ahí, pa’ cuando sea; peruca viste bien siendo culote. Conserva, sos Gardel; toda pilcha te queda. Mingo Echeverri.

Cuntemusa. mentiroso. Cayó una gabionada de chirusas, algunas papas, otras bien fuleras. Dando dique con pilchas domingueras a unos cuantos pangrullos cuntemusas. Felipe Fernández,““Yacaré””.

Cuore: corazón. En conversa y billar se repartían horas del feca bar, tiempo atorrante: sonaba el fono, llamaba alguna mina, fierros del metejón,  cuore flamante. E.P.  Lo empaquetó un mina con su tanga, picándolo en el cuore como avispa, cuando apilaba abriles en la manga. Y reventó la goma en el jotraba, porque el pobre creía que la chispa pá ciento cuatro años le duraba. Luís Ricardo Furlan. Araca, cuando a veces oís La Cumparsita yo sé como palpita tu cuore al recordar que un día lo bailaste de lengue y sin un mango, y ahora el mismo tango bailás hecho un bacán. Bailarín Compadrito, de Miguel Bucino. 1929. Yo te habré de admirar hasta que espiche, sombra  que con el cuore se te nombra en lugares finolis con alfombra o en las mesas mistongas de un boliche. Isabel  de Dumery.

Curda; borrachera. Marea tu licor y arrea la tropillade de la zurda al volcar la última curda. La ültima Curda, de Cátulo Castillo, 1956.  Una canción, que me borre la tristeza, que me duerma, que me aturda, y en el filo de esta mesa vos y yo, los dos en curda. Una Canción, de Cátulo Castillo. 1953  Hace rato que te juno que sos un gil a la gurda, pretencioso cuando curda, engrupido y charlatán. Uno y Uno, de Lorenzo J.Traverso. 1929.

Curdela; borracho. Y ese empilche bien debute te barniza de marqués, no la va del mismo modo el curdela de tu viejo que entre gente de boliche va arrastrando su vejez. Che Bartolo, de Enrique Cadícamo. 1928. 

Currar:  estafar. Aquí ser chanta ya es tener fortuna: tirarse a mortadela una acertada: porque vive de ronga el que rejuna como currar al logi en la parada. Javier Hector Menutti. Al toque curran a la pobre mina:sevillana, cartera y disparada, cuando el autito azul, ¡ qué mala leche!, lentamente volvia  de recalada. E: P.

Curro: rebusque. Varó en la shome el hombre, rejugado sin otro curro que bardear la nada. Mucangas de una vida abacanada prepoteando a la suerte y prepoteado. Juan Carlos Lamadrid.

Curtir; practicar, ejercer. Su jermu curte amor con un Gran Yuta y no sabe qué hacer el pobre cana. Más gardelea meta y ponga cada tanto, si le ordenan que enchufe la picana. Mingo Echeverri.

 

D

Dandy:  elegante.  Vestido como un dandy, peinao a la gomina, y dueño de una mina más linda que una flor. Bailarín Compadrito, de Miguel Buccino, 1929. Dandy, te llaman los que no te conocieron cuando entonces, eras terrán. Y ahora te crees un niño bien.. Dandy, de Irusta, Fugazot y Demare, 1936.  

Dar bola: atender. Aún queda Buenos Aires, entre tanta pachanga, tanto snob importado, tanta brutal falopa, tu pueblo laburante que yuga a quemarropa sin dar bola al frangoyo de semejante ganga. Juan Carlos  Giusti.

Dar chanta: dejar plantado, abandonar, joder. Embroco como un ciego este presente, un paisaje sin sol, que me da chanta. Roberto Selles

Dar dique: falsas apariencias. Y que a las milongueras pa darles dique, al irte con tu camba batís, alou. Che papusa, oí, de Enrique Cadícamo., 1927. Buchoneó, serruchó, punteó de vivo y darse dique fue ración de fe. Si supiera que el curro es magro alpiste y crepará una noche, solo y triste, orinando en el baño de un café. Luis Ricardo Furlan.

Dar el cuero: capacidad. Ya sé, no me digás, hice un aujero para enterrar al bardo tu platita, y así la fui de gil y papafrita: para sebón no más me daba el cuero. José Daniel Tomás.

Dar un huevo: esforzarse mucho.  Los giles daban huevos por ficharlo. Poderlo franelear, enchabonados a escracharse con él. (El cholulaje la juega de arrastrón en cualquier lado) E.P.

Datero: quien dá datos de juego. Tengo una rumbeada papa que pagará buen sport, Me asegura mi datero que lo corre un buen muñeca. Preparate pal’ Domingo, de Jose Rial. 1931.

Davi; vida vesre. Hay en el fondo un girón de mi davi rantifusa, allí manyé a la chirusa que llevo en el corazón. Felipe Fernández, “Yacaré”.

De araca; esperando. La chuchi, posta pirraca, no apunta ni el caminante, palpitando al dragoneante que lo dejará de araca. Amaro Villanueva.

De Arriba; gratis. Tirale el lente a las minas que ya estén comprometidas, así  te salen de arriba y no te cuestan tovén. Seguí mi Consejo, de Eduardo Trongé. 1928.

De la madona; grandiosa, de la virgen. Aquí estoy derramao en la catrera con una fiaca, ¡aymé!, de la madona. Me he dejado crecer la pelambrera; la vejentud, amigos, arrincona. Alvaro Yunque.

De meta y ponga: excelente. Engrupen tus alhajas en la milonga con regio faroleo brillanteril y al bailar esos tangos de meta y ponga volvés otario al reo y al rana gil. Che Papusa, Oí, de Enrique Cadicamo, 1927.

De movida: Al inicio. Al mayor lo pusieron de movida. Chumbazo y a cobrar, sin balotage. Y aunque el más chiquilín siguió de vuelo los canas lo dejaron que se raje. E: P.

De sotana;  calladamente. La va de que es junado, conversa de sotana, su vieja ferramenta la tuvo que amurar. Cartón Junao, de Carlos Waiss. 1944.

Debute: bien, de calidad. Soy el mulato Padilla, bailarín debute y soda, soy el taquero más pierna para un tango quebrador. Los Disfrazados, Carlos Mauricio Pacheco. 1906.  ¿Quien  viene disfrazado de quemero? Se abrocha en cada timbo algún potrero, me empilcha su mirada rantifusa, bien debute en el catre me hago el musa. Miguel Angel Viola.

Debuten; inmejorable. Cieiro a misho y a estaso cuando quiero punguear algunos ferros del grillete, del jaife más debuten, que promete trabajo sin estrilo y bien ligero. Emilio Pedro Corbiere.

Dejar chanta; tirada. Una historia de tango que aún espanta, porque dopada te dejaron chanta en la puerta de un tordo, en Sarandí. Leopoldo Díaz Vélez.

Dejar de araca; esperando. La chuchi, posta pirraca, no apunta ni el caminante palpitando al dragoneante que lo dejará de araca. Amaro Villanueva.

Dendeveras:  ciertamente. Tiene la ironía de hacer, que de pobres, crean dendeveras que Semos Hermanos. Dante Linyera. Era una mina puta dendeveras, que yiraba debute a todo tren, y bajaba las penas marineras hasta la palangana, en Leandro Alem. Homero Expósto y Héctor Oviedo.

Dequera: notable Era pinta dequera, sin camelo, ingles el casimir alto y morocho, cuando rajó Yrigoyen la rolaba montado en un Oakland ventiocho. E.P.

Derpa: departamento. Si aqueya miel de mi amor la cambiaste, ¡qué ocurrencia!, por un derpa, que en fija te sabe a hiel. Roberto Selles

Descangayado: deteriorado. Flaca, fané y descangayada, te vi esta madrugada salir del cabaret. Esta Noche me Emborracho, de Enrique S.Discépolo. 1928.

Deschavar: demostrar. Cuando estés en la vereda y te fiche un bacanazo, vos hacete la chitrula y no te le deschavés, que no manye que estás lista al primer tiro de lazo y que por un par de leones bien planchados te perdés. Atenti Pebeta, de Celedonio Flores 1929.

Deschavar; demostrar. Cuando estés en la vereda y te fiche un bacanazo vos hacete la chitrula y no te le deschavés. Atenti Pebeta. De Celedonio Flores. 1929.

Deschave: confesión. Y si apuran deschavo alguna clave: es un fiolo de raza bacaneta que te afana de amor, como una mina. E.P.

Desengomar; abrir. Donde el choro de antes aprendió a yugarla, saliendo escruchante de mano bravía pa encarar las burras y desengomarlas. Juan Carlos Andrade.

Diome; medio. “Lo milongueado nadie me lo quita”, pensaba turro y por sentirme rana, mientras la garroneaba a la Susana un año y diome sin garpar un guita. Daniel Giribaldi. .

Dique: distancia, vanidad. Y que a las milongueras pa’ darles dique al irte con tu camba batís Alou. Che Papusa, oí,  de Enrique Cadícamo. 1927

Diquear; presumir. ¿Dónde están aquellos briyos y de vento aquel pacoy, que diqueabas, poligriyo, con las minas del convoy? Uno y Uno, de Lorenzo J.Traverso. 1929.

Diquero: presuntuoso. .Era un mosaico diquero que yugaba de quemera hija de una curandera mechera de profesión. El Ciruja, de Francisco A. Marino.1926.

Discos; pulmones. …a su vida hicieron triza, con la pena más fule jugó a risa y aguantó sin chivar un esquinaso. Cuando estuvo de bueno no fue arisco y al verse arruinado de los discos, se fajó en el marote un bufonaso. José Pagano

Dopada; drogada. Una historia de tango que aún espanta, porque dopada te dejaron chanta en la puerta de un tordo, en Sarandí. Leopoldo Díaz Vélez.

Dope: suerte, vesre pedo. Era un bondi de linea requemeda y guarda batidor cara de rope, si no saltó cabrón por la mancada fue de chele no más, de puro dope. Carlos de la Púa.

Dorima:  En eso andaba aquella noche bronca cuando un dorima arremetió de chumbo. Informe policial: “Asalto a un taxi. El choferato se encuentra medio fundo”. E.P.

Dorima: vesre marido. Hoy, quizas el balurdo ya no funque, tal vez sus mates con tu yerba cebe un dorima tarúpido y cualunque. Pero hace ganas de morir  y llueve y quiero estar con vos. Mi telefunque es tres siete, dos siete, siete nueve. Daniel Giribaldi.

Dragoneante: cortejante. La chuchi, posta pirraca, no apunta ni el caminante palpitando al dragoneante que lo dejará de araca. Amaro Villanueva.

Drema; madre. Cantor de Villancico, místico turbio, ¿quién te dio credencial para esa peca? Sin esa chapa vaticana y trucha fiolarías a tu drema haciendo yeca. Mingo Echeverri.

Drepa: vesre padre. El drepa, campaneándola angustioso, por más que pretendia hacerse el oso, lloraba al encontrarse ya sin guita. Iván Diez.

 

E

Efe; vesre fé. ¿Qué quedó de aquel jailaife que en el juego del amor, decía siempre “mucha efe me tengo pa’ tayador? Uno y Uno, de Lorenzo J.Traverso. 1929.

Embadurnar; ensuciar. Embadurnado por el lustra rante, sobrado por el trompa y por el mozo, ayer, curda, me dieron el espiante. Daniel Giribaldi.

Embalurdar: complicar. Dulce maestra de mi quinto grado, me embalurdo de tiza y pizarrón. Y en el rebusque de sentirme dueño de regresar a pibe, retardado, hoy te bato mi caliente metejón. E.P.

Embalurdar: complicar. La bronca lo embalurda, traga rencor y vino, permanece lejano, es un tango cansado. Piensa en aquél bailongo de pañuelo floreado cuando encontró a la naifa que la marcó el destino. Joaquín Gómez Bas.  Se embalurda con dos cañas, le hace cruz al abanico y para andar algo piola la jotraba de chofer. Cartón Junao, de Carlos Waiss. 1944.

Embolar: confundir. Que a veces se zarpó, como cualquiera, y nos dio embole con su manganeta de viejo sobrador, turro y profundo. E.P.

Embolsicar; embolsar. Y si he quedao arañando, como gato panza arriba, me consuelo embolsicando la experiencia que gané. Barajando, de Eduardo Escariz Méndez.  1928.

Embretao; apretado. No ves que estoy embretao, vencido y maniao en tu corazón. Malevaje, de Enrique S. Discépolo. 1928.

Embrocar: apreciar. Siempre embrocando timbos detrás de la vidriera, o un jetra bien debute, de esos para hacer menta, o un reloj cachusiento, cualquier cosa que fuera una vez en la vida un estreno a tu cuenta. Nyda Cuniberti.  Yo no sé, pero embroco que un dia de estos Dios se manda la redada del camelo, y esta mina seguro toca el piano en la correccional que hay en el cielo. E.P

Embrocar: mirar. Cuando embroca el espejo del pasado, fangotería de peca y de pesada . Hueso sin carga de una suerte echada, cartel fraguinche pál que está tumbado. Juan Carlos Lamadrid.

Embrocar; ver. Una noche un tal Loyola me embrocó en un guay fulero; batida, bronca y taquero, celular, biaba y gayola.  El Conventillo, de Ernesto Baffa, Arturo de la Torre y Fernando Rolón. 1965.

Embrollar: confundir. Las minas se han puesto peor que los varones y embrollan al hombre que tira boleao. ¿Qué Sapa Señor? de Enrique Santos Discépolo. 1931

Embroncantes, embrocantes; anteojos, largavista. Los domingos me levanto de apoliyar mal dormido, y a veces hasta me olvido de morfar por las carreras. Me cacho los embroncantes, mi correspondiente habano, y me piyo un automóvil para llegar bien temprano. Soy una fiera, de Francisco Martino. 1926.

Empaquetar: engañar. Lo empaquetó un mina con su tanga, picándolo en el cuore como avispa, cuando apilaba abriles en la manga. Y reventó la goma en el jotraba porque el pobre creía que la chispa pá ciento cuatro años le duraba. Luís Ricardo Furlan.

Empaquetar; guardar, clausurar. Y el patrón de casa, chivo, mi bulín ha empaquetado; la puerta me ha clausurado por no poderle abonar. Se Tiran Conmigo, de Luis Díaz. 1966.

Emparchar; remendar, arreglar. Fuimos al telo como quien va a un corso, pispiando un frenesí de noveleta. Y después, solos. Como siempre, solo. No hay polvo que me emparche la croqueta. E.P.

Empiedrada; anillo con brillante. La chamuya de los grilos, de casimba y empiedrada, en la cara luce un feite que hoy es vieja cicatriz. Cartón Junao, de Carlos Waiss. 1944.

Empiedrada; brillantes, anillo caro. Batile al grone Peroca que queme el bobo en el pío, junto con el zarzo mío, la empiedrada y la marroca. Felipe Fernández, “Yacaré”.

Empilchar: vestir ¿Quien  viene disfrazado de quemero? Se abrocha en cada timbo algún potrero, me empilcha su mirada rantifusa, bien debute en el catre me hago el musa. Miguel Angel Viola.

Empilchar: vestir bien. Casi arrastra los mocas cuando entra, empilche sanfasón de mina cheta. E.P

Empilchar;  El nuevo amor le transformó las venas, volvió al empilche se biabó el escracho, se sacudió en un rock con los muchachos. La risa abierta, la garufa plena. Héctor Chaponick.

Emputecer:  prostituir. Me escapé por alcoholes atorrantes tras su paso de tigresa emputecida. Mario Paolucci.

En banda: fuera de circulación. Vale decir mufoso y esgunfiado, vale decir en banda y despistado y mishio y en la vía. Humberto Costantini.

En bolas; desnudo, indefenso. Ser faja pal’ apriete no es un bardo; lo puede  cualquier gonca malparido. Y es fácil cuando el sopre está engrillado, en bolas, reasustao,  cagao de frío. Mingo Echeverri.

En curda; borracho. Chupitegui irredento que la vas de poeta y sólo escribís versos cuando estás bien en curda. La musa que te inspira es tirando a balurda, con un raro vestigio de mamúa en su jeta. Nyda Cuniberti.

En la vía: seco, sin dinero. Vale decir mufoso y esgunfiado, vale decir en banda y despistado y mishio y en la vía. Humberto Costantini. 

En la vía; sin. Cuando la suerte que es grela fayando y fayando te largue parao, cuando esté bien en la vía, sin rumbo, deseperao. Yira Yira, de Enrique Santos Discépolo. 1929. 

Encanado; preso. Yo me doy cuenta, traidora, de que te has aprovechao al saber que yo, encanao, estoy frito. Por ahora. Héctor Nicolás Zinni.

 Encanar; apresar. Matufia que la esgunfia, que la estufa, el escabiar la tiene repiantada. Y el  cocó  la encanó, fula en la cufa. Fernando Guibert.

Encaramelar; seducir. Se quiere dar un dique aspaventoso pero es un mueble fule, la catriela. Y aunque su empilche es flor, no encaramela su escracho avirguelao y ranfañoso. Felipe Fernández, “Yacaré”

Enchabonado: azorado, deslumbrado, ser un chabón. Los giles daban huevos por ficharlo. Poderlo franelear, enchabonados a escracharse con él. El cholulaje la juega de arrastrón en cualquier lado.  A Borges. E.P.

Enchastrado; ensuciado. Masticando su estrilo, chacado en shomería, morfándose las penas del buyón inseguro, está el desarraigado laburante de todo, enchastrado y perdido. Juan Bautista Devoto.

Encordada: guitarra. Era mi cotorro bulín que reunía como en una cufa la gente ranera, el mate, la ñaca y el faso corría mientras la encordada entraba en carrera. Carlos de la Púa.

En Corte; ir preso, al Juzgado. Un grata perejil resultó el zurdo: va en Corte por prender fuego a Gardel, gargajear a Jesús y otros balurdos. Mingo Echeverri.      Che Grela, batile al  zurdo que ayer, ¡parece mentira!, en Corte me mandó un tira con el fierro y el balurdo. Felipe Fernández, “Yacaré”.

Encurdelar; emborracharse. En la puerta de un boliche, un bacán encurdelado, recordando su pasado, que una mina lo amuró. Ivette, de Pascual Contursi, 1914. Medianoche ya ninguno se vé de la barra mí, para darme una alegría o el flechazo de un dolor. Si parece que hasta saben que además de la cerveza, me encurdela la tristeza de un amargo sinsabor. Medianoche, de Eduardo Méndez y Alberto Tavarozzi. 1942.

Enfundar: retirarse. Enfundá la mandolina, ya no estás pa’ serenatas, te aconseja la chiruza que tenés en el bulín. Enfunda´la Mandolina, de H.Zuviría Mansilla. 

Engrupichir: engañar. Y tiene tal  carpa para armar los pacos, y tiene tal labia para engrupichir, que muchos corridos que no fueron mancos manyaron el cuento recien en el fin. Carlos de la Púa.

Engrupido; engreído.  Hace rato que te juno que sos un gil a la gurda, pretencioso cuando curda, engrupido y charlatán. Uno y Uno, de Lorenzo J.Traverso. 1929. No te hagás la vampiresa si es que el cine te ha engrupido, aprendé a poner la mesa y a servir a tu marido. La Porteña, de Ivo Pelay. 1934.

Engrupir:   fingir. Perro al bombo que atorra sobre alfombra y engrupe botonear mi apartamento, que vive sin yugar y morfa en forma, sin ladridos, ni pulgas ni espamento. E.P. Engrupen tus alhajas en la milonga con regio faroleo brillanteril y al bailar esos tangos de meta y ponga volvés otario al reo y al rana gil. Che Papusa, Oí, de Enrique Cadicamo, 1927.

Engrupir: engañar. Me han contao y perdoname que te increpe de este modo, que las vas de partenaire en no sé que bataclán., y has rodao como potrillo que lo pechan en el codo, engrupida bien debute por la charla de un bacán. Audacia, de Celedonio Flores. 1925. Pero vivía engrupida de un cafiolo vidalita, y le pasaba la guita que le shacaba al matón. El Ciruja, de Francisco Marino 1926.  Te declaraste milonga fina cuando te fuiste con aquel gil, que te engrupía con cocaína y te llevaba al Armenoville. Milonga Fina, de Celedonio Flores. 1928.

Enjaretar;  obligar a recibir. Templo mi viola querida con una pena tremenda, pa’ enjaretarte a vos, prenda, una milonga sentida. Felipe Fernández, Yacaré.

Enquilombado: confundido. Enquilombado por tanta mishiadura no manya de política ni en sueños. El es un argentino bien porteño, lleno de soledad y de pavura. Horacio Scondras. .

Enruidar: meter ruido . Ya no pienso enruidarme la sabiola, el arma del suicidio ya no existe. Ahora mi tristeza es menos triste: desde que te juné, me quedo piola.Roberto Selles

Ensartar; errar, equivocar. Entre todos me pelaron con la “cero”, tu silueta fue el anzuelo donde yo me fui a ensartar. Se tragaron vos, la vuida y el guerrero lo que me costó diez años de paciencia y de yugar. Chorra, vos tu vieja y tu papá. Chorra, de Enrique Santos Discépolo. 1928.

Escabiar:  emborracharse.  Si andaba shome, con orsai del cuore y enredao de recuerdo el cablerío, se acodaba a mi estaño madrugada a escabiarnos una lágrima de olvido. E.P.  Me alegraba escabiar con los amigos el calor de las hembras en los telos, la lluvia afuera, el fato sin testigos. Daniel Giribaldi. Matufia que la esgunfia, que la estufa, el escabiar la tiene repiantada. Y el cocó la encanó, fula en la cufa. Fernando Guibert.

Escabio: curda. Mandando a bodega su troli de vino, junto con la mugre de un bar mishiadura, está escabio el vago Amargura, que en tiempos pasados fue un gran malandrino. Carlos de la Púa.

Escapar como sapo a la guadaña: salir de un apuro. Si juna un grasa que le atraque un carro le pianta como sapo a la guadaña. E.P

Escolasear: jugar. Recordaba aquellas horas de garufa cuando minga de laburo se pasaba, meta punguia, al codillo escolaseaba y en los burros se ligaba un metejón. El Ciruja, de Francisco A. Marino. 1926.

Escolasearse: jugarse, entregarse. Y rajó al centro pa’ gustar la buena, a taurearse las ganas sometidas en este escolasearse una condena. E.P.

Escolaso: juego. Feca de la estación, bulín al paso. ¡Cuánto extraño tu tibia lejanía, tu foto de Gardel y el escolaso que hice en tu mesa con mis alegrías. E.P. Mi tío el de Mataderos nació para el escolaso, y no tiene ni pa’ fasos por ese vicio fulero. Orlando Solaberrieta.

Escombro: ostentación. Sin escombro ni alharaca se toma el sl el espiante, fajando a la calle rante fulero dópin de fiaca. Amaro Villanueva.

Escorchar; molestar. Quedate con el checato, seguí haciéndote la cola, y si la inglesa vitrola deja un día de sonar, no me vengas a escorchar y andá que te cure Lola. Andá Que Te Cure Lola, de Luis Caruso. 1947.

Escracharse:  fotografiarse. Los giles daban huevos por ficharlo. Poderlo franelear, enchabonados a escracharse con él. (El cholulaje la juega de arrastrón en cualquier lado) E.P.

Escracho: aspecto.  En el 30 era liso de yuguiyo, sobrando escracho con su trucha langa, remolon pal boliche y el escabio, el faso negro era su mala tanga. E.P. El nuevo amor le transformó las venas, volvió al empilche se biabó el escracho, se sacudió en un rock con los muchachos. La risa abierta, la garufa plena. Héctor Chaponick.

Escruchante; violador de cajas. Donde el choro de antes aprendió a yugarla, saliendo escruchante de mano bravía pa encarar las burras ydesengomarlas. Juan Carlos Andrade. Quiso hacer un escruche y cuando fueron a arreglar la cuestión de la viyuya, te le hicieron un laburo, te le hicieron, que tuvo que poner menega suya. Celedonio Flores.

Escurrir: darse cuenta.  Y entre las mises que taquidactilogran, me aguanto piola de darles con un caño, aunque escurro que junan y me sobran. E.P

Y ahora entre nubes y angelitos escurre que en La Nada no hay fandango; reventó con tres millones en el bolso y Dios no le da bola ni coimeando. E.P.

Esgunfamiento; abrurrimiento. Mangador patentao, es mi patuso a quien no le dan bola en el convento. Y bosteza su rante esgunfiamento con cada regutín macho y papuso. Felipe Fernández, “Yacaré”

Esgunfia: hastio. Era pinga la flaca, era muy pierna, casi fue capa de mi lado izquierdo compañera de esgunfia y amueblada. E.P

Esgunfia; tristeza. Matufia que la esgunfia, que la estufa, el escabiar la tiene repiantada. Y el cocó la encanó, fula en la cufa. Fernando Guibert. Vale decir mufoso y esgunfiado, vale decir en banda y despistado y mishio y en la vía. Humberto Costantini. Esgunfio ya del polvo del recuerdo que junta el corazón, de puro lerdo. Roberto Selles

Espamento: alharaca. Ya ves que por ese lado vas muerta con tu espamento, yo no quiero amor de vento yo quiero amor de amistad. Canchero, de Celedonio Flores. 1927.

Espamento: demostración. No tengo el berretin de ser un bardo chamuyador letrao ni de espamento. Yo escribo humildemente lo que siento y pa escribir mejor, lo hago en lunfardo. Celedonio Flores.

Espamento: ostentación. Perro al bombo que atorra sobre alfombra y engrupe botonear mi apartamento, que vive sin yugar y morfa en forma, sin ladridos, ni pulgas ni espamento. E.P Te veo con el tungo y el carro cachuciento, y luciendo a lo antiguo un clavel en la oreja. Siempre laburo y mate, vida sin espamento que claro, fue más sola cuando murió tu vieja. Nyda Cuniberti.

 Espamentoso; agrandado. ¿Y esos jetras tan costosos, funyi y tarros de un color, que de puro espamentoso los tenías al por mayor? Uno y Uno, de Lorenzo J.Traverso. 1929.

Esparo: cobertura. Con este esparo que tal vez recrea, no se cuando echo cara y cuando ceca; solo entiendo el perfume de la yeca. Perro de ese árbol soy pá lo que sea. Homero Expósito.

Espejaime; situación hecho. ¿Fue espejaime de tarro o de carpeta? Se dio juego de pesca, de encanute, y un refiche alevoso armó el fanfute; metejón para dos y de cuseta. Amaro Villanueva.

Espiante; fugar, irse. Pero al verte tan milonga te repito en este instante, que tomés pronto el espiante porque no soy ningún gil. Don Brócoli, de Abrosio Ríos. 1917.  

Espichar: vaciarse, morir. Se aligeró en Puente Alsina, nunca le faltó una mina que lo supiera adornar. Después espichó en San Justo, y la mersa le hizo un busto pa’ poderlo perpetuar. Enrique Dizeo. Yo te habré de admirar hasta que espiche, sombra que con el cuore se te nombra en lugares finolis con alfombra, o en las mesas mistongas de un boliche. Isabel de Dumery. Lo llama clase obrera y les da aire con ese globo que nunca tiene espiche. E.P

Espirar; echar, fugar. Quisiera despertar una matina, con el bocho limpito y sin ratones. Espirarme la mufa y la neblina del alcohol. Vivir las emociones. Juan Carlos Coiro. Fue tan lindo trasnocharme con tus ojos, que al perderte en un chau me hiciste un buco. Y creo que hiciste bien al espirarte sin esperar al jovie de hoy, solari, chacabuco. Mingo Echeverri.

Espor: ganancia. Preparate pal domingo si querés cambiar de yeta, tengo una rumbeada papa que pagará buen espor. Preparate pal’ Domingo, de José Rial. 1930

Esputza: hedor.Un árbol de gran marusa da la sombra que se acusa del abanico al cotén. Y trascartón de la esquina, ya la noche bate ruina con sus esputsa a querosén. Amaro Villanueva.

Esquena; columna vertebral. Fábrica, asfalto, cemento, subte, palacio o convento, de tu esquena son el diario. Pero se baten a musa y te ensucian el prontuario de escabio, manga y linusa. Amaro Villanueva.

Esquena; columna vertebral. La esquena se te frunce si tenés que laburarla. Del orre batallón vos sos el capitán, vos creés que has nacido pa’ ser un sultán. Haragán, de Sofía Bozán. 1927.

Esquinazo: desprecio. Colibriyo de tanto manyamiento, no puedo chamuyarte lo que siento por temor a ligar un esquinazo. Emilio Dis.  Las nacas a su vida hicieron triza, con la pena más fule jugó a risa y aguantó sin chivar un esquinaso. Cuando estuvo de bueno no fue arisco y al verse arruinado de los discos, se fajó en el marote un bufonaso. José Pagano

Esquinazo;  Me apena verte con ella del brazo, si a m{i me dio el esquinazo, ¿a vos qué no te dará? N o te Engañes, corazón, de Mario Caffaro Rossi. 1926.

Esquiyo: enojo. Bulín que ya no te veo, catre donde no apoliyo, mina que de puro esquiyo con otro bacán se fue. Mina que fuiste el encanto de toda la muchachada. Ivette., de Pascual Contursi.  1914.

Estaño; mostrador de boliche. También, experiencia. Tuvo su amor, la mina y un purrete y alejado de todo firulete, largó el estaño y olvidó las mesas. Juan Bautista Devoto.  Y así, revoloteando, fue conociendo los horizontes del asfalto y del estaño, y picoteando el cielo. Néstor D’Alessandro.

Estar en la vía: sin medios. Te manyo que vivís a contramano, que estás por no yugar siempre en la vía. Metido en una pilcha shomería y hecho un croto cualunque, un cirujano. Daniel Giribaldi.

Estar Listo; borde del final. Está listo, sentenciaron las comadres y elvarón, ya difunto, en el último presagio de su pobre vida rea. Como Abrazado a un Rencor, de Antonio M.Podestá. 1930.

Estar un kilo; muy bien. Las mujeres que están muy buenas. Te llevaba en el grilo del cuore, como un logi, orejeando tu pinta porque estabas dos kilos. Roberto Selles

Estaso; bobo. Cieiro a misho y a estaso cuando quiero punguear algunos ferros del grillete, del jaife más debuten, que promete trabajo sin estrilo y bien ligero. Emilio Pedro Corbiere.

Esteca; astilla. Parte que corresponde de un robo. De ahí deriva Teca, por dinero, guita. Y chivo de cazar cualquier esteca para el grilo del alma, sin un mango. Roberto Selles

Estrilo; bronca. Hablé a la minade mi valor y eque soy hombre de largo spor; cuando el estrilo quiera agarrar vos, mi Juanita, me has de calmar.  Justicia Criolla, de Ezequiel Soria. 1897. Las turras estriladoras al manyarla se cabrean, y entre ellas se secretean con mzliciosa intención. Cuerpo de Alambre, de Angel Villoldo. 1916.  No sé por qué te ribeteás de estrilo permanente, y jorobás y complicás tu vida eternamente. No Hay Que Hacerse Mala Sangre, de Ivo Pelay. 1934.   Masticando su estrilo, chacado en shomería, morfándose las penas del buyón inseguro, está el desarraigado laburante de todo, enchastrado y perdido. Juan Bautista Devoto.

Estufar: .!Cuántas cosas bate el cuore, que no manya la marusa… ¡No manya un corno si es opio, fiaca, estufe, bronca o mufa! Amaro Villanueva. No es la primera vez que por las crines lo arrastra un tungo pá portarlo en cufa. Pero a la misma cana  ya le estufa darle atorro a este rey de los grapines. Felipe Fernández, “Yacaré”.

Estufar;  Matufia que la esgunfia, que la estufa, el escabiar la tiene repiantada. Y el cocó la encanó, fula en la cufa. Fernando Guibert.

Estuleras: mujeres de stud. Y regalás a las pibas estuleras que se pasan bordando los mandiles para el crack que despues resulta un cuco. Carlos de la Púa.

 

F

Facha: aspecto. ¡El que dice burgués pronuncia Borges!, tartamudeó el chicato, despacioso. Junando al techo con facha de pirado,  canchero en su papel de hacerse el oso. E.P.

Fachear, presumir, hacer pinta. Hoy lo imagino de capota baja yirando con un Santo de ladero, haciendo facha en la puerta de San Pedro y atracándose a las vírgenes del Cielo. E.P.

Faja: golpeador. Ser faja pal’ apriete no es un bardo; lo puede  cualquier gonca malparido. Y es fácil cuando el sopre está engrillado, en bolas, reasustao,  cagao de frío. Mingo Echeverri.

Fajar; golpear. Mirá José no seas otario, no andés con vueltas y fajala, que a la mujer que sale mala,  “la biaba es lo mejor”. Mi Papito, de Roberto Fontaina. 1928.

Fajarse; darse. Casi un recuerdo, bate que se faja para alcanzar el cielo. Y no le chinga: con la aguja fatal de la jeringa va tejiendo el crochet de su mortaja. Daniel Giribaldi. .

Falopa: droga. Aún queda Buenos Aires, entre tanta pachanga, tanto snob importado, tanta brutal falopa, tu pueblo laburante que yuga a quemarropa sin dar bola al frangoyo de semejante ganga. Juan Carlos  Giusti.

Falopa; barato. La naifa de alquiler, de cabarute, sintió en el bobo una emoción tierna y bendita. Sin el crepe falopa de Griseta ni la angustia en percal de milonguita. Enique Otero Pizarro.

Fandango: Fiesta, entrevero. Viejo rincón de mis primeros tangos, donde ella me batió que me quería. Guarida de cien noches de fandango que en mi memoria viven todavía. Oh callejón de turbios caferatas que fueron taitas del “mandoleón”.    Viejo Rincón, de Roberto L.Cayol. 1925.

Fané: marchita. . Flaca, fané y descangayada la vi esta madrugada salir del cabaret. Esta noche me emborracho, de Enrique Santos Discépolo. 1928. Un trolo pertinaz, una mechera, y otra mina, fané, toda pasado; un fiaca de poplín, un amurado. El lustrín y el caniya en la vedera. Luis Ricardo Furlan.

Fané; enclenque. Por tu culpa me encuentro bien fané, qué le voy a hacer si soy jugador. Palermo, de Juan Villalba. 1929. Una mesa de pino en un costado, un cajón que lava de aparador, una silla de asiento desfondado y otra silla “fané”, pero mejor. Bulín, poema de Celedonio Flores.

Fangotería: envoltorio sucio. Cuando embroca el espejo del pasado, fangotería de peca y de pesada . Hueso sin carga de una suerte echada, cartel fraguinche pál que está tumbado. Juan Carlos Lamadrid.

Fanguyos: zapatos, pies. Cuando vengas para el centro caminá junando el suelo arrastrando los fanguyos y arrimada a la pared. Atenti Pebeta, de Celedonio Flores 1929.

Farabute: sin valor, chanta. ¿No te traje pa tu santo un par de zarzos debute que una noche a un farabute del cotorro le pianté. Ivette, de Pascual Contursi.  Broncamos una cheno y el encono desembocó en un yeite bien debute: tu cambio por un liso farabute le restó brillo y luz a tu abandono. Leopoldo Díaz Vélez.

Fariñera: arma blanca. Acaso curdela, quizás el destino, con la fariñera le cortó el mondongo a un gil, rechiflado por culpa del vino. Carlos de la Púa.

Farolear: mostrarse. Mina primera que abrojó mi anhelo, ¿tras cuántos grises quedaron encendidos tus ojos, faroleando en mi desvelo de mapas y deberes corregidos? E.P.

Faroleo: despliege. Engrupen tus alhajas en la milonga con regio faroleo brillanteril, y al bailar esos tangos de meta y ponga volvés otario al reo y al rana gil. Che Papusa, oí, de Enrique Cadicamo, 1927.

Farra: Fiesta. Eche amigo, nomás, écheme y llene hasta el borde la copa champán. Que esta noche de farra y alegría el dolor que hay  en mi alma quiero ahogar. La última Copa, de  Juan A. Caruso. 1925.

Fasos; cigarrillos. Mi tío el de Mataderos nació para el escolaso, y no tiene ni pa’ fasos por ese vicio fulero. Orlando Solaberrieta.

Fayar; fallar, falsear. Cuando la suerte que es grela fayando y fayando te largue parao, cuando esté bien en la vía, sin rumbo, deseperao. Yira Yira, de Enrique Santos Discépolo. 1929.

Fayuta: falsa.Todo esto la cansó, le asquió esa vida arrugada, monótona, fayuta, y al primer corazón que le abrió espiche le batió gueno, vamos.Daniel Giribaldi. 

Feca con chele; café con leche. El discurso abriré con este grito. Oh, gran feca con chele y marroquito, la panza de los secos te saluda. Iván Diez.

Feca del rioba; bar de barrio. Lo escuchaba cantar en las cantinas y en la vitrola de mi hogar plebeyo. En el feca del barrio el quinielero, inclinando el ala del sombrero de Carlitos Gardel era el sosías. Horacio Scondras. . Feca de la estación, bulín al paso. ¡Cuánto extraño tu tibia lejanía, tu foto de Gardel y el escolaso que hice en tu mesa con mis alegrías. E.P.

Feite;  corte, herida. Ya que aura sos bacán y el vento empacas y la rolas con púas, pesebrero, no te sacas el feite, no te sacas. Luce tajo de guapo marca rea un feite en refasi, meticuloso, que un cacho de nariz le escolasea. Carlos de la Púa.  Tiene pinta bulinera de gavión de rango misho, en la cara luce un feite que hoy es vieja cicatriz. Cartón Junao, de Carlos Waiss  1944.

Ferramenta; herramienta, arma. La va de que es junado, conversa de sotana, su vieja ferramenta la tuvo que amurar. Cartón Junao, de Carlos Waiss. 1944.

Ferros; billetes. Cieiro a misho y a estaso cuando quiero punguear algunos ferros del grillete, del jaife más debuten, que promete trabajo sin estrilo y bien ligero. Emilio Pedro Corbiere.

Fiaca; abatimiento. Aquí estoy derramao en la catrera con una fiaca, ¡aymé!, de la madona. Me he dejado crecer la pelambrera; la vejentud, amigos, arrincona. Alvaro Yunque.

Fiambre: muerto. Me tiran de las piernas, son alambres que preguntan por Dios, que estuvo flojo al dejarme tirado como abrojo. Después de ser un piola, soy un fiambre. Horacio Scondras.

Fiambrera: morgue. No falto la vecina cotorrera que hablara hasta los codos sin medida, repitiendo la frase remanida “todos vamos camino a la fiambrera”. Darwin Sánchez.

Fichar:  mirar.Los giles daban huevos por ficharlo. Poderlo franelear, enchabonados a escracharse con él. (El cholulaje la juega de arrastrón en cualquier lado) E.P.  Ficho en esta vereda para enfrente y tengo los mirones como en yanta. Roberto Selles

Fichar: apreciar. Cuando estés en la vereda y te fiche un bacanazo, vos hacete la chitrula y no te le deschavés. Que no manye que estás lista al primer tiro de lazo y que por un par de leones, bien planchados, te perdés. Atenti Pebeta, de Celedonio Flores 1929.

Fierro: polvo, apareo. En conversa y billar se repartían horas del feca bar, tiempo atorrante: sonaba el fono, llamaba alguna mina, fierros del metejón, cuore flamante. E.P.

Fierro; revólver. Che Grela, batile al  zurdo que ayer, ¡parece mentira!, en Corte me mandó un tira con el fierro y el balurdo. Felipe Fernández, Yacaré

Fifar: coger. Darse un flash, fifar a la luz de la luna, ¡mirá que gomas tiene esa veterana, che!  Mario Paolucci.

Finoli: fino. Yo te habré de admirar hasta que espiche, sombra que con el cuore se te nombra en lugares finolis con alfombra o en las mesas mistongas de un boliche. Isabel  de Dumery.

Finucho: muerto. Un chorito finucho en la cuneta. Baja un taquero del auto patrullero. Viene el coleta que tardaba tanto. Truena en la radio un tango de Rivero. E.P.

Fioca; cafisho, proxeneta. Pa’ fioca no sirvió, porque una mina a quien le hizo un laburo deshonesto, le dio el apuntamento en una esquina y delante de la cana, le dio el pesto. Celedonio Flores.

Fiolar;  explotar. Cantor de Villancico, místico turbio, ¿quién te dio credencial para esa peca? Sin esa chapa vaticana y trucha fiolarías a tu drema haciendo yeca. Mingo Echeverri.

Fiolo:  vividor. Y si apuran deschavo última clave: es un fiolo de raza bacaneta que te afana de amor, como una mina. E.P.

Firulete; exceso, dibujo. Tuvo su amor, la mina y un purrete y alejado de todo firulete, largó el estaño y olvidó las mesas. Juan Bautista Devoto.  Yo quiero que me imprima un firulete, con mi nombre, pa’ que asombre, y me diga su manera de querer. Imprimime un Firulete, de A.Galán Deheza. 1910

Firulo; prostíbulo. La flaca laburaba en un firulo y el  flaco se metió hasta la cabeza. Se avivó. Le hizo el tren. Le puso un bulo. Y ahora atiende la agenda de la empresa. Mingo Echeverri.

Flaca, la: Muerte. La Flaca, convengamos, no está fuerte, aunque tiene su encanto la malvada. Con la Parca presiento que la suerte, post mortem, me reserva una encamada. Néstor Costa. .

Flashear: toque de cocaína. Darse un flash, fifar a la luz de la luna, !mirá que gomas tiene esa veterana, che!  Mario Paolucci.

Floriar: exhibir. Andá archivando tu viola, tu milonga y tu floreo, porque hoy sos un pobre reo al que nadie le dá bola. Felipe Fernández, Yacaré.   Bailarín compadrito que floriaste tu corte primero, en el viejo bailongo orillero de Barracas al Sur. Bailarín Compadrito, de Miguel Bucino.1929..

Fono: teléfono. En conversa y billar se repartían horas del feca bar, tiempo atorrante: sonaba el fono, llamaba alguna mina, fierros del metejón, cuore flamante. E.P.

Forfait: vencido. El asunto es sentirse liberata, de vuelta en todo aunque forfait de adentro, le falta esquina, bandonéon y barrio, y el sentirse mimada contra un cerco. E.P  Memorias de gritos y avalanchas, puñetazos esquineros que dejaban forfait a los giles. Mario Paolucci.  Dame corte guitarra porque es feo que este mistongo reo, la talle así, forfait, ciego y chivato. Felipe Fernández, “Yacaré”.

Formar; pagar, depositar. Y te dicen que querer, es querer y no formar. Los vestidos no los ves, una alhaja no ligás, y en llegando a fin de mes de  cabeza te clavás. Los Amores con la Crisis, de Ivo Pelay y Francisco Canaro. 1934.

Fraguinche: asunto dudoso. Cuando embroca el espejo del pasado, fangotería de peca y de pesada . Hueso sin carga de una suerte echada, cartel fraguinche pál que está tumbado. Juan Carlos Lamadrid.

Franela: manoseo. Soy terror de los franelas cuando en un baile me meto, porque a ninguno respeto de los que hay en la reunión. El Porteñito, de Angel Villoldo. 1903.

Franelear: tocar. Los giles daban huevos por ficharlo. Poderlo franelear, enchabonados a escracharse con él. (El cholulaje la juega de arrastrón en cualquier lado) E.P.

Frangoyo: embrollo, dudoso. Aún queda Buenos Aires, entre tanta pachanga, tanto snob importado, tanta brutal falopa, tu pueblo laburante que yuga a quemarropa sin dar bola al frangoyo de semejante ganga. Juan Carlos  Giusti.

Fresquete: frio. Pero tengo pal’ invierno esas noches de fresquete, un tapado de cariño del calor del corazón. Caferata, de Pascual Contursi.1926.

Froilán: tonto. Hoy todo se ha ido, las grelas son grilas. Los púas froilanes que yiran de atrapa. La mersa, chitrulos, mangueros de gilas, los guapos de pogru la copan de yapa. Carlos de la Púa.

Fueye: pulmón. No acusaba el retiro pero anduvo bandeao dos años con un fueye en yanta. E.P

Fueye: bandoneón.  Todo Buenos Aires, así de grande como es y complicado, cabe en una caja. Sí, en la caja del fueye de Pichuco. Néstor D’Alessandro. El fueye melodioso termina un tango papa, una pebeta hermosa saca del corazón un ramo de violetas que pone en la solapa del garabito guapo dueño de su ilusión. Oro Muerto de Julio Navarrine. 1926. Bandoneón arrabalero, viejo fueye desinflado, te encontré como un pebete que la madre abandonó. Bandoneón Arrabalero, de Pascual Contursi. 1928.

Fula; fulera, fea. Matufia que la esgunfia, que la estufa, el escabiar la tiene repiantada. Y el cocó la encanó, fula en la cufa. Fernando Guibert.

Fulera: desagrable. Su cara es fulera y mistonga y algún viejo amigo la saca a bailar. Marchetta, de Pascual Contursi 1926. Despilfarrás tentación pero también, callejera, cuando estés vieja y fulera tendrás muerto el corazón. Callejera, de Enrique Cadícamo. 1932. Las nacas a su vida hicieron triza, con la pena más fule jugó a risa y aguantó sin chivar un esquinaso. Cuando estuvo de bueno no fue arisco y al verse arruinado de los discos, se fajó en el marote un bufonaso. José Pagano

Fulero: O será porque me cruzan tan fuleros berretines, de andar por los cafetines a buscar felicidad. Amurado, de José de  Grandis 1925. Una noche un tal Loyola me embrocó en un guay fulero; batida, bronca y taquero, celular, biaba y gayola. El Conventillo, de Baffa, de la Torre y Rolón. 1965

Fumata; fumar yerba. Sos el rey de la fumata. ¿Qué querés con tu elegancia? El laburo te horroriza, pelandrún y cachafaz. Y me  han dicho que te han visto por allá, por Plaza Francia, despachándote algún viaje con la yerba que llevás. León Benarós.

Fumo: marihuana. Un laburante aguanta  en la parada a un bondi demorao, que nunca llega. Vienen dos pibes compartiendo un  fumo. Reventados de birra y tanta yerba. E. P.

Funcar:  funcionar. El parroquiano es un púa que funca el yugo de rúa, con tenaza y parlamento. Porque amurado a la mina, sin el menor espamento va arrugando percalina. Amaro Villanueva.

Funcar:  Hoy, quizas el balurdo ya no funque, tal vez sus mates con tu yerba cebe un dorima tarúpido y cualunque. Pero hace ganas de morir  y llueve y quiero estar con vos. Mi telefunque es tres siete, dos siete, siete nueve. Daniel Giribaldi. No sé porqué me tirás la bronca cuando ando en curda, si sabés que el de la zurda funca por vos, nada más. Orlando Solaberrieta.

Funyi: Sombrero. Lleva el lengue hecho gayeta, lleva el funyi arremangado, yse va ladeando todo con andar acompadrado. Cartón Junao, de Carlos Waiss. 1944.  Carpetiá mis tarros a lo Valentino, mi funyi dos pisos como azul marino, un zarzo al meñique y pelo lustrao. Héctor Nicolás Zinni.

Funyi; sombrero. ¿Y esos jetras tan costosos, funyi y tarros de un color, que de puro espamentoso los tenías al por mayor? Uno y Uno, de Lorenzo J.Traverso. 1929. 

Furca: golpe artero. La furca y un grito. El barrio que duerme y sangra en su daga la luz de un farol. Después tu silbido maleva canyengue, campana de plata del taita ladrón. Campana de Plata, de Samuel Linning.1925

Furca:  El fango les dio su basura, su música el tango, son golpes de furca de la vida perra, son puchos tiraos. Dante Linyera.. Todos los laburos se los repasó, fue escruche, lancero, furquista de biaba, y por lerdo nunca jamas fracasó. Carlos de la Púa.

 

G

Gacho: sombrero Gacho gris, arrabalero, vos triunfaste como el tango y escalaste desde el el fango toda la escala social. Gacho Gris, de Juan Carlos Barthe. 1930.

Gaita: gallego. Es un gaita fandiño o gallarduano que cayó de inmigrante a la Argentina, pa meterle al laboro cotidiano amarracondo siempre meneguina. Felipe Fernández, “Yacaré”.  Un gaita allá en Madrí, nos dijo hace años, “la vida es sueño”. Bien, pero muy bien. La vida es berretines, desengaños, calotes, biabas ¡y que siga el tren!. Alvaro Yunque.

Galaico, gallego. Ayudado por mi cara de galaico almacenero chamuyándose a la serva de una familia de bien. Barajando, de E.Escariz Méndez. 1928.

Gambeta: esquive. Anda mejor que yo, qué duda cabe; él apoliya sin hacer gambeta, guadaña el morfi sin doblar la esquina. E.P.

Ganga: fácil. Aún queda Buenos Aires, entre tanta pachanga, tanto snob importado, tanta brutal falopa, tu pueblo laburante que yuga a quemarropa sin dar bola al frangoyo de semejante ganga. Juan Carlos  Giusti.

Gangoso;  sonido aflautado. En el gangoso rezongar del fuelle brotan sentidas llenas de emoción, las cadenciosas notas de mi tango; el viejo tango de mi corazón. Viejo Tango, de Francisco A.Marino. 1926.

Gañote; cogote. Es el abrazo reo de una amistad más rea, que marroca el gañote del grilo al antebrazo. Amuro que hace manso al gil que más cocea y convierte en badana al púa y al machazo. Carlos de la Púa.

Garabato; letra confusa, borrón. Como luz para el manejo le firmaba un garabato, en la cara al más garifo, de un solo brinco, a lo gato. El Títere, de Jorge Luis Borges.

Garabito: compadrito joven. El fueye melodioso termina un tango papa, una pebeta hermosa saca del corazón un ramo de violetas que pone en la solapa, del garabito guapo dueño de su ilusión. Oro Muerto, de Julio Navarrine. 1926. Nunca pa’ una lora papa fui el gil, el choma, el shusheta, ni aquel garabito guapo que es dueño de su ilusión. Dante Linyera. Cadenero de buen porte, garabito a la “piú bela”. Copen la Banca, de Enrique Dizeo.

Garabo: muchacho. El conventillo luce su traje de etiqueta, las paicas van llegando dispuestas a mostrar que hay pilchas domingueras que porte y hay silueta, a los garabos reos deseosos de tanguear. Oro Muerto, de Julio Navarrine . 1926.

Gardelear;  agrandarse, presumir. Su jermu curte amor con un Gran Yuta y no sabe qué hacer el pobre cana. Más gardelea meta y ponga cada tanto, si le ordenan que enchufe la picana. Mingo Echeverri.

Gargajo: escupida. La durmió de un cachote, gargajeó de colmillo se arregló la melena y pitándose un faso salió de la atorranta pieza del convantillo. Y silbando bajito rumbeó pal escolazo. Carlos de la Púa.

Gargajo; escupida mucosa. Un grata perejil resultó el Zurdo: va en Corte por prender fuego a Gardel, gargajear a Jesús y otros balurdos. Mingo Echeverri.

Garifo; lindo, vistoso. Como luz para el manejo le firmaba un garabato, en la cara al más garifo, de un solo brinco, a lo gato. El Títere, de Jorge Luis Borges.

Garpar: vesre pagar  Este liso pirado de algún cuadro, pinta de figurín de foto inglesa, si vino de Judea, que es dudoso, garpó su viaje currando a una francesa. E.P.   La he llevado a la lunga muchos meses, pero hay cabrón y garparé la cuenta. Daniel Giribaldi. Garpé con siete culpas, a lo gato, mi amor a sola firma, traicionado. Roberto Selles.   “Lo milongueado nadie me lo quita”, pensaba turro y por sentirme rana, mientras la garroneaba a la Susana un año y diome sin garpar un guita. Daniel Giribaldi.

Garqueta; cagador, tramposo. Soyapa, patovica, guardacuida, bodoque supermacho y justiciero; culata de esa runfla de sindicas, de garquetas a ful y matufieros. En la estiba del ispa poné el lomo, dejá de ser biabista y sé persona. Mingo Echeverri.

Garronear: conseguir gratis. Repasada por todos, garroneada por muchos no tendras la aliviada de mi amor cadenero por un taura principio de desdén a los puchos. Carlos de la Púa. “Lo milongueado nadie me lo quita”, pensaba turro y por sentirme rana, mientras la garroneaba a la Susana un año y diome sin garpar un guita. Daniel Giribaldi.

Garúa: llovizna. Garúa, solo y triste por la acera va mi corazón perdido con tristezas de tapera. Garúa, tristeza, si hasta el cielo se ha puesto a llorar. Garúa, de Enrique Cadícamo.

Garufa: farra. Recordaba aquellas horas de garufa cuando minga de laburo se pasaba, meta punguia, al codillo escolaseaba y en los burros se ligaba un metejón. El Ciruja, de Francisco A. Marino. 1926.

Garufa: tipo divertido. Durante la semana meta laburo y el sábado a la noche sos un dotor, te ponés las polainas y el cuello duro y te venís pal centro de rompedor. Garufa, pucha que sos divertido. Garufa,  burla que ridiculiza a un laburador, de Víctor Soliño.

Garufa; fiesta. El nuevo amor le transformó las venas, volvió al empilche se biabó el escracho, se sacudió en un rock con los muchachos. La risa abierta, la garufa plena. Héctor Chaponick. Vieja viola garufera y vibradora, de mis horas de parranda y copetín. De las tantas serenatas a la lora que hoy es reina de mis sueños y la trompa del bulín.  Mi Vieja Viola, de Humberto Correa. 1950.

Gata parida; juego infantil. Tu recuerdo es el gol que me da la victoria, porque he jugado mucho miro claro la vida. Barrio mío en tus calles está toda mi historia, es una piedra libre y una gata parida. Carlos de la Púa.

Gato; prostituta, ¡Y no me digas que te hiciste gato! Yo me quiero morir, siempre callada. Y al fin, todo  bien nenita, que tus piernas no son pa’ caminar ni andar cansada. Chorro Viejo.

Gavilán; seductor. La encntró en el bulín y en otros brazos y sin embargo, canchero y sin cabriarse, le dijo al gavilán puede rajarse, el hombre no es culpable en estos casos. Iván Diez.

Gayola; cárcel. Me encerraron muchos años en la sórdida gayola y una tarde me libraonr pa’ mi bien o pa’ mi mal. La Gayola, de Armando Tagini. 1926. Una noche un tal Loyola me embrocó en un guay fulero; batida, bronca y taquero, celular, biaba y gayola. El Conventillo, de Baffa, de la Torre y Rolón. 1965

Gifún; funyi, sombrero. Se requinta el gifún, fuma y escupe, y se apunta a la arisca percantina. Felipe Fernández, “Yacaré”.

Gil a la gurda; tonto a lo grande. Hace rato que te juno que sos un gil a la gurda, pretencioso cuando curda, engrupido y charlatán. Se te dio vuelta la taba y hoy andás hecho un andrajo… Uno y Uno, de Lorenzo J.Traverso. 1929.

Gil de cuarta: más que gil. Ese gilún de cuarta, anestesiado, yiraba por Florida y por Corrientes. Del amor y la risa estaba ausente; del hambre y del dolor, desocupado. Horacio Scondras.

Gil: despreciativo. Te declaraste milonga fina cuando te fuiste con aquel gil, que te engrupía con cocaína y te llevaba al Armenonville. Milonga Fina, de Celedonio Flores. 1928. Fui un gil porque creí que allí inventé el honor;  un gil, que alzó un tomate y lo creyó una flor. Fangal, de Enrique Santos Discépolo, Homero y Virgilio Expósito.  Memorias de gritos y avalanchas, puñetazos esquineros que dejaban forfait a los giles. Mario Paolucci.   

Gila: tonta. Yo soy el Hombre Gris de nuestra aldea. Tengo un peringuindín en la zabeca. No tengo más remedio que la peca que me regalan, gilas, las ideas. Homero Expósito.

Gilada: acto de un gil que toma al resto por giles., y pierde. Chorro Viejo. También, conjunto de giles. Yiranta en la milonga maquillada por los cotorros descargó su mufa, entre malandras, vivos y gilada. Fernando Guibert.  

Gilastrún: estúpido.  La camino de yeyo cinco cinco  pa no ser gilastrún recien venido. Es guiye sinecuanon del status no viajarla jamás de colectivo. E.P.

Gola: garganta. Es que la gola se va y la fama es puro cuento, que andando mal y sin vento, todo todo se acabó. Vieja Viola, de Humberto Correa. 1950.

Golilla;  pañuelo de cuello. Mientras noche afuera, el faso batía cana a una golilla, retobada de esquinaso. Amaro Villanueva.

Goma: golpear, borrar. ¿En qué grilo escondías esta goma, con la que me borraste de tu vida? Roberto Selles. 

Gomán; mango al vesre. Viejo Gómez vos que sos el Viancarlos del gomán, concretame si sabés ¿los  billetes, dónde están? ¿Dónde hay un Mango, de Ivo Pelay. 1934. Los chuchos de Palermo de largada lo dejaban de catre dominguero, el gomán se rajaba, volandero, y quedaba forfait en la parada. Horacio Turner.

Gomas: tetas. Darse un flash, fifar a la luz de la luna, mirá que gomas tiene esa veterana, che. Mario Paolucci.

Gomía: amigo al vesre. Ni se como empezó la meresunda esta de gerenciarla entre alcauciles, si te la bato a vos es por gomia y no para mancarme entre los giles. E.P. Vengo a morir en vos y se me enluta el cuore, que hace un rato se reía. Siempre sos para mí como el gomía que al Sócrates le diera la cicuta. Daniel Giribaldi.

Gomina; fijador de cabello. Te acordás hermano qué tiempos aquellos, eran otros hombres más hombres los nuestros. No se conocía cocó ni morfina, los muchachosde antes no usaban gomina. TiemposViejos, de Manuel Romero. 1926.  Mama, yo quiero un novio que sea milonguero, guapo y compadrón. Que no se ponga gomina, ni fume tabaco inglés. Mama, Yo Quiero un Novio, de Roberto Fontaina. 1928.

Gonca; cagón, miedoso. Ser faja pal’ apriete no es un bardo; lo puede cualquier gonca malparido. Y es fácil cuando el sopre está engrillado, en bolas, reasustao,  cagao de frío. Mingo Echeverri

Gotán: tango. Mariquita, viejita milonga que pasa las noches bailando gotán. Marchetta, de Pascual Contursi 1926. Pobre percanta que pasa su vida entre la farra, milonga y champán, y que en su pecho tan sólo se anida el triste goce que causa un gotán. Carne de Cabaret, de Luis Roldán, 1920.

Goyega; vesre gallego. Calza facha de fiolo pero la yuga como un goyega de gril o pizzería. Casi se hace estanciero y fue un fracaso: no consiguió las botas que quería. E.P.

Gran Yuta; de alta jerarquía. Su jermu curte amor con un Gran Yuta y no sabe qué hacer el pobre cana. Más gardelea meta y ponga cada tanto, si le ordenan que enchufe la picana. Mingo Echeverri,

Grapín: borrachín. No es la primera vez que por las crines lo arrastra un tungo pá portarlo en cufa. Pero a la misma cana  ya le estufa darle atorro a este rey de los grapines. Felipe Fernández, “Yacaré”.

Grasa: sin vuelo, rustico. Si juna un grasa que le atraca el  carro le pianta como sapo a la guadaña.  E.P. No le doy bola a los grasas que me miran y se amargan, conservando la distancia sé engrupir con distinción. Pa’ que sepan como soy, de Norberto Aroldi. 1951.

Grata: ladrón. Te sé muy español, gran erudito. Batime: ¿qué es papusa, guita y grata? ¡Si vos de lunfa no manyás un pito! Alcides Gandolfi Herrero.   Sos un grata moderno y muy ranfaña nafando al sequerío enmarañado; la rostreás de angelito por la tele mangando para  un Dios rufo y truchado. Mingo Echeverri. Y saparon cosas que aquí no deschavo; eran otros años de yutas y gratas. Del burro,la jica, chirola y pelota, y el hombre del hampa era flor y nata. Juan Carlos Andrade.

Grata; marginal. Un grata perejil resultó el Zurdo: va en Corte por prender fuego a Gardel, gargajear a Jesús y otros balurdos. Mingo Echeverri.

Grébano: italiano. La escena representa un conventillo. Personajes, un grébano amarrete, un gallego que en todo se entremete, una grela, dos taitas y un vivillo. Alberto Vacarezza.

Grela; mujer. También, mugre. Cuando la suerte que es grela fayando y fayando te largue parao, cuando esté bien en la vía, sin rumbo, deseperao. Yira Yira, de Enrique Santos Discépolo. 1929.  Esta camisa tiene una grela bárbara. Jerga Adolescente, 2003.

Grillete; bolsillo. Cieiro a misho y a estaso cuando quiero punguear algunos ferros del grillete, del jaife más debuten, que promete trabajo sin estrilo y bien ligero. Emilio Pedro Corbiere.

Grilo: bolsillo. A veces el “grilo” es “corazón·. Tu amor duró lo que una calentura y me dejó esta larga mishiadura en el grilo del cuore, lunga y fiera. Roberto Selles,   Es el abrazo reo de una amistad más rea, que marroca el gañote del grilo al antebrazo. Amuro que hace manso al gil que más cocea y convierte en badana al púa y al machazo. Carlos de la Púa.

Grilo; bolsillo. La chamuya de los grilos, de casimba y empiedrada, en la cara luce un feite que hoy es vieja cicatriz. Cartón Junao, de Carlos Waiss. 1944.

Grupo; mentira. Yo soy del barrio de la ribera, patriadel tango y del bandoneón, hijo sin grupo de un gringo viejo, igual que el tango de rezongón. El Poncho del Amor, de Alberto Vacarezza. 1927.  Hoy no creo ni en mí mismo, todo es grupo, todo es falso, y aquel el que está más alto es igual a los demás. Las Cuarenta, de Francisco Gorrindo. 1937.

Guacha: Ilegítima. Decile a esa otra, la guacha, si puede seguirte en lo oscuro como lo hago yo. Es mi alma, malevo la que campanea y “guarda” te avisa,”cuidao corazón”. Campana de Plata, de Samuel Linning.1925.

Guadaña; muerte. Esta noche para siempre terminaron mis hazañas, un chamuyo misterioso me acorrala el corazón. Alguien chaira en los rincones el rigor de la guadaña, y anda un algo cerca ‘el catre olfateádome el cajón. Como Abrazado a un Rencor, de Antonio M.Podestá. 1930.

Guadañar: conseguir, juntar. Anda mejor que yo, qué duda cabe; él apoliya sin hacer gambeta, guadaña el morfi sin doblar la esquina. E.P.

Gualén: vesre lengua. Porque nunca te dije en un soneto ni en la rante gualén que no manyás. Roberto Selles

Guampas; cuernos. Las guampas le clavaba con cualquiera, permutando su cuerpo por dos guitas. Ya en gayola recuerda a esa putita porque la amó, hasta que más no pudo. Horacio Scondras.

Guarda: ¡atención! . Decile a esa otra, la guacha, si puede seguirte en lo oscuro como lo hago yo. Es mi alma, malevo, la que campanea y “guarda” te avisa,”cuidao corazón”. Campana de Plata, de Samuel Linning.1925

Guardacuida; custodio de mujeres. Soyapa, patovica, guardacuida, bodoque supermacho y justiciero; culata de esa runfla de sindicas, de garquetas a ful y matufieros. En la estiba del ispa poné el lomo, dejá de ser biabista y sé persona. Mingo Echeverri.

Guay; asunto complejo. Una noche un tal Loyola me embrocó en un guay fulero; batida, bronca y taquero, celular, biaba y gayola. El Conventillo, de Ernesto Baffa, Arturo de la Torre y Fernando Rolón. 1965.

Guiso; estúpido. ¿No sos hijo de Dios? ¡Dale, salvate! ¿Sos el rey de los moishes? Descolgate. ¿Por qué no te bajás? Andá, che, guiso. Jesús ni se mosqueó, minga de bola, y le dijo al buen chorro, estate piola que hoy zarparás conmigo al paraíso. Enrique Otero Pizarro. 

Guita: dinero. El bacán que con empeño me asegura tanta guita, me ha pedido que reserve la rumbeada que me da. Preparate pal Domingo, de José Rial. 1931. Pero vivía engrupida de un cafiolo vidalita,y le pasaba la guita que le sacaba al matón. El Ciruja,  de Francisco A. Marino 1926.

Guita: dinero. Te sé muy español, gran erudito. Batime: ¿qué es papusa, guita y grata? ¡si vos de lunfa no manyás un pito! Alcides Gandolfi Herrero. ¿Pero no ves, gilito embanderado, que la razón la tiene el de más guita, qye la honradez la venden al contado y a la moral la dan por moneditas? ¡Qué Vachaché!, de Enrique Santos Discépolo. 1926.

Guiyar, recibir, ligar. Con las cartas de la vida por mitad bien maquilladas, como guillan los malandros carpeteros de cartel, mi experiencia timbalera y las 30 bien fajadas me largué por esos barrios a encarnar el espinel. Barajando, de Eduardo Escariz .Méndez. 1928.

Guiye: rebusque fácil y beneficioso. Yeite. Aunque nunca la vistió de mameluco sanatea de yugantes y sus guiyes. E.P

 

H

Hacer yeca; yirar. Cantor de Villancico, místico turbio, ¿quién te dio credencial para esa peca? Sin esa chapa vaticana y trucha fiolarías a tu drema haciendo yeca. Mingo Echeverri.

Hacerse el Bocho: preocuparse. La vá de superao el can rasposo junando al cielorraso en su catrera. ¿Lo puso del marote una salchicha o se hace el bocho de la vida fiera? E.P.

Hacerse el Oso: disimular. ¡El que dice burgués pronuncia Borges!, tartamudeó el chicato, despacioso. Junando al techo con facha de pirado, canchero en su papel de hacerse el oso. E.P.

Hache: hipódromo. Maldito seas, Palermo, me tenés seco y enfermo mal vestido y sin morfar. Porque el vento los domingos me patino con los pingos en el Hache Nacional. Palermo, de Juan Villalba 1929.

Hay en el fondo un girón de mi davi rantifusa, allí manyé a la chirusa que llevo en el corazón. Felipe Fernández, ““Yacaré””

Huesos sin carga: dados sin cargar. Cuando embroca el espejo del pasado, fangotería de peca y de pesada . Hueso sin carga de una suerte echada, cartel fraguinche pál que esta tumbado. Juan Carlos Lamadrid.

Huesuda; la muerte. La Huesuda descorrerá su velo en actitud provocadora, impúdica buscará el punto justo de tu celo. Deshojando los pliegues de su túnica. Hacete el gil y prometiendo el cielo, al fatal estriptís, ponele rúbrica. Néstor Costa.

 

I

Irse al mazo: achicarse, retirarse. Esgunfiao por latir de noche y día el bobo acusó “chau, me voy al mazo” . Del más misho al bacán que nunca pierde, la muerte lo habilita de un bobazo. Mingo Echeverri.  

Isa: Atención,  más breve que “araca”. Isa que junan . Jerga Adolescente 2003

Ispa; país. Soyapa, patovica, guardacuida, bodoque supermacho y justiciero; culata de esa runfla de sindicas, de garquetas a ful y matufieros. En la estiba del ispa poné el lomo, dejá de ser biabista y sé persona. Mingo Echeverri.

 

J

Jaife:  jaileife, de alta vida. Tambien he sido un jaife y hoy me veo cachuzo y amurao, broncudo y feo. La vejentud es algo muy jodido. Alvaro  Yunque.

Jaife; tipo bien. Cieiro a misho y a estaso cuando quiero punguear algunos ferros del grillete, del jaife más debuten, que promete trabajo sin estrilo y bien ligero. Emilio Pedro Corbiere.

Jailaife; distinguido. ¿Qué quedó de aquel jailaife que en el juego del amor, decía siempre “mucha efe me tengo pa’ tayador? Uno y Uno, de Lorenzo J.Traverso. 1929.

Jaliva : vesre valija. Así bajaste airosa del avión. Meta jaliva, meta paquetito. Parlando con acento cubanito y sonriendo igualito que Perón. Federico Pedrido.

Jarangón: fiesta. Tango, hoy jailaife y muy limpito, entre smokings y bacanes, jarangones, como un bálsamo del tedio y de la histeria. D.L

Jermu;  Debió plomear tres  cuetes a su jermu; uno por malufiar y dos a cuenta. La yuta “no supió”, “no hubo denuncia”. El Corte lo libró: “crisis violenta”. Mingo Echeverri.

Jermu;  mujer, esposa. Su jermu curte amor con un Gran Yuta y no sabe qué hacer el pobre cana. Más gardelea meta y ponga cada tanto, si le ordenan que enchufe la picana. Mingo Echeverri.

Jermu; mujer. Entró al salón con su pinta cantora,  y las jermus, de cotén, lo relojiaron. Chorro Viejo.

Jeta:  rostro. Puente Alsina, sos como un tajo en la jeta de la ciudad. Carlos de la Púa.

Jeta; cara. Pero un petiso careta al loco le dio un sopapo; cayó lo mismo que sapo, haciendo sonar  la jeta. Un baile a beneficio, de José Alfredo Fernández. 1950.  Chupitegui irredento que la vas de poeta y sólo escribís versos cuando estás bien en curda. La musa que te inspira es tirando a balurda, con un raro vestigio de mamúa en su jeta. Nyda Cuniberti.

Jetra rantifuso: traje raido.  Apenas por la luz iluminado de un farol que se quiebra de cachuso, un malevo en la esquina esta parado enfundado en su jetra rantifuso. Carlos A. Alberti.

Jetra; vesre traje. ¿Y esos jetras tan costosos, funyi y tarros de un color, que de puro espamentoso los tenías al por mayor? Uno y Uno, de Lorenzo J.Traverso. 1929.

Jica; caña con enganche. Y saparon cosas que aquí no deschavo; eran otros años de yutas y gratas. Del burro,la jica, chirola y pelota, y el hombre del hampa era flor y nata. Juan Carlos Andrade.

Joda: broma, diversión. Todo pasó de moda como la moda: lo angelitos de los cielorrasos, los mozos que tomaban la vida en joda y las lágrimas blancas de los payasos. Raúl González Tuñón.

Jodido; enfermo, arruinado, feo. También he sido un jaife y hoy me veo, cachuso y amurao, broncudo y feo… La vejentud es algo muy jodido. Alvaro Yunque.

Jonca: cajón vesre, mortuorio. Tu beso se me clava en esta bronca y algo se muere aquí, tan muertamente, que me siento cargar mi propio jonca. Roberto Selles

Jotraba:  vesre trabajo. Lo empaquetó un mina con su tanga, picandolo en el cuore como avispa, cuando apilaba abriles en la manga. Y reventó la goma en el jotraba porque el pobre creía que la chispa,  pá ciento cuatro años le duraba. Luís Ricardo Furlan.

Jotraba: El que te baile bien debe ser púa, manyado en tre la mersa de los guapos. Haber hecho un jotraba de ganzúa y tener la sensación de la cafúa al atávico influjo de las trapos. Carlos de la Púa. 

Jovato: jovie, viejo. Lo viejo no es jovato, ahora es barroco, un choma es la pareja, aunque sea otario. Sus sesiones de muebles son por mufa, terapia horizontal, minga de horario. E.P

Jovie; viejo. Del gil que yora de amor, del jovie que anda muy triste porque Tata Dios, un chiste le hizo un día de mi flor. Dante A.Linyera. Fue tan lindo trasnocharme con tus ojos, que al perderte en un chau me hiciste un buco. Y creo que hiciste bien al espirarte sin esperar al jovie de hoy, solari, chacabuco. Mingo Echeverri.

Junada; conocida, observada. ¿Seguir o no seguir? Esa es mi duda. Pues la cosa se me hace peliaguda al tratarse de historia tan junada. Pero ya falta poco y lo importante es ahora encontrar la consonante y dar esta cuestión por terminada. Luis Alposta.

Junar: conocer. Cuando no era tan junado por los tiras la lanceaba sin tener el manyamiento, una mina le solfeaba todo el vento y jugó con su pasión. El Ciruja, de Francisco A. Marino 1926. La junaba detrás de la ventana, la veía pasar pilchas al viento, le decía un piropo cachaciento y seguía pitando con más ganas. Saramaria Duhart.

Junar;  Hace rato que te juno que sos un gil a la gurda, pretencioso cuando curda, engrupido y charlatán. Uno y Uno, de Lorenzo J, Traverso. 1929. Hoy la juné en San Telmo, pobrecita. Yiraba. Sin querer le dí la cana y al verla patinando me dio gana de entrar a amasijarme con cebita. Daniel Giribaldi.

Junar; mirar. ¡El que dice burgués pronuncia Borges!, tartamudeó el chicato, despacioso. Junando al techo con facha de pirado,  canchero en su papel de hacerse el oso. E.P

 

K

Kiosco; local de venta pequeña. Pobre la piba del kiosco que todas las tardecitas me daba los cigarrillos, de sotamanga al pasar. Un chabón que nunca falta hizo correr la bolilla; el viejo la campanea y ya no puedo fumar. Se Tiran Conmigo, de Luis Díaz. 1966.  Por la avenida, sola, va una mina, y enganchado a un silbido arma el caniya su kiosco de los diarios en la esquina. E.P.

 

L

Labia; conversación. Vos que tenés labia contame una historia, metele con todo no te hagas rogar. Frenáme este absurdo de andar en la noria moliendo una cosa que llaman “verdad”. Contame una Historia, de Alfredo M.Iaquinardi. 1966.  

Laburante: trabajador. Aún queda Buenos Aires, entre tanta pachanga, tanto snob importado, tanta brutal falopa, tu pueblo laburante que yuga a quemarropa sin dar bola al frangoyo de semejante ganga. Juan Carlos  Giusti.  Un laburante aguanta  en la parada a un bondi demorao, que nunca llega. Vienen dos pibes compartiendo un  fumo. Reventados de birra y tanta yerba. E. P.

Laburante;  Masticando su estrilo, chacado en shomería, morfándose las penas del buyón inseguro, está el desarraigado laburante de todo, enchastrado y perdido. Juan Bautista Devoto.

Laburo: trabajo sucio. Pero una noche que pa un laburo el taura manso se ha´bia ausentao, prendido de otros amores perros la mina aqueya se le había alzao. De Anoche a las Dos, de Roberto Cayol. 1934.

Laburo: trabajo.  Recordaba aquellas horas de garufa cuando minga de laburo se pasaba, meta punguia, al codillo escolaseaba y en los burros se ligaba un metejón. El Ciruja, de Francisco A. Marino. 1926.

Ladero; Compañero. Hoy lo imagino de capota baja yirando con un Santo de ladero, haciendo facha en la puerta de San Pedro y atracándose a las vírgenes del Cielo. E.P

Ladrar; cantar mal, desafinar en algo. Cuando manyés que a tu lado se prueban la ropa que vas a dejar, te acordarás de este otario que un día cansado se puso a ladrar. Yira Yira, de Enrique Santos Discépolo. 1929.

Lancear: quitar del bolsillo. Cuando no era tan junado por los tiras la lanceaba sin tener el manyamiento, una mina le solfeaba todo el vento y jugó con su pasión. El Ciruja, de Francisco A. Marino 1926.

Langa: vesre galán. En el treinta era liso de yuguiyo, sobrando escracho con su trucha langa.. E.P.

Lastrar; comer. Te morfaste el salamín, el soque y una empanada, y después de esa lastrada la confianza entró a tallar. Orlando Solaberrieta.

Lata: cortapluma.  No precisó ser olfa de caudillos pa tirar su cafiola entre la mersa. Minga de lata y bufo en la cintura la jotrabó de simpatia y conversa. E.P. (Lata, también fue el cobro de las prostitutas).

Lengue : pañuelo. Envuelve su cogote y lo fascina, porque es florea gaucho y compadrito. Blanco y azul color del infinito. Lengue bordado que le ligó una mina. Felipe Fernández, “Yacaré” .  Araca, cuando a veces oís La Cumparsita yo sé como palpita tu cuore al recordar que un día lo bailaste de lengue y sin un mango y ahora el mismo tango bailás hecho un bacán. Bailarín Compadrito, de Miguel Bucino. 1929.

Lenteja: Comida, sustento. Que labura derecho y gana son sudor sus lentejas en el humano entrevero. Dante Linyera. (Luego lenteja devino en lentitud.  Es lenteja.)

Leonera: calabozo en tribunales. Chorro, venga esa mano desde la leonera que ante sus gestos machos, se siente entusiasmao este pueta. Dante Linyera- 

Leones: pantalones. Cuando estés en la vereda y te fiche un bacanazo, vos hacete la chitrula y no te le deschavés, que no manye que estás lista al primer tiro de lazo y que por un par de leones bien planchados te perdés. Atenti Pebeta de Celedonio Flores 1929.

Liberata: mujer libre. El asunto es sentirse liberata de vuelta en todo aunque forfait de adentro; le falta esquina, bandoneón y barro, y el sentirse mimada contra un cerco. E.P

Librar; liberar. Debió plomear tres  cuetes a su jermu; uno por malufiar y dos a cuenta. La yuta “no supió”, “no hubo denuncia”. El Corte lo libró: “crisis violenta”. Mingo Echeverri.

Ligar: recibir. Recordaba aquellas horas de garufa cuando minga de laburo se pasaba, meta punguia, al codillo escolaseaba y en los burros se ligaba un metejón. El Ciruja, de Francisco A. Marino. 1926. Y te dicen que querer, es querer y no formar. Los vestidos no los ves, una alhaja no ligás, y en llegando a fin de mes de  cabeza te clavás. Los Amores con la Crisis, de Ivo Pelay y Francisco Canaro. 1934.

Ligar; un golpe. Se ha creído la rantifusa con humos de gran bacana, que por temor a la cana no va a ligar la marrusa. El Cafiso, de Francisco Iriarte. 1918.

Linyera: vagabundo. Avispas de mi niñez, juegos ingenuos a la vista de linyeras extraordinarios y la radio mandaba tangos decareanos. Mario Paolucci.

Liones: pantalones. No uso lengue en el pescuezo y a nadie le dí la biaba, no uso liones con franjitas ni soy de la yunta brava. Dante Linyera. .

Liso: caralisa, cafisho. En el treinta era  liso de yuguiyo, sobrando escracho con su trucha langa. E.P.   Broncamos una cheno y el encono desembocó en un yeite bien debute: tu cambio por un liso farabute le restó brillo y luz a tu abandono. Leopoldo Díaz Vélez.

Loco; insano. Le digo, señor, que Loco tiene varias acepciones. “Qué hacés loco, tomemos un café, cómo andan los pibes”, es el “loco” afectuoso. Luego “Loco” es colo, colifa, colifato, chapa, chapita, sacado, zarpado, piantado, del mate, de la nuca o de la cabeza, gorra, boina, terraza, azotea, balero. Hay más más, y en el 2003, por “loco” escuché “este coso está  del moño”. ¿Es lindo, no? Chorro Viejo.

Logi: gil, tonto. Aquí ser chanta ya es tener fortuna: tirarse a mortadela una acertada: porque vive de ronga el que rejuna como currar al logi en la parada. Javier Hector Menutti.

 Lola: asunto denso, disturbio. Ya no juno hacia atrás. Para otro fato que no sea tu amor, no quiero lola. Roberto Selles

Lope;  pelo. El lope enmarañao, leía el zurdito. Leía y de laburo, casi nada. El cofla, refichao, siguió leyendo. Lo chuparon los pesaos de la pesada. Mingo Echeverri.

 Lunfa: jerga. Te sé muy español, gran erudito. Batime: ¿qué es papusa, guita y grata? ¡si vos de lunfa no manyás un pito! Alcides Gandolfi Herrero.

Lunga; larga. Me han contao que te engrupió una bataclana con las orejas muy pintadas de azulao, flaca y lunga, un vestidito de bananas y una tirita sujetando el estofao. ¡Qué Querés con Ese Loro!, de Manuel Romero. 1928.

Lusante: farol. Noche porteña chipola: minga de luna o lusante. Del estruje para el piante o el laburo de parola. Amaro Villanueva.

 

M

Macanas: errores. Berretines locos de muchacho rana me arrastraron ciego en mi juventud, en milongas, timbas y en otras macanas donde fui palmando toda mi salud. Como se Pianta la Vida, de Carlos Viván.1929.

Macanas; tonterías. A ver si el orador se deja de macanas. Domingo Faustino Sarmiento.

Machazo; muy macho. Es el abrazo reo de una amistad más rea, que marroca el gañote del grilo al antebrazo. Amuro que hace manso al gil que más cocea y convierte en badana al púa y al machazo. Carlos de la Púa.

Madama; regente de prostíbulo. Ni se te ocurra decir que Buenos Aires era nuestra madama, porque saldrán a recorrer nuestros rincones, nuestros silencios, nuestros puchos. Secretísimo, de Roberto Díaz.

Mala leche: Mala suerte. Al toque curran a la pobre mina:sevillana, cartera y disparada, cuando el autito azul ¡ Qué mala leche!  Lentamente volvia  de recalada. E: P.

Malandra: malviviente. Yiranta en la milonga maquillada por los cotorros descargó su mufa, entre malandras, vivos y gilada.

Malandrino: Ladron, atorrante. Al compás de la rula del destino, cubrió todas las cifras del tapete por vanidad, de puro malandrino. Orlando M. Punzi. .

MalandrinosVinieron los hijos, todos malandrinos. Vinieron las hijas todas engrupidas, ellos son borrachos, chorros, asesinos, y ellas, las mujeres, están en la vida. Carlos de la Púa.   Con las cartas de la vida por mitad bien maquilladas, como guillan los malandros carpeteros de cartel, mi experiencia timbalera y las 30’ bien fajadas, me largué por esos barrios a encarnar el espinel. Barajando, de E.Escariz Méndez. 1928.

Malaria; en la mala. Rajarme de la mugre y de lo feo, pero viene malaria la sutura por tanta bruta herida. Y casi creo que seguiré solari en mi amargura. Juan Carlos Coiro.  Era una mina fiel a la malaria que con minga tiraba todo el mes. Que yugaba debute y que de otaria, se lavaba su fracaso en el bidet. Homero Expósito.

Malerba: de baja calidad. Le hizo cantar al chambón La Traviata y otras yerbas. Así cayó la caterva, y hasta la ferretería fue exhibida en la alcaldía junto con otros malerbas. Héctor Nicolás Zinni

Maleta; malo, débil. Que soy un maleta que ya no resiste de la caña brava ni el macho sabor. El Vino Triste, de Manuel Romero. 1939.

Malevo: hombre de acción. Decile a esa otra, la guacha, si puede seguirte en lo oscuro como lo hago yo. Es mi alma, malevo la que campanea y “guarda” te avisa,”cuidao corazón”. Campana de Plata, de Samuel Linning.1925

Malevo:  Por tu fama, por tu estampa, sos el malevo mentado del hampa; sos el más taura entre todos los tauras, sos el mismo Ventarrón. Ventarrón, de Horacio Staffolani. 1932.

Malufiar; robar a la mafia Debió plomear tres  cuetes a su jermu; uno por malufiar y dos a cuenta. La yuta “no supió”, “no hubo denuncia”. El Corte lo libró: “crisis violenta”. Mingo Echeverri.

Mamerto: torpe. ¿Y quién soy, al fin y al cabo? Pah, un mamerto cualquiera, prontuario como un salame que ha manyao la cuestión. Dante Linyera. . ¿Así que te encanaron por boludo? No te chivés, no vengo a perorarte. Como dicen, ya fue. Punto y aparte. Fajar al mamertón es gasto al ñudo. Luis Furlan.

Mami; mamá, vieja, javie. La mami la quería producida: culo al aire, toplés, pituca nube. Y hoy es chiche en revientes y partusas de un narco remarcao, que la sacude. Mingo Echeverri.

Mamúa; borrachera. Chupitegui irredento que la vas de poeta y sólo escribís versos cuando estás bien en curda. La musa que te inspira es tirando a balurda, con un raro vestigio de mamúa en su jeta. Nyda Cuniberti.

Manca: sin brazo. Anduve siempre chueca, cuando manca o biscocha, broncando el desparejo camino de la vida, que te toma de punto, te amasija o sancocha. Y le birla al misterio su destino cachuzo. En un bondi me saco el pasaje de ida, digo chau, y me cuelgo un cartel: fuera de uso. Lily Franco.

Mancada: yerro. Viviras mientras siga copando la patriada, un taura arrabalero que desprecio la yuta, mientras se haga un escruche sin que salga mancada, mientras taye la grela de la crencha engrasada mientras viva un poeta un ladron y una puta. Carlos de la Púa. 

Mancar: descubrir.  Es al bardo que vengas con macanas bonitas esperando un jotraba que manqué refulero, para mi, con estuche no vales cinco guitas. Carlos de la Púa. Ni se como empezó la meresunda esta de gerenciarla entre alcauciles, si te la bato a vos es por gomía y no para mancarme entre los giles. E.P.

Manco dilo; de ningún modo. Pero se enfrió al natural, manco dilo; la pior muerte. Roncando, muy quiebra el corte, y se pasó al Barrio Norte. Amaro Villanueva.

Mancusar:  hablar. Milonguero, haragán y prepotente, mancusa al vesre y pasa a lo bacán. Carlos de la Púa.

Mancusar: entender. Ciudad del rascacielos y el convento, de las recovas y del monobloque, mancusá en estos versos el embroque de quien ya pagó el piso a tu espamento. Amaro Villanueva.

Mandoleón: bandoneón. Viejo rincón de mis primeros tangos, donde ella me batió que me quería. Guarida de cien noches de fandango que en mi memoria viven todavía. Oh callejón de turbios caferatas que fueron taitas del mandoleón.   Viejo Rincón, de Roberto L. Cayol. 1925.

Manganeta: treta. Pero el Yoryi fue un seso de primera, un pensante entrenaro de ponga y meta, un marote a bastón yirando el mundo; que a veces se zarpó, como cualquiera, y nos dio embole con su manganeta  por reo y sobrador, turro y profundo. E.P.

Mangar; pedir. Tiene el campo bicho feo, la andaluza su jaleo. No le tirés al chimango. ¿Qué batís, Serafina. Tirame con cinco mangos. Nogoyá, de Juan Maglio. 1915. Sos un grata moderno y muy ranfaña nafando al sequerío enmarañado; la rostreás de angelito por la tele mangando para  un Dios rufo y truchado. Mingo Echeverri.

Mangar; pedir. Y yo con mil sacrificios te lo pude al fin comprar, mangué amigos, ví usureros y estuve un mes sin fumar. Aquel Tapado de Armiño,de Manuel Romero. 1928.

Mango: dinero. Araca, cuando a veces oís la cumparsita yo sé como palpita tu cuore al recordar que un día lo bailaste de lengue y sin un mango y ahora el mismo tango bailás hecho un bacán. Bailarín Compadrito, de Miguel Bucino. 1929.   Cuando rajés los tamangos buscando ese mango que te haga morfar, la indiferencia del mundo que es sordo y mudo recién sentirás. Yira Yira, de Enrique Santos Discépolo. 1929

Manguero; pedigüeño. Viejos Gómez vos que estás de manguero doctorao, y que un mango descubrís aunque lo hayan enterrao. ¿Dónde Hay un Mango?, de Ivo Pelay. 1934.

Maniao; atado. No ves que estoy embretao, vencido y maniao en tu corazón. Malevaje, de Enrique S. Discépolo. 1928.

Manosanta; curandero. Ya nos bate la justa la percanta calzando los bluyines de medida, y el tango es una voz anochecida pidiendo por favor un manosanta. Orlando M.Punzi

Manyado: conocido, visto. Ls turras estriladoras al manyarla se cabrean, y entre ellas se secretean con maliciosa intención. Cuerpo de Alambre, de Angel Villoldo. 1916. El que te baile bien debe ser púa, manyado entre la mersa de los guapos. Haber hecho un jotraba de ganzúa y tener la sensación de la cafúa al atávico influjo de las trapos. Carlos de la Púa.

Manyamiento;:  Cuando no era tan junado por los tiras la lanceaba sin tener el manyamiento, una mina le solfeaba todo el vento y jugó con su pasión. El Ciruja, de Francisco A. Marino 1926. Libre del manyamiento de la yuta, cargaré a maringotes,¿mala o buena?. En la Sorbona estudiarán mi esquena y en diez mil ateliers, mi facha bruta. Daniel Giribaldi.

Manyamiento: mirada. Colibriyo de tanto manyamiento, no puedo chamuyarte lo que siento por temor a ligar un esquinazo. Emilio Dis

Manyar:  Te manyo que vivís a contramano, que estás por no yugar siempre en la vía. Metido en una pilcha shomería y hecho un croto cualunque, un cirujano. Daniel Giribaldi. Y tiene tal carpa para armar los pacos, y tiene tal labia para engrupichir, que muchos corridos que no fueron mancos,  manyaron el cuento recién en el fin. Carlos de la Púa. Yo no manyo francamente lo que es una partenaire, aunque digan que soy bruto y atrasado. ¡ qué qurés! No debe ser nada bueno si hay que andar con todo al aire y en vez batirlo en criollo te lo baten en francés. Audacia, de Celedonio Flores .1925.

Manyar: comprender. Cuando estés en la vereda y te fiche un bacanazo, vos hacete la chitrula y no te le deschavés, que no manye que estás lista al primer tiro de lazo y que por un par de leones bien planchados te perdés. Atenti Pebeta, de Celedonio Flores 1929.

Manyar; entender. Cuando manyés que a tu lado se prueban la ropa que vas a dejar, te acordarás de este otario que un día cansado se puso a ladrar. Yira Yira, de Enrique Santos Discépolo. 1929.

Marchanta: Desprolijar, tirar cosas a cualquier lado. He vivido mi vida a la marchanta, ni un sueño  cayó cara y eso es todo. Nunca pude encontrar un acomodo pa’ amurar esta mufa que me espanta.Roberto Selles. ¡Que curda tiene el  tano, hoy se le ha dado por tirar cachetazos a la marchanta!  Enrique Cadícamo.

Maricón; no aumentativo de marica o afeminado; es el ventajero, torturador,  explotador de una pobre mujer. Tipo ruin. Tirar el carro es peor que andar de caño. Eso es de maricón, de mala gente. Chorro Viejo. (ver Tirar el carro). 

Maringote: marinero. Libre del manyamiento de la yuta, cargaré a maringotes,¿mala o buena?. En la Sorbona estudiarán mi esquena y en diez mil ateliers, mi facha bruta. Daniel Giribaldi.

Marote: cabeza. La vá de superao el can rasposo junando al cielorraso en su catrera. ¿Lo puso del marote una salchicha o se hace el bocho de la vida fiera?  E.P.  Pero el Yoryi fue un seso de primera, un pensante entrenao de ponga y meta, un marote a bastón yirando el mundo. E.P.

Marroca; cadena de reloj. Batile al grone Peroca que queme el bobo en el pío, junto con el zarzo mío, la empiedrada y la marroca. Felipe Fernández, “Yacaré”.  Es el abrazo reo de una amistad más rea, que marroca el gañote del grilo al antebrazo. Amuro que hace manso al gil que más cocea y convierte en badana al púa y al machazo. Carlos de la Púa.

Marroquito; pan pequeño. El discurso abriré con este grito. Oh, gran feca con chele y marroquito, la panza de los secos te saluda. Iván Diez.

Marrusa;  paliza. Era como una yuga tu mirada fajando de reojo la marrusa, de un metejón que me dejó la chuza de tu maldad, en el costao, clavada. Roberto Selles    Se ha creído la rantifusa, con humos de gran bacana, que por temor a la cana no va ligar la marrusa. El Cafiso, de Florencio Iriarte. 

Masticar; callarse, comérsela. Masticando su estrilo, chacado en shomería, morfándose las penas del buyón inseguro, está el desarraigado laburante de todo, enchastrado y perdido. Juan Bautista Devoto.

Mate; cabeza. Hoy tenés el mate lleno de infelices ilusiones, te engrupieron los otarios, los amigos y el gavión. Mano a Mano, de Celedonio Flores. 1923.

Como tengo varias coplas archivadas en el mate, voy a ver si otra les canto. No me quiero hacer rogar. La Copla Porteña, de Ivo Pelay. 1934.

Mateo: Coche a caballo. El mateo se ha piantado de la estación de Sunchales, se lo ve en los andurriales, hace escala en un boliche, mientras afuera, cansao, come el tungo su pastiche. Héctor Nicolás Zinni. Dedicate a balconearla que pa’ vos ya se acabó, y es muy triste eso de verte esperando a la fulana con la pinta de un mateo, desalquilao y tristón. Enfundá la Mandolina, de Horacio Zuviría Mansilla. 1930.

Matina; mañana. Quisiera despertar una matina, con el bocho limpito y sin ratones. Espirarme la mufa y la neblina del alcohol. Vivir las emociones. Juan Carlos Coiro.

Matón: valentón. Pero vivía engrupida de un cafiolo vidalita,y le pasaba la guita que le shacaba al matón. El Ciruja, de Francisco A. Marino 1926. Picao de viruela, bastante morocho, encrespao el pelo lo mismo que mota. Un hondo barbijo en su cara roja ledaba el aspecto de taita matón. El Tigre Millán, de Francisco Canaro, 1934.

Matufia: lío. Matufia que la esgunfia, que la estufa, el escabiar la tiene repiantada y el cocó la encanó, fula, en la cufa.  Fernando Guibert.

Matufiero; estafador, embrollón. Soyapa, patovica, guardacuida, bodoque supermacho y justiciero; culata de esa runfla de sindicas, de garquetas a ful y matufieros. En la estiba del ispa poné el lomo, dejá de ser biabista y sé persona. Mingo Echeverri.

Matungo: Caballo viejo. No me hablés de percantas, ni de amigos ni nada. La vida me ha sobao como a un matungo viejo. Dante Linyera. .

Maula: cobarde. Yo con el cabo e’ mi rebenque tengo de sobra pa’ cobrarme, nunca he sido un maula,  se lo juro, y en ningún apuro me sabré achicar. Mandria, de Francisco Brancatti.

Mayorengo: comisario. Cuando juna al mayorengo se la va de strichipico, se embalurda con dos cañas, le hace cruz al abanico y pa’ andar algo piola la jotraba de chofer.. Cartón Junao, de Carlos Waiss. 1944.

Mayorengo; de categoría. Mientras yo tiraba siempre, con la mula bien cinchada, ella en juego con un coso, mayorengo y gran bacán, se tomaba el Conte Rosso propiamente acomodada, y en la lona de los chivos me tiró en el cuarto round.… Barajando, de E.Escariz Méndez.  1928.

Mechera: hurta mercancía. .Era un mosaico diquero que yugaba de quemera hija de una curandera, mechera de profesión. El Ciruja, de Francisco A. Marino.1926.

Menega; dinero, guita. Oh, menega querida, dulce recuerdo de mi rante vida tan llena de ilusiones. Si me arreglás con cinco patacones quedará la familia agradecida. Felipe Fernández, “Yacaré”. Quiso hacer un escruche y cuando fueron a arreglar la cuestión de la viyuya, te le hicieron un laburo, te le hicieron, que tuvo que poner menega suya. Celedonio Flores.

Mentao; famoso. Pero otro amor por aquella mujer nació en el corazón del taura más mentao, y un farol el duelo criollo vio bajo su débil luz, morir los dos. Duelo Criollo, de Lito Bayardo. 1928.

Mercería;  grupo de mersas. Fuiste la flor del convento si es que alguna flor había, rincón de la mercería donde supe apolillar. Felipe Fernández, “Yacaré”.

Merengue; blando, frágil. Soy un merengue cualquiera hecho a golpes en la vida, que no vale una escupida entre la gente ranera. Felipe Fernández, “Yacaré”.

Merengue; pastel. Asunto turbio, complicación. Señor Juez de la Suprema que entiende el merengue mío, a ver si me arregla el lío y me peina la condena. Francamente me da pena de que un señor como Usía, se meta en la vida mía siendo una cosa privada, ¡total!, por una pavada que hice los otros días. Héctor Gagliardi.

Meresunda: confusión. Más al fin, en la extraña meresunda de este caset grabao en mi zabeca, sos un cacho de sueño revivido. E.P.

Meresunda: Ni se cómo empezó la meresunda esta, de gerentearla entre alcauciles. E.P.

Merlín / merlo / merluza: inhábil. Macanea y la engrupe, bagre… gado. Tigre viejo en la manga la lancea, eterno cara rota la escabea, y lo cata de merlo al más pintado. Felipe Fernández, “Yacaré”.

Mersa: ordinaria. Vale decir la abonada maceta, para emplear su propia más bien mersa y nada original metáfora. Humberto Costantini.

Mersa; cofradía. Se aligeró en Puente Alsina, nunca le faltó una mina que lo supiera adornar. Después espichó en San Justo, y la mersa le hizo un busto pa’ poderlo perpetuar. Enrique Dizeo.

Metedura; enamoramiento, metejón. Si no tenés corazón pa’ curar mi metedura, podés estar bien segura que voy derecho al cajón. El Metejón, de Florencio Chiarello. 1932.

Metejón: enamoramiento. Recordaba aquellas horas de garufa cuando minga de laburo se pasaba, meta punguia, al codillo escolaseaba y en los burros se ligaba un metejón. El Ciruja, de Francisco A. Marino. 1926.  Todo el barriodel asunto está enterado, y por eso que me duele el corazón, cada vez que algún vecino interesado me pregunta como va mi metejón. El  Metejón, de Florencio Chiarello. 1932.

Metido; enamorado. ¡Qué lindo es estar metido y vivir pensando en ella, y sentir que como un frío se nos entra por las venas. Qué Lindo es estar Metido, de Pascual Contursi. 1927.

Milanesa: mentira. Villa Crespo, barrio reo batió Alberto Vacarezza, y minga de milanesa porque sensa macaneo, fue el Maldonado recreo de malandras de una pieza. Amaro Villanueva.

Milonga: milonguera, mujer de los bailes. Mariquita, viejita milonga que pasa las noches bailando gotán. Marchetta, de Pascual Contursi 1926.

Mina: mujer. Cuando la enrosco a la mina la hago girar y me estiro, bailando en sus ojos miro todo mi orgullo y mi amor. Los Disfrazados, de Carlos Mauricio Pacheco. 1906. Las minas se han puesto peor que los varones y embrollan al hombre que tira boleao. ¿Qué Sapa Señor? de Enrique Santos Discépolo. 1931. Era una mina fiel a la malaria que con minga tiraba todo el mes, que yugaba debute y que de otaria lavaba su fracaso en el bidet. Homero Expósito. Al toque curran a la pobre mina: sevillana, cartera y disparada, cuando el autito azul ¡ Qué mala leche!  Lentamente volvia  de recalada. E: P. ¿Dónde están aquellos briyos y de vento aquel pacoy, que diqueabas, poligriyo, con las minas del convoy?  Uno y Uno, de Lorenzo J.Traverso. 1929

Minga de bola; sin atención. ¿No sos hijo de Dios? ¡Dale, salvate! ¿Sos el rey de los moishes? Descolgate. ¿Por qué no te bajás? Andá, che, guiso. Jesús ni se mosqueó, minga de bola, y le dijo al buen chorro, estate piola que hoy zarparás conmigo al paraíso. Enrique Otero Pizarro. 

Minga: inexistencia, nada. A mi me llaman Pie Chico, y soy de Montevideo. Conmigo se purria minga, soy del barrio del Cordón. Los Disfrazados, de Carlos Mauricio Pacheco. 1906.   Recordaba aquellas horas de garufa cuando minga de laburo se pasaba, meta punguia, al codillo escolaseaba y en los burros se ligaba un metejón. El Ciruja, de Francisco A. Marino. 1926.  No precisó ser olfa de caudillos pa’ tirar su cafiola entre la mersa. Minga de lata y bufo en la cintura la jotrabó de simpatia y conversa. E.P. Minga de rango, minga de abolengo, nadie por quien ponerse melancólico en la estancia… Julio Cortázar.   

Miqueta: puñetazo.Y le dan de castañas, meta y meta. Pero en cuanto la sueltan larga el rollo y copando el retobo de algún bollo, se siente cabreiroa una miqueta. Felipe Fernández, “Yacaré”.

Mises: secretarias. Y entre las mises que taquidactilogran me aguanto piola de darles con un caño aunque escurro que junan y me sobran . E.P.

Mishetón: que paga mujeres. Pero ella se olvidó sucia y borracha, llegó como a las nueve la muchacha por seguirle la farra a un mishetón. Celedonio Flores.

Mishia; pobre, barata. Yo que procedí de atorro en tu muy mishia catrera, haciéndome en la carrera de esquenún, pesao y chorro. Felipe Fernández, “Yacaré”.

Mishiadura: andar mal en todo. Tironeado por deuda, papeleos, laburos hipotéticos, desolada nostalgia o mishiadura. Humberto Costantini

Mishio: arruinado. El ser mishio me revienta pues hay que tener en cuenta, que “El” se siente millonario. Su Yo Fuera Millonario, de Fracisco Canaro. 1934.   Vale decir mufoso y esgunfiado, vale decir en banda y despistado y mishio y en la vía. Humberto Costantini.

Misho; pobre tipo. Cieiro a misho y a estaso cuando quiero punguear algunos ferros del grillete, del jaife más debuten, que promete trabajo sin estrilo y bien ligero. Emilio Pedro Corbiere.

Mistonga: averiada, barata. Yo te habré de admirar hasta que espiche, sombra que con el cuore se te nombra en lugares finolis con alfombra o en las mesas mistongas de un boliche. Isabel  de Dumery.

Mistonga:  Su cara es fulera y mistonga y algún viejo amigo la saca a bailar. Marchetta, de Pascual Contursi 1926.

Mistonga: Me hice de aguante en la timba y corrido en la milonga, desonfiao en la carpeta lo mismo que en el amor, yo he visto venirse al suelo sin que nadie lo disponga mil castillos de ilusiones por una causa mistonga. Canchero, de Celedonio Flores.

Mocas: mocasines, calzado. Casi arrastra los mocas cuando entra, empilche sanfasón de mina cheta. E.P

Moishe:  judío. ¿No sos hijo de Dios? ¡Dale, salvate! ¿Sos el rey de los moishes? Descolgate. ¿Por qué no te bajás? Andá, che, guiso. Jesús ni se mosqueó, minga de bola, y le dijo al buen chorro, estate piola que hoy zarparás conmigo al paraíso. Enrique Otero Pizarro. 

Mojar la oreja; desafiar. Pa’ tallar contra el hambre y contra el frío, no hay nadie que te moje a vos la oreja. Iván Diez.

Mondonguera: estómago. La mondonguera de ragú palpita, silba, bronca, la bufa, chilla, grita, por esta crisis rea. Felipe Fernández, “Yacaré”.

Morfar: comer, superar.  Te garanto que a ese ñato que la va de bailarín, me lo dejo  hecho un gato y me lo morfo al piacentín. Dale Perejil al Loro, de E.Manfredi. 1918. Maldito seas, Palermo, me tenés seco y enfermo mal vestido y sin morfar. Porque el vento los domingos me patino con los pingos en el Hache Nacional. Palermo, de Juan Villalba 1929.

Morfar; comer. Los domingos me levanto de apoliyar mal dormido, y a veces hasta me olvido de morfar por las carreras. Me cacho los embroncantes, mi correspondiente habano, y me piyo un automóvil para llegar bien temprano. Soy una fiera, de Francisco Martino. 1926.

Morfi: comida. Anda mejor que yo, qué duda cabe; él apoliya sin hacer gambeta, guadaña el morfi sin doblar la esquina. E.P.

Morlaco: dinero. Pa’ quintina soy secre de una Cámara que junta puntos de morlaco añejo. ¡Cámaras yo con las que tuve en casa cuando pinchaba el taxi de mi viejo¡ E.P. ¿Dónde están los pirulos que yugaste? ¿Qué se hizo de una vida de laburo? Si en vez de disfrutar lo que ganaste con tres morlacos te largaron duro. Nyda Cuniberti.

Mormosa;  lastimada. Mormosa estaba el alma por tu biaba y lejos, por tu amuro, andaba Dios. Roberto Selles   Una cheno cualquiera con un saque te via dejar de cama, bien mormosa. Julián Centeya.

Mosaico: muchacha. Era un mosaico diquero que yugaba de quemera, hija de una curandera, mechera de profesión. El Ciruja, de Francisco A. Marino, 1926,  También nombra al mozo de café. Yo te juro me borro de escribirte palabras aunque aquella no vuelva cuando llegue ese día. Ni le diré al mosaico que manotea la guita !un feca cinco mangos, qué cara está la vida!  E.P.

Mosca: guita. El vento que amarrocas, medias gambas, canarios, recuerdo de  pamelas que achacaste fresquita, ha de ser poca mosca pa mantener otarios. Paparula, tortera, bulebú, milonguita. Carlos de la Púa.

Mosquear;  inquietar. ¿No sos hijo de Dios? ¡Dale, salvate! ¿Sos el rey de los moishes? Descolgate. ¿Por qué no te bajás? Andá, che, guiso. Jesús ni se mosqueó, minga de bola, y le dijo al buen chorro, estate piola que hoy zarparás conmigo al paraíso. Enrique Otero Pizarro. 

Mostrar la hilacha; demostrarse. Yo quiero, muchacha, que al fin mostrés la hilacha, y al mismo recuerdo le des un golpe de hacha. Se Va la Vida, de María Luisa Carnelli. 1929.

Mucanga: desperdicio de las reses. Si ya te acercás al frío, si hoy morfás de la mucanga, si no pescás otra changa que portar cosas al pío. Amaro Villanueva.

Mucanga: desperdicio. Varó en la shome el hombre, rejugado sin otro curro que bardear la nada. Mucangas de una vida abacanada prepoteando a la suerte y prepoteado. Juan Carlos Lamadrid.

Muchacha: cocaina, la “muchacha blanca”. Año 52, aún lo veo con los ojos cerrados y la ardiente conmoción del alcohol, y la muchacha, esa muchacha blanca, evanescente. Héctor Chaponick

Muchacho rana: divertido. .Berretines locos de muchacho rana me arrastraron ciego en mi juventud, en milongas, timbas y en otras macanas donde fui palmando toda mi salud. Como se Pianta la Vida, de Carlos Viván.1929.

Mueble: albergue. Sus sesiones de mueble son por mufa, terapia horizontal, minga de horario. E.P

Mufa: aburrimiento. Yiranta en la milonga maquillada por los cotorros descargó su mufa, entre malandras, vivos y gilada. Fernando Guibert.  

Mufa: tristeza, aburrimiento. Lo viejo no es jovato, ahora es barroco, un choma es la pareja, aunque sea otario. Sus sesiones de mueble son por mufa, terapia horizontal minga de horario. E.P.  Y entonces ya mufada dijo ¡planto! Y sin batir ni mú, parca de llanto se tomó el raticida y a dormir. Homero Expósito.

Mufa; tristeza, mishiadura. Quisiera despertar una matina, con el bocho limpito y sin ratones. Espirarme la mufa y la neblina del alcohol. Vivir las emociones. Juan Carlos Coiro.

Mufoso; con mala suerte. El ciruja refundido en su esfuerzo, es el oso hormiguero que un chapalear mufoso arrojó al basural.. Juan Bautista Devoto. Vale decir mufoso y esgunfiado, vale decir en banda y despistado y mishio y en la vía. Humberto Costantini.

Mugre; suciedad. Rajarme de la mugre y de lo feo, pero viene malaria la sutura por tanta bruta herida. Y casi creo que seguiré solari en mi amargura. Juan Carlos Coiro.

Mula; trampa, mentira. Si te dice tu marido que por culpa del negocio a cenar va con sus socios. Mula. Si tu amante fue al dentista. Mula. Que te quiere algún artista. Mula. El Tango de la Mula, de Ivo Pelay. 1935.

Mulero: tramposo. Nadie quiere laburar, los muleros van en coche. Satanás está de farra y detrás de la fanfarra, salta y baila el arlequín. Bronca, de Mario Batistella. 1962.        

Musa: callarse, enmudecer.¿Quien  viene disfrazado de quemero?Se abrocha en cada timbo algún potrero, me empilcha su mirada rantifusa, bien debute en el catre me hago el musa. Miguel Angel Viola.

 

N

Naca; preso, en cana. Las nacas a su vida hicieron triza, con la pena más fule jugó a risa y aguantó sin chivar un esquinaso. Cuando estuvo de bueno no fue arisco y al verse arruinado de los discos, se fajó en el marote un bufonaso. José Pagano

Nafar: afanar, robar. Y de coraje trucho, los pendejos nafan el casetín de atropellada a un checo estacionao lejos del foco. Y siguen su rolar como si nada. E.P. Sos un grata moderno y muy ranfaña nafando al sequerío enmarañado; la rostreás de angelito por la tele mangando para  un Dios rufo y truchado. Mingo Echeverri.

Naifa: mujer. La bronca lo embalurda, traga rencor y vino, permanece lejano, es un tango cansado. Piensa en aquél bailongo de pañuelo floreado cuando encontró a la naifa que le marcó el destino. Joaquín Gómez Bas.

Pienso en las naifas y el melón me exprimo, al ver que la precisa tarda y tarda, pues no de grupo se batía ¡guarda, que los chancros maduran en racimo. Daniel Giribaldi.

Narco; narcotraficante. La mami la quería producida: culo al aire, toplés, pituca nube. Y hoy es chiche en revientes y partusas de un narco remarcao, que la sacude. Mingo Echeverri.

No deber un pito: sin deudas.  Porque a la vida no le debo un pito voy a llegarme por fin al infinito, pa’ batirle a la muerte, “tanto gusto”. H.S.

No manyar un pito: no saber nada. Te sé muy español, gran erudito. Batime: ¿qué es papusa, guita y grata? ¡si vos de lunfa no manyás un pito!  Alcides Gandolfi Herrero.

Novarini: nuevo, novedoso. Todo lo novarini es bueno y piola, lo que vino anterior es puro bofe. E.P.

Noveleta; teleteatro. Fuimos al telo como quien va a un corso, pispiando un frenesí de noveleta. Y después, solos. Como siempre, solo. No hay polvo que me emparche la croqueta. E.P.

 

Ñ

Ñata; nariz. De chiquilín te miraba de afuera como a esas cosas que nunca se alcanzan. La ñata contra el vidrio, en un azul de frío que luego fue después, viviendo igual al mío. Cafetín de Buenos Aires, de Enrique Santos Discépolo. 1948.

Ñorecompa; Compañero. Versolari y populista, ñorecompa de Zola, que crepó de nueva ola la olada sanlorencista.  Amaro Villanueva.

Ñorica: cariño al vesre. Contra el recuerdo de un ñorica sano, se me hizo bolsa la posible pena. Roberto Selles

Ñorse; señor. Viejo Barrio de las Latas con zaguán en Puente Alsina, con su artículo: las minas y sus ñorses caferatas. Amaro Villanueva.

 

O

Olfa; alcahuete, genuflexo. No precisó ser olfa de caudillos pa tirar su cafiola entre la mersa. Minga de lata y bufo en la cintura la jotrabó de simpatía y conversa. E.P.

Olivo; irse, fugarse. Agarrá pronto el olivo porque ya ni quiero verte, o si no andá a esconderte. Rajá, por favor, rajá. Don Brócoli, de Ambrosio Ríos. 1917.

 El fato está manyado, sin arranye: tiene el coso un enano en la piojosa que de atrique le arruina el estofado. A ella el cuore le bate una melanye, que ya es olivo desde el feca helado.  Amaro Villanueva.

Onda; moda, actualidad. Usa los trapos según venga la onda: radicha siempre ahí, pa’ cuando sea; peruca viste bien siendo culote. Conserva, sos Gardel; toda pilcha te queda. Mingo Echeverri.

Opio; aburrimiento. Un soneto me pide al amor propio y en mi vida me he visto en tal apuro. Si cuatro versos ya me dan laburo antes de los catorce, será un opio. Luis Alposta.

Órdago: grandioso. Atorranteó por todas partes hasta el agotamiento, jugó un picado de órdago frente al arco de Gabriela Mistral y Carlos Guido Spano. Humberto Costantini.

Oriyero: de orilla. Mi macho es ese que ves, su pañuelo oriyero lo deschava y lo vende su funyi compadrón. Carlos de la Púa.

Orre; vesre reo. La esquena se te frunce si tenés que laburarla. Del orre batallón vos sos el capitán, vos creés que has nacido pa’ ser un sultán. Haragán, de Sofía Bozán. 1927.

Orsai; en falta, desmañado. Y esas ganas tremendas de llorar que a veces nos inundan sin razón, y el trago de licor que obliga a recordar si el alma está en orsai, che bandoneón.  Che Bandonéon, de Homero Manzi, 1950. Si andaba shome, con orsai del cuore y enredao de recuerdo el cablerío, se acodaba a mi estaño madrugada a escabiarnos una lágrima de olvido. E.P.

Ortiba: batidor, alcahuete. La barra no lo quería con ninguno andaba bien, pasando el tosán vivia, era ortiba cien por cien. Enrique Dizeo.

Ortivar: alcahuetear. Ortivan los otarios de yuguiyo  que me insulta, me casca y cafishea. Mejor. De ellos me tira su bolsillo y de mi macho, todo lo que sea. Carlos de la Púa.

Otario: despistado, tonto. Lo viejo no es jovato, ahora es barroco, un choma es la pareja, aunque sea otario. Sus sesiones de mueble son por mufa, terapia horizontal, minga de horario. E.P

Otario: tonto. Engrupen tus alhajas en la milonga con regio faroleo brillanteril y al bailar esos tangos de meta y ponga volvés otario al reo y al rana gil. Che Papusa, Oí, de Enrique Cadicamo, 1927. Los favores recibidos creo habértelos pagado, y si alguna deuda chica sin querer se me ha olvidado, en la cuenta del otario que tenés, se la cargás. Mano a Mano, de Celedonio Flores. 1923. ¡Uy Dio, qué amarrete, ni un cobre ha tirao! Qué bronca muchacho, se hizo el otario, gritemos Pulguita ¡Padrino Pelao! Padrino Pelao, de Julio Cantuarias. 1930.

Otario; tonto. Cuando manyés que a tu lado se prueban la ropa que vas a dejar, te acordarás de este otario que un día cansado se puso a ladrar. Yira Yira, de Enrique Santos Discépolo. 1929.

 

P

Pachanga: baile, fiesta. Aún queda Buenos Aires, entre tanta pachanga, tanto snob importado, tanta brutal falopa, tu pueblo laburante que yuga a quemarropa sin dar bola al frangoyo de semejante ganga. Juan Carlos  Giusti.

Pacoy; atado con dinero. ¿Dónde están aquellos briyos y de vento aquel pacoy, que diqueabas, poligriyo, con las minas del convoy? Uno y Uno, de Lorenzo J.Traverso. 1929.

Paica: mujer. El conventillo luce su traje de etiqueta, las paicas van llegando dispuestas a mostrar que hay pilchas domingueras que hay porte y hay silueta, a los garabos reos deseosos de tanguear. Oro Muerto, de Julio Navarrine . 1926.  Pobre paica que ha tenido a la gente rechiflada y supo con la mirada conquistar una pasión. Pobre Paica, (El Motivo) de Pascual Contursi. 1914. 

Pálida: tristeza. Memoro tu barullo y en la zurda se me atropellan pálidas y brecas. Boletos sin cobrar y tanto olvido. E.P.

Palmar: perder. Berretines locos de muchacho rana me arrastraron ciego en mi juventud, en milongas, timbas y en otras macanas donde fui palmando toda mi salud. Como se Pianta la Vida, de Carlos Viván.1929.

Pamela: Tonto, despistado. Carta Brava me yaman y yo, pamela, ni a la escoba de quince sé jugar bien. Dante Linyera- .

Pami;  instituto para jubilados. El velorio por PAMI fue sencillo, en el cajón le acomodé la viola, café, las flores, algo de tintillo, y un disco de Gardel  en la vitrola..Horacio Scondras.

Papa: lindo. El fueye melodioso termina un tango papa, una pebeta hermosa saca del corazón un ramo de violetas que pone en la solapa del garabito guapo dueño de su ilusión. Oro Muerto, de Julio Navarrine. 1926.

Papa: muy buena. Tengo una rumbeada papa que pagará buen sport, Me asegura mi datero que lo corre un buen muñeca. Preparate pal Domingo, de Jose Rial. 1931

Papafrita: despistado. Ya sé, no me digás, hice un aujero para enterrar al bardo tu platita, y así la fui de gil y papafrita: para sebón no más me daba el cuero. José Daniel Tomás.

Papusa; mujer linda. Te sé muy español, gran erudito. Batime: ¿qué es papusa, guita y grata? ¡Si vos de lunfa no manyás un pito! Alcides Gandolfi Herrero.

Paquete; atildado. Sabía llegar de lo más paquete al quilombo, en un oscuro con las prendas de plata. Hombre de la Esquina Rosada. Jorge Luis Borges.  

Parada: apuesta de juego. Aquí ser chanta ya es tener fortuna: tirarse a mortadela una acertada: porque vive de ronga el que rejuna como currar al logi en la parada. Javier Hector Menutti.

Parda: oscura, de poco valor. Tango rante tu emoción es el alma del suburbio, para vos el verso turbio de mi parda inspiración. Apología Tanguera, de Enrique Cadícamo y Rosita Quiroga. 1933.

Parlar: hablar. Así bajaste airosa del avión. Meta jaliva, meta paquetito. Parlando con acento cubanito y sonriendo igualito que Perón. Federico Pedrido.

Parola: palabra. Te arrimo el randevú de mi parola, un sencillo tanguito, cachuciento, a vos que me enchufaste en la zabiola estos palotes truchos de mis versos. E.P.

Partenaire: Bailarina. Me han contado y perdoname que te increpe de este modo , que las vas de partenaire en no sé que bataclán., que has rodao como potrillo que lo pechan en el codo, engrupida bien debute por la charla de un bacán.Audacia, de Celedonio Flores. 1925

Partusa; sexo grupal.  La mami la quería producida: culo al aire, toplés, pituca nube. Y hoy es chiche en revientes y partusas de un narco remarcao, que la sacude. Mingo Echeverri.

Pasar el Tosán: dar un dato. La barra no lo quería con ninguno andaba bien, pasando el tosán vivia, era ortiba cien por cien. Enrique Dizeo.

Pasquinero: diario, informativo. Te has dejado engrupir del elemento que pasa sin yugar, prendido al soque, maricones patinando el roque y baten al pasquinero su chimento. Amaro Villanueva-

Patear la vida: vivir trabajosamente. Para el mate, la mina y las canciones, y esa alegría de gastar botines pateando por la vida que, a montones, me regalaba amor y berretines. Antonio Soletic

Patinar: perder en el juego. Maldito seas, Palermo, me tenés seco y enfermo mal vestido y sin morfar. Porque el vento los domingos me patino con los pingos en el Hache Nacional. Palermo, de Juan Villalba 1929.

Patinar: Perder plata. También es yirar de prostituta. Cantan en ls labios de la piba que patina y palma, en los del otario que labura y sueña, y en los del que afana. Dante Linyera. 

Patinar; yirar. Hoy la juné en San Telmo, pobrecita. Yiraba. Sin querer le día la cana y al verla patinando me dio gana de entrar a amasijarme con cebita. Daniel Giribaldi.

Pato: pobre, sin un mango. Sos como esa cifra siempre ganadora que ya tantas veces me sacó de pato. Cábula que nunca se cortó hasta ahora y que por ley de juego, nunca bato. Carlos de la Púa. Pato, que peinás a la gomina, hoy sos milonguero y compadrón. Cuando te de el espiante la mina volverás por nuestra esquina a mangar para el buyón. Ramón Collazo. 1928.

Patota; grupo de amigos. Pobrecita, cómo lloraba cuando ingrato la eché a rodar!. La patota me miraba y no era de hombre el aflojar. Patotero Sentimental, de Manuel Romero, 1922.

Patotero;  integrantede una patota. Patotero, rey del bailongo; patotero sentimental, que escondés bajo tu risa muchas ganas de llorar. Patotoero Sentimental, de Manuel Romero. 1922.

Patovica; custodio musculoso. Soyapa, patovica, guardacuida, bodoque supermacho y justiciero; culata de esa runfla de sindicas, de garquetas a ful y matufieros. En la estiba del ispa poné el lomo, dejá de ser biabista y sé persona. Mingo Echeverri.

Patuso: .pato, pobre. Ahora anda bien vestido, pero patuso, escondiendo sus ojos de rantifuso bajo el ala agachada de un funghi reo. Felipe Fernández, ““Yacaré””.

Pavada; tontería. No puedo más pasarla sin comida, y oírte así, decir tanta pavada. ¡Qué vachaché!, de Enrique Santos Discépolo. 1926.

Pazzía: tristeza. Dejame que te bata en estos versos la pazzía terrán que fue mi vida, un colo carnaval, una partida de bagayos absurdos, ya dispersos. Osvaldo Elliff.

Pebeta: piba, chica. ¿Te acordás, milonguita, vos eras la pebeta más linda e’ Chiclana, la pollera cortona y las trenzas, y en las trenzas un beso de sol. Milonguita, de Samuel Linning. 1920.  El fueye melodioso termina un tango papa, una pebeta hermosa saca del corazón un ramo de violetas que pone en la solapa del garabito guapo dueño de su ilusión. Oro Muerto, de Julio Navarrine. 1926.

Pebete: pibe. Su vieja se pasa la noche cunando al pebete pa’ hacerlo dormir. Marchetta, de Pascual Contursi 1926.

Pebete; pibe, chico. Bandoneón arrabalero, viejo fueye desinflado, te encontré como un pebete que la madre abandonó. Bandoneón Arrabalero, de Pascual Contursi. 1928.

Peca: delito. Cuando embroca el espejo del pasado, fangotería de peca y de pesada . Hueso sin carga de una suerte echada, cartel fraguinche pál que está  tumbado. Juan Carlos Lamadrid.

Peca: rebusque. Yo soy el Hombre Gris de nuestra aldea. Tengo un peringuindín en la zabeca. No tengo más remedio que la peca que me regalan, gilas, las ideas. Homero Expósito.

Peca; delincuencia. Cantor de Villancico, místico turbio, ¿quién te dio credencial para esa peca? Sin esa chapa vaticana y trucha, fiolarías a tu drema haciendo yeca. Mingo Echeverri.

Pechador; manguero, pedigüeño. Rechiflao por su belleza le quité el pan a la vieja me hice ruin y pechador. Esta noche me emborracho, de Enrique Santos Discépolo. 1929.

Pelambrera; cabello desordenado. Aquí estoy derramao en la catrera con una fiaca, ¡aymé!, de la madona. Me he dejado crecer la pelambrera; la vejentud, amigos, arrincona. Alvaro Yunque.

Pelandra: pobre, haragán. Avivate pelandra que no sos el primero que vea permutado el caviar por buseca, cuando hayas reventado tu ultimo ternero. Nyda Cuniberti.

Pelandrún/a; Vago, pobre tipo. Desde lejos se te embroca pelandruna abacanada que naciste en la miseria de un convento de arrabal. Aunque hay algo que te vende, yo no sé si es la mirada, la manera de sentarte, de charlar, de estar parada, o ese cuerpo acostumbrado a la pilcha de percal. Margot. Celedonio Flores.

Pelandrún; vago. Sos el rey de la fumata. ¿Qué querés con tu elegancia? El laburo te horroriza, pelandrún y cachafaz. Y me  han dicho que te han visto por allá, por Plaza Francia, despachándote algún viaje con la yerba que llevás. León Benarós.

Pelao; sin dinero. ¡Uy Dio, qué amarrete, ni un cobre ha tirao! Qué bronca muchacho, se hizo el otario, gritemos Pulguita ¡Padrino Pelao! Padrino Pelao, de Julio Cantuarias. 1930

Pelechar: progresar . Aura se pasea del brazo de aquellos que ayer mismo odiaba. ¡Cómo pelechó! Malhaya la noche que a unos ojos bellos y a unos tiras rantes, su vida rindió. Dante Linyera. .

Pelechar: progresar. Sólo quiero que recuerdes que conmigo has pelechado, que por mi te has hecho gente y has llegado a ser ranún. Caferata de Pascual Contursi. 1926.

Peleche: Indumentaria. Vos no que no tenés oído ni para el Arroz con Leche te mandabas La Morocha como numero atracción, ¡quién te viera tan escasa de vergüenza y de peleche emprenderla a losberridos cuando sueña un charlestón. Audacia, de Celedonio Flores. 1925.

Peliagudo; arduo. Vos sabés que en mi alma vive un hondo dolor agudo, que lo tiene peliagudo al que estas líneas escribe. Felipe Fernández, ““Yacaré””.

Pelota; manojo de billetes. “Una pelota de guita”. Y saparon cosas que aquí no deschavo; eran otros años de yutas y gratas. Del burro,la jica, chirola y pelota, y el hombre del hampa era flor y nata. Juan Carlos Andrade.

Pelpa: Papel, vesre. Envoltorio de la coca. Al boludo lo lingaron  con todos los pelpas.  Jerga Adolescente 2003. 

Pendeja/o: mujer joven, chica. Y al fin de tanta nada, te manqué una mirada. Esa misma mirada, la de aqueya pendeja que me quiso una vez. Roberto Selles  Y de coraje trucho, los pendejos, nafan el casetín, de atropellada, a un checo estacionao fuera de foco y siguen su rolar, como si nada. E.P.

Pendex; similar a  pendejo. Eso ya fue, son cosas del pasado. Dejás para los péndex la gambeta, la rima tiene un ritmo desgastado y hoy nacen pibes de probeta. Horacio Scondras. A sable sin remaches fue boleta: violetió a una pendex no iniciada, hija del cotur de un cambalache que lo cortó al chabón en rebanadas.. Mingo Echeverri.

Percal; tela barata. Milonguita, los hombres te han hecho mal, y hoy darías toda tu alma por vestirte de percal. Milonguita, de Samuel Linning, 1920.

Percanta regalada: mujer barata. Si yo fuese un chaludo batemusa y vos una percanta regalada, la roncha de mi viola abacanada dedicaba a tu pinta dequerusa. Emilio Dis.

Percanta: mujer, amante  Percanta que me amuraste en lo mejor de mi vida, dejándome el alma herida y espina en el corazón. Mi Noche Triste, de Pascual Contursi. 1915. 

Percanta: mujer. Se dio el juego de remanye cuando vos, pobre percanta, gambetabas la pobreza en la casa de pensión. Mano a Mano,de Celedonio Flores. 1923

Perder por gil: ser ajusticiado por desleal. Por pasarse de vivo fue boleta. Zarpose con un vuelto y lo achuraron: perdió por gil y ni está en la Recoleta.   Chorro Viejo.

Perejil; falso culpable. Un grata perejil resulto el zurdo: va en Corte por prender fuego a Gardel, gargajear a Jesús y otros balurdos. Mingo Echeverri.

Peringundín: baile.  Aquí me tienen, soy el Chimango, aficionado al peringundín, y aunque se chiven si me arremango, les bailo un tango con más floreos que un capelín. El Chimango, de Francisco Iriarte. 1918. Yo soy el Hombre Gris de nuestra aldea. Tengo un peringuindín en la zabeca. No tengo más remedio que la peca que me regalan, gilas, las ideas. Homero Expósito.

Perrera: Tribuna del hipódromo. Buscó “La Verde” como a mina amada y el domingo nació con su escolazo; se metió en la perrera con un faso y el dato salvador de la gilada. Jorge Melazza Muttoni.

Perrera; tribuna popular. Me arrastra más la perrera, más me tira una carrera que una bonita mujer. Palermo, de Juan Villalba.

Peruca; peronista. Usa los trapos según venga la onda: radicha siempre ahí, pa’ cuando sea; peruca viste bien siendo culote. Conserva, sos Gardel; toda pilcha te queda. Mingo Echeverri.

Pesada/o: tipos de acción. Cuando embroca el espejo del pasado, fangotería de peca y de pesada . Hueso sin carga de una suerte echada, cartel fraguinche pál que está tumbado. Juan Carlos Lamadrid.

Pesada: matadores,  represores. Era pinga la flaca, era muy pierna, casi fue capa de mi lado izquierdo compañera de esgunfia y amueblada, de no haber sido por su chamuyeta que cichaba a Lenín con Pirandello, no la habría tumbado la pesada. E.P.

Pesada;  El lope enmarañao, leía el zurdito. Leía y de laburo, casi nada. El cofla, refichao, siguió leyendo. Lo chuparon los pesaos de la pesada. Mingo Echeverri.

Peyejo; piel, Vida. Chorro, valés más que el honrao shusheta, ya que vos esponés el peyejo. Dante Linyera.

Piantado; fugado, también loco.  Vea, el hombre se piantó, se volvió loco.  “Loco” es colo, colifa, colifato, chapa, chapita, sacado, zarpado, piantado, de la nuca o de la cabeza, gorra, boina, terraza, azotea. Chorro Viejo.

Piantao; echado. La viuda se mandaba su concierto, y un cuervo funebrero, que por crosta, lo debe haber piantao Lázaro Costa, armaba la excursión a Chacarita. Darwin Sánchez.

Piantar: escapar. Cómo se pianta la vida del muchacho calavera, y se van las primaveras que se viven desteñidas. Cómo se pianta la Vida, de Carlos Viván.. Hace rato la vieja llora a la gurda porque su hija Marieta se le ha piantado, con un loco del barrio malevo y curda, y pa pior, chorro viejo más que manyado. Felipe. Fernández, “Yacaré”.

Piantar; echar, despedir. Y cuando sepan que sólo sos confidente, los amigos del café te piantarán. Dandy, de Irusta, Fugazot y Demare. 1934. El mateo se ha piantado de la estación de Sunchales, se lo ve en los andurriales, hace escala en un boliche, mientras afuera, cansao, come el tungo su pastiche. Héctor Nicolás Zinni.

Piba: chiquilla. Fuiste la piba mimada de la calle Pepirí, la calle nunca olvidada donde yo te conocí. Y porque eras linda y buena, un muchacho medio loco te hizo reina del piropo en un verso muy “fifí”. Mano Cruel, de Armando Tagini, 1928.

Pibe: chico. Un laburante aguanta  en la parada a un bondi demorao, que nunca llega. Vienen dos pibes compartiendo un  fumo. Reventados de birra y tanta yerba. E. P.

Picado: fútbol improvisado. Atorranteó por todas partes hasta el agotamiento, jugó un picado de órdago frente al arco de Gabriela Mistral y Carlos Guido Spano. Humberto Costantini. Bajo el solazo de enero elegimos el picado. Y al arco jugó el Pelado porque andaba con la tos…Héctor Gagliardi.

Picana; adminículo eléctrico para torturar personas. Su jermu curte amor con un Gran Yuta y no sabe qué hacer el pobre cana. Más gardelea meta y ponga cada tanto, si le ordenan que enchufe la picana. Mingo Echeverri.

Picana; elemento de tortura. La picana le enchufa el comisario pero al verlo caer, en el sumario, escribe que fue muerte repentina. En Lanús, Buenos Aires, Argentina. Horacio Scondras. Y afana la alegría, la tristeza, d’ese mundo que nació pa sufrir la picana y el látigo de la fayuta miseria humana. Dante Linyera.

Pichicadicto: drogadicto. Date un toque de decencia vos que sos pichicadicto, a ver si sacás un hombre de tamaña confusión. León Benarós.

Pierna:  acompañar. Era pinga la flaca, era muy pierna, casi fue capa de mi lado izquierdo compañera de esgunfia y amueblada. E.P

Pierna: listo, hábil. Yo tengo una norochita que es muy pierna y comadrita en el arte de bailar. El Torito, de Angel Villoldo. 1909. Y palpita mi corazón, cuando bailo con un criollo bien pierna y se hamaca mi corazón. El 13, de Amaro Villanueva. 1913.

Piernear; pasarla bien. Zanguanga vieja sin igual la rea, es capaz de fajarlo a cualquier chuso. Y se hace cada corte papiruso porque batiendo el justo, la piernea.  Felipe Fernández, “Yacaré”.

Piernuna; vivilla. Ella, que no es otaria se la alega y le escabulle el vento, ¡qué piernuna!. Pero él la faja a soques, por ranuna. Y ahí nomás la percanta se le entrega. Felipe Fernández, ““Yacaré””.

Pijería: avivada. Su vida de malevo es un prontuario. El me enseñó las dulces pijerías para engupir debute a los otarios. Carlos de la Púa.

Pilcha dominguera: ropa selecta. El conventillo luce su traje de etiqueta, las paicas van llegando dispuestas a mostrar que hay pilchas domingueras que porte y hay silueta, a los garabos reos deseosos de tanguear. Oro Muerto, de Julio Navarrine . 1926.

Pilcha shomería: ropa barata. Te manyo que vivís a contramano, que estás por no yugar siempre en la vía. Metido en una pilcha shomería y hecho un croto cualunque, un cirujano. Daniel Giribaldi.

Pilcha: Ropa. Pa’ las pilchas soy de clase siempre cuido mi figura, para conquistar ternura hay que fingir posición. Pa’ que Sepan Como Soy, de Norberto Aroldi. 1952.

Pilcha; indumentaria. Usa los trapos según venga la onda: radicha siempre ahí, pa’ cuando sea; peruca viste bien siendo culote. Conserva, sos Gardel; toda pilcha te queda. Mingo Echeverri.

Pilchas: vestido. La junaba detrás de la ventana, la veía pasar pilchas al viento, le decía un piropo cachaciento y seguía pitando con más ganas. Saramaria Duhart.

Piña; golpe de puño. Después se armó la podrida: piñas, patadas, bancazos. Santillán tiró un balazo con un chumbo que traía. Un baile a beneficio, de Ernesto Baffa, Arturo de la Torre y Aníbal Rolón. 1950.

Pinta dequerusa: aspecto de lo mejor. Si yo fuese un chaludo batemusa y vos una percanta regalada, la roncha de mi viola abacanada dedicaba a tu pinta dequerusa. Emilio Dis.

Pinta: Aspecto. Tiene pinta bulinera de gavión de rango mishio, el yuguiyo lo levanta casi casi hasta la nuez. Cartón Junao, de Carlos Waiss. 1944

Pinta: aspecto. Vos sabés que de purrete tuve pinta de ligero, era audaz tenía clase era guapo y seguidor. Canchero, de Celedonio Flores.  Lástima el punto que traía de arrastre, un pinta casoriao de verso y calma, que le hizo el curro chambón del amorío… E.P.

Pintón: de mucha pinta. Te lucís con tu pintón y en cualquier baile orillero sos un símbolo canero. Apología tanguera, de Enrique Cadícamo. 1933.

Piojosa; cabeza. El fato está manyado, sin arranye: tiene el coso un enano en la piojosa que de atrique le arruina el estofado. A ella el cuore le bate una melanye  que ya es olivo desde el feca helado. Amaro Villanueva.

Piola: Quedarse quieto. Jesús ni se mosquió, minga de bola y le dijo al buen chorro: estate piola que hoy zarparás conmigo al Paraiso.  Enrique Otero Pizarro.  Cuando juna al mayorengo se las toma, “strichi pico”, se embalurda con dos cañas le hace cruz al abanico y para andar algo piola la jotraba de chofer. Cartón Junao, de Carlos Waiss 1944.

Piola; bien, resignado. No me lloren al tiro de chancleta del piro macho por la “morta vía”. Me voy piola, venció la garantía, ni le pasen facturas a la yeta. Orlando Mario Punzi.

Pipiolo; principiante de cafisho. Entre la gente del hampa no has tenido perfomance porque baten los pipiolos, que se ha corrido la bolilla y han junao que sos un batidor. Dandy, de Irusta, Fugazot y Demare. 1934.

Pirado: Insano. El que dice burgués pronuncia Borges, tartamudeó el chicato, despacioso, mirando al cielo con facha de pirado, canchero en su papel de hacerse el oso. E.P.

Pirar: alejarse.  Hoy están en tus manos y en las mías, quiero tenerte a vos. Piran los días. Roberto Selles

Piringundín; baile o sitio pobre. Una catrera rante, compadreando en el ángulo norte del bulín, y sobre ella un San Judas campaneando la miseria de aquel piringundín. Bulín, poema de Celedonio Flores. Aquí me tienen, soy el Chimango. Aficionado al peringundín, y aunque se chiven si me arremango, les bailo un tango con más floreos que un capelín.

El Chimango, de Florencio Iriarte. 1918.  

Piro macho; irse con hombría. No me lloren al tiro de chancleta del piro macho por la “morta vía”. Me voy piola, venció la garantía, ni le pasen facturas a la yeta. Orlando Mario Punzi.

Piropo: halago en voz baja.  ¡Caray, no sé por qué prohibir al hombre que le diga un piropo a la mujer! Porque al que se propase cincuenta le harán pagar. Cuidado con los Cincuenta, de Angel Villodo. 1906. La junaba detrás de la ventana, la veía pasar pilchas al viento, le decía un piropo cachaciento y seguía pitando con más ganas. Saramaria Duhart.

Pirraca; turra, vaga. La chuchi, posta pirraca, no apunta ni el caminante palpitando al dragoneante que lo dejará de araca. Amaro Villanueva.

Pirulos; años. ¿Mis ochenta pirulos? Un afano. Los gasté con amor, a mi manera. Pero siempre lustroso y en carrera. A Dios, conmigo, se le fue la mano. Orlando Mario Punzi.  ¿Dónde están los pirulos que yugaste? ¿Qué se hizo de una vida de laburo? Si en vez de disfrutar lo que  ganaste con tres morlacos te largaron duro. Nyda Cuniberti.

Pisaforte: que manda. Soy el mas pisaforte entre el machaje y entre las mises que taquidactilogran me aguanto piola de darles con un caño aunque escurro que junan y me sobran. E.P.

Pispiar; augurar. Fuimos al telo como quien va a un corso, pispiando un frenesí de noveleta. Y después, solos. Como siempre, solo. No hay polvo que me emparche la croqueta. E.P.

Pitar: fumar. La junaba detrás de la ventana, la veía pasar pilchas al viento, le decía un piropo cachaciento y seguía pitando con más ganas. Saramaría Duhart.

Pituca; distinción postiza, La mami la quería producida: culo al aire, toplés, pituca nube. Y hoy es chiche en revientes y partusas de un narco remarcao, que la sacude. Mingo Echeverri.

Piyar; tomar. Los domingos me levanto de apoliyar mal dormido, y a veces hasta me olvido de morfar por las carreras. Me cacho los embroncantes, mi correspondiente habano, y me piyo un automóvil para llegar bien temprano. Soy una Fiera, de Francisco Martino. 1926.

Planchar: no bailar. …las sillas para las que planchaban no se veían entre los cuerpos interpuestos y la neblina. Julio Cortázar. En este bailetín garpé la entrada… y es fulero, ¿sabés? que uno se ponga y luego se de juego de planchada. Roberto Selles

Platita: dinero. Ya sé, no me digás, hice un aujero para enterrar al bardo tu platita, y así la fui de gil y papafrita: para sebón no más me daba el cuero. José Daniel Tomás.

Plomear; disparar. Debió plomear tres  cuetes a su jermu; uno por malufiar y dos a cuenta. La yuta “no supió”, “no hubo denuncia”. El Corte lo libró: “crisis violenta”. Mingo Echeverri.

Podrida; pelea, gresca. Después se armó la podrida: piñas, patadas, bancazos. Santillán tiró un balazo con un chumbo que traía. Un Baile a Beneficio, de Ernesto Baffa, Arturo de la Torre y Aníbal Rolón. 1950.

Pogru: vesre grupo, mentira. Hoy todo se ha ido, las grelas son grilas. Los púas froilanes que yiran de atrapa. La mersa, chitrulos, mangueros de gilas, los guapos de pogru la copan de yapa. Carlos de la Púa.

Polenta; auténtico. Ando en un auto polenta diquéndome noche y día, sin saber la gilería que me está envidiando el brillo, que nací en un conventillo de la calle Olavarría. El Conventillo, de Baffa, de la Torre y Rolón. 1965.

Poligriyo; atorrante. ¿Dónde están aquellos briyos y de vento aquel pacoy, que diqueabas, poligriyo, con las minas del convoy? Uno y Uno, de Lorenzo J.Traverso. 1929.

Polvo; coger, apareo. Fuimos al telo como quien va a un corso, pispiando un frenesí de noveleta. Y después, solos. Como siempre, solo. No hay polvo que me emparche la croqueta. E.P.

Pomada; asunto, rebusque. Avenida de Mayo, cancha de la gayegada, de los morfones del queso y piolas de la pomada. De un cotén juna el Congreso y de otro, la Casa Rosada. Amaro Villanueva.

Poner: tumbar, matar. Al mayor lo pusieron de movida. Chumbazo y a cobrar, sin balotage. Y aunque el más chiquilín siguió de vuelo los canas lo dejaron que se raje. E: P.

Ponga y meta; de lo mejor. Pero el Yoryi fue un seso de primera, un pensante entrenao de ponga y meta, un marote a bastón yirando el mundo. E.P.

Portar: detener. No es la primera vez que por las crines lo arrastra un tungo pá portarlo en cufa. Pero a la misma cana  ya le estufa darle atorro a este rey de los grapines. Felipe Fernández, “Yacaré”.

Posta; hermosa, recomendable. La chuchi, posta pirraca, no apunta ni el caminante palpitando al dragoneante que lo dejará de araca. Amaro VillanuevaTodo cambia en esta vida, te cambiaron Corrientes Angosta, ya nos sos la calle posta donde un día supe andar. Yo tampoco soy el mismo, ni la pinta ya tengo de antaño. Corrientes Angosta, de Roque A.Gatti. 1947.

Potién; vesre tiempo.  Es el potién la vida, no hay remedio, entre los dos tan sólo queda viva la ausencia que pusimos en el medio. Roberto Selles

Prepotear: usar prepotencia. Varó en la shome el hombre, rejugado sin otro curro que bardear la nada. Mucangas de una vida abacanada prepoteando a la suerte y prepoteado. Juan Carlos Lamadrid.

Primus: Calentador a kerosén. El Primus no me fayaba con su carga de aguardiente y habiendo agua caliente el mate era allí señor. El Bulín de la calle Ayacucho, de Celedonio Flores. 1923.

Producida; preparada, “fashon”. La mami la quería producida: culo al aire, toplés, pituca nube. Y hoy es chiche en revientes y partusas de un marco remarcao, que la sacude. Mingo Echeverri.

Profe: profesor. Parla un bagayo de pautas y de olas, hasta es capaz de discutirle a un profe. E.P

Programa; amor casual. De regios programas tenés  a montones. Con clase y dinero de todo tendrás. Pero Yo Sé, de Azucena Maizani. 1928.

Prontuario. historia, archivo. Pero yo que le remanyo su prontuario bien lo sé, que no tiene más balurdo que un andar de contramano, y por eso que los tiras fue por gil que lo apuntaron, cuando estaba haciendo pinta en la puerta de un café.    Cartón Junao, de Carlos Waiss. 1944. .

Púa: tipo ligero. Pero tanto atrapa, de salto o de filo, bacan es que nunca le falta un canario. Y son en conjunto un gremio tranquilo formado por púas con caras de otario. Carlos de la Púa.

Púa; vivaracho. Es el abrazo reo de una amistad más rea, que marroca el gañote del grilo al antebrazo. Amuro que hace manso al gil que más cocea y convierte en badana al púa y al machazo. Carlos de la Púa.

Puchero; comida. Sos un secante que no hace ni reír; dame puchero, guardate la decencia, plata mucha plata, ¡yo quiero vivir!. Qué Vachaché, de Enrique Santos Discépolo. 1926,

Pucho: resto de cigarrillo. Con el pucho apagado en la boca, recostóse el malevo a pensar, recordando esas cosas tan locas que a veces los pibes lo han visto llorar. Langosta, de Julio A. Burón . 1925

Pulastrín: homosexual. Llegada ventajera se abrió de la camada de turros pulastrines y vivió mas tranquila, del asfalto pa afuera.  Carlosde la Púa.

Pulenta: autentico. Vos no hagás correr la bola entre gente que palpita porque estos datos pulentas se brindan por amistad. Preparate pal Domingo, de José Rial. 1931.

Punga: ladrón. Recordaba aqueyas horas de garufa cuando minga de laburo se pasaba, meta punga y al codillo escolaseaba, y en los burros se ligaba un metejón. El Ciruja, de Francisco A. Marino, 1926.

Punguear; quitar del bolsillo. Cieiro a misho y a estaso cuando quiero punguear algunos ferros del grillete, del jaife más debuten, que promete trabajo sin estrilo y bien ligero. Emilio Pedro Corbiere.

Punguia: punga, robo. Recordaba aquellas horas de garufa cuando minga de laburo se pasaba, meta punguia, al codillo escolaseaba y en los burros se ligaba un metejón. El Ciruja, de Francisco A. Marino. 1926.

Purrete: Vos sabés que de purrete tuve pinta de ligero, era audaz tenía clase era guapo y seguidor. Canchero, de Celedonio Flores. 1926.

Purrete; chico, pibe. Tuvo su amor, la mina y un purrete y alejado de todo firulete, largó el estaño y olvidó las mesas. Juan Bautista Devoto.

Purrete; joven. Con el coco aún purrete, en primavera, con el cuore, chambón, que no funciona, me rezongo: ¿la vida?, cosa fiera. Muy fiera, porque el tiempo desmorona. Alvaro Yunque.

Purria minga: no se podrá. Conmigo se purriá minga, soy del barrio del Cordón, tengo fama de ladino y tanguista compadrón. Los Disfrazados, de Carlos Mauricio Pacheco. 1906. 

 

Q

Quemera: juntadora de basura .Era un mosaico diquero que yugaba de quemera hija de una curandera mechera de profesión. El Ciruja, de Francisco A. Marino.1926.

Quemera: buscona en los vaciadores, cartoneras. Era un mosaico diquero, que yugaba de quemera, hija de una curandera, mechera de profesión. El Ciruja, F,A.Marino, 1926.

Quemero: misérrimo. ¿ Quien  viene disfrazado de quemero? Se abrocha en cada timbo algún potrero, me empilcha su mirada rantifusa, bien debute en el catre me hago el musa. Miguel Angel Viola.

Quía: tipo innominado. La saluda con dequera y si marca es con un quía, pero yo que le remanyo su prontuario bien lo sé. Cartón Junao, de Carlos Waiss. 1944..

Quilombo; prostíbulo. Sabía llegar de lo más paquete al quilombo, en un oscuro con las prendas de plata.  Hombre de la Esquina Rosada. Jorge Luis Borges.

Quimbos: huevos. Esquenuna, vichenza, samporlina, gilota que me das entre los quimbos, justamente en el forro. Carlos de la Púa.

Quinta del Ñato; cementerio. El hombre, según se sabe, tiene firmado un contrato… Un balazo lo tumbó en Thames y Triunvirato; se mudó a un barrio vecino, el de la Quinta del Ñato.  El Títere, de Jorge Luis Borges.

 

R

Rabo de ojo: ver de costado. Como con bronca y junando de rabo de ojo a un costado,sus pasos ha encaminado derecho pal’ arrabal. El Ciruja, de Francisco   A. Marino. 1926

Radicha: del Partido Radical. Era radicha de alma, yo lo supe, me lo contó un jovato en un estaño, que anduvo a rueda de él y de otros cosos en el Avellaneda fulo de esos años. E.P.

Radicha; del Partido Radical. Usa los trapos según venga la onda: radicha siempre ahí, pa’ cuando sea; peruca viste bien siendo culote. Conserva, sos Gardel; toda pilcha te queda. Mingo Echeverri.

Ragú: hambre. Raguneado uno vuelve a ese vacío, y otro sueña de atorrar luego en el horno. Porque más de un currelante vive al yorno. Sergio Uriburu.  Con la marca de fábrica de pobre, arisquiando al ragú de cada día, trabajó como burra siendo joven.  Dante Linyera. .

Rajar:  Correr, irse. Al mayor lo pusieron de movida. Chumbazo y a cobrar, sin balotage. Y aunque el más chiquilín siguió de vuelo los canas lo dejaron que se raje. E: P.

Rajar: despedir / echar. huir, romper algo: Cuando rajés lo tamangos buscando ese mango que te haga morfar.Cuando estés bien en la vía, sin rumbo, desesperao. Yira Yira, de Enrique S.Discépolo. 1928.

Rana:  tipo listo. Semos hermanos, viejo, le dijo Cristo el rana, y no hay vuelta que darle a la milonga humana, Semos hermanos, todos, semos hermanos, viejo. Dante Linyera. .

Rana: pícaro. Engrupen tus alhajas en la milonga con regio faroleo brillanteril, y al bailar esos tangos de meta y ponga volvés otario al reo y al rana gil. Che Papusa, Oí, de Enrique Cadicamo, 1927.

Randevú: requiebro. Te arrimo el randevú de mi parola, un sencillo tanguito, cachuciento, a vos que me enchufaste en la zabiola estos palotes truchos de mis versos? E.P.

Ranfaña; ranfañoso, miserable. Sos un grata moderno y muy ranfaña nafando al sequerío enmarañado; la rostreás de angelito por la tele mangando para  un Dios rufo y truchado. Mingo Echeverri.

Ranfañoso; sucio, miserable. Dejá que el trompa la chille y el patio bufe, broncoso, mientras haya un ranfañoso que tu catrera apoliye. Felipe Fernández, “Yacaré”.

Rango misho; bajo nivel. Tiene pinta bulinera de gavión de rango misho, el yuguiyo lo levanta casi casi hasta la nuez. Cuando junaal mayorengo se la va de strichipico, se embalurda con dos cañas le hace cruz al abanico y pa’ andar algo piola la jotraba de chofer. Cartón Junao, de Carlos Waiss. 1944.

Rante: apócope de atorrante. Tango rante que tenés el alma de un cachetaso y andás llevando un hachazo en la cara y lo ocultás. Apología Tanguera, de Enrique Cadícamo y Rosita Quiroga, 1928. Existe otra versión: Tango rante tu emoción es el alma del suburbio, para vos el verso turbio de mi parda inspiración. Cadícamo y Quiroga, 1933.  Si decís que un tango rante no te hace perder la calma, y que no te llora el alma cuando gime un bandonéon. Muchacho, de Celedonio Flores y Luis Visca. 1928.  

Rantería: Indigencia. Y aunque toda la barra se me ría, vieja del corazón, voy a fajarte; al patio se ha pasao tu rantería. Felipe Fernández, “Yacaré”.

Rantifusa: muy rante. ¿Quien  viene disfrazado de quemero? Se abrocha en cada timbo algún potrero, me empilcha su mirada rantifusa, bien debute en el catre me hago el musa. Miguel Angel Viola.

Rantifusa;  Se ha creído la rantifusa con humos de gran bacana, que por temor a la cana no va a ligar la marrusa. El Cafiso, de Francisco Iriarte. 1918.

Ranún: pícaro. Sólo quiero que recuerdes que conmigo has pelechado, que por mi te has hecho gente y has llegado a ser ranún. Caferata de Pascual Contursi. 1926.

Rascar; franelear. Me cansé de rascar con esa guacha y de hacer zafarrancho de bandera. Una mano que izaba una pollera, y otra mano que arriaba una bombacha. Daniel Giribaldi.

Rascarse: hacer fiaca. Nunca me rascaré ni aunque me ensarne, pues vivir´de ronga entre los tracas atorrando feliz cerca del Marne, extrañaré la roña de Barracas. Daniel Giribaldi.

Rasposo: muy bajo nivel. La vá de superao el can rasposo junando al cielorraso en su catrera. ¿Lo puso del marote una salchicha o se hace el bocho de la vida fiera? E.P. La caye crota de tu horizonte de casas y laburo, la historia piojosa, ¡que te parió! Suburbio rasposo y mustio. E.G.

Ratones; traumas, fijaciones. Quisiera despertar una matina, con el bocho limpito y sin ratones. Espirarme la mufa y la neblina del alcohol. Vivir las emociones. Juan Carlos Coiro.

Rayuela; juego infantil. Lo pibes del convento saltan alrededor, jugando a la rayuela, al rango a las bolitas, mientras un gringo alegre se siente payador… Oro Muerto, de Julio P.Navarrine. 1926.

Raza Bacaneta: de alcurnia. Y si apuran deschavo última clave: es un fiolo de raza bacaneta que te afana de amor, como una mina. E.P

Reasustao; aterrado. Ser faja pal’ apriete no es un bardo; lo puede  cualquier gonca malparido. Y es fácil cuando el sopre está engrillado, en bolas, reasustao,  cagao de frío. Mingo Echeverri

Rebusque: recurso. Dulce maestra de mi quinto grado, me embalurdo de tiza y pizarrón. Y en el rebusque de sentirme dueño de regresar a pibe, retardado, hoy te bato mi caliente metejón. E.P.

Rebusque: darse maña. Feroz con los recuerdos y el olvido. Iba y dejó  de ir, estaba sana,tenía su rebusque ¿fue un descuido, o se tiró nomás por la ventana? Daniel Giribaldi:

Recalada: De vuelta. Al toque curran a la pobre mina: sevillana, cartera y disparada, cuando el autito azul ¡ qué mala leche!  lentamente volvia  de recalada. E: P.

Rechiflado: desorientado, enojado.  Rechiflado en mi tristeza hoy te evoco y veo que has sido, en mi pobre vida paria sólo una buena mujer. Tu presencia de bacana puso calor en mi nido. Mano a Mano, de Celedonio Flores. 1923. Rechiflao por su belleza le quité el pan a la vieja me hice ruin y pechador. Esta noche me emborracho, de Enrique S.Discépolo. 1929.

Rechiflar: Enojar. Cabriarse. Siempre te rechiflás por cualquier cosa, la broncás y te da por el ataque. Una cheno cualquiera con un saque te via dejar de cama bien mormosa. Julián Centeya

Rechiflar; enojar. Rechiflate del laburo, no trabajés pa los ranas, tirate a muerto y vivila como la vive un bacán. Seguí mi Consejo, de Eduardo Trongé. 1928.

Redada: detener en grupo. Yo no se pero embroco que un dia de estos, Dios se manda la redada del camelo y esta mina seguro toca el piano, en la correccional que hay en el cielo. E.P

Refichao; reconocido. El lope enmarañao, leía el zurdito. Leía y de laburo, casi nada. El cofla, refichao, siguió leyendo. Lo chuparon los pesaos de la pesada. Mingo Echeverri.

Refundido; muy tirado. El ciruja refundido en su esfuerzo, es el oso hormiguero que un chapalear mufoso arrojó al basural.. Juan Bautista Devoto.

Refusilao: Más que mal. Bordalesas, algún cana apurando su guindao, mientras que refusilao un curda con su tristeza, solo, mufi y olvidao. Héctor N.Zinni.

Rejugado: más que jugado. Mi cuore, rejugado en mil amores, vuelve a empilchar su jetra de garufa. Roberto Selles

Rejugado: sin retorno. Varó en la shome el hombre, rejugado sin otro curro que bardear la nada. Mucangas de una vida abacanada prepoteando a la suerte y prepoteado. Juan Carlos Lamadrid.

Rejunar: observar atentamente. Aquí ser chanta ya es tener fortuna: tirarse a mortadela una acertada: porque vive de ronga el que rejuna como currar al logi en la parada. Javier Hector Menutti.

Rejunar; conocer bien. Te vi serio, diquero, con gran pinta de trompa, atracando tu bote, ¡pavada e’ checonato!. Y yo, que te rejuno profundode hace rato, recordé cuando usabas remendao el talompa. Joaquín Gómez Bas.

Relojear: Observar, medir. Sugestivamente, watch, en inglés significa reloj y to watch,  mirar. Acaso se vincule al lunfardo. Te lo bato pa’ que entiendas en esta jerga burrera, que vos sos una potranca para una penca cuadrera y yo che vieja ya he sido, relojiao pal Nacional. Canchero, de Celedonio Flores.

Remanyada: calificada. Por la mersa del barrio muy remanyada, aunque fue pa los cosos…mistonguería. La dan cierta bolilla y es apreciada; ¡el vento es hoy materia de simpatía!. Felipe Fernández, “Yacaré”

Remanyamiento: muy observado. Así se dió el juego de remanyamiento con un bacanejo que la requería, embrión de cafishio, bacán de avería, canchero en las lides de amarrocamiento. Celedonio Flores.

Remanye: conocer a fondo. Se dio el juego de remanye cuando vos, pobre percanta, gambetabas la pobreza en la casa de pensión. Mano a Mano, de Celedonio Flores. 1923

Remarcao: muy conocido. La mami la quería producida: culo al aire, toplés, pituca nube. Y hoy es chiche en revientes y partusas de un narco remarcao, que la sacude. Mingo Echeverri.

Reo meditabundo:”reo que medita y silba, a la vez”. Y cruza el cielo el aullido de algún perro vagabundo, y un reo meditabundo va silbando una canción. Silbando, de José González Castillo. 1923

Reo: despreocupado. Yo soy un pobre reo, sin cuento ni leyenda, no tenga quien venda cariño ni ilusión. ¿Por qué soy reo? De Manuel Meaños. 1929.

Reo: divertido. El conventillo luce su traje de etiqueta, las paicas van llegando dispuestas a mostrar que hay pilchas domingueras que porte y hay silueta, a los garabos reos deseosos de tanguear. Oro Muerto, de Julio Navarrine . 1926.

Repiantada; reloca.Matufia que la esgunfia, que la estufa, el escabiar la tiene repiantada. Y el cocó la encanó, fula en cufa. Fernando Guibert.

Repiola; Más que piola. Escupen sobre el mundo los tiranos y es más repiola aquel que más engaña. Zaratustra es un gil en la montaña, la ambición y el poder se dan la mano. Horacio Scondras.

Requechar;  Requecha pilchas rantes, se empaqueta y ahí nomas, salga pato o gayareta, cuenta su vida por manguear un pucho. Felipe Fernández, “Yacaré”.

Requechar; juntar sobras. Con el bagayo a cuestas, el cristiano, patea todo el giorno, requechando, en un portón tirao, apolillando, en Colón o en los bajos de Belgrano. Felipe Fernández. ““Yacaré””

Retambufa: bufarrón, homosexual.  Bufeta, bufarín y retambufa, , protector de menores es el coso. Si lo cazan los drepas de algún pibe, bien de sotana lo pondrán mormoso. Mingo Echeverri.

Reventado: Vencido. Un laburante aguanta  en la parada a un bondi demorao, que nunca llega. Vienen dos pibes compartiendo un  fumo, reventados de birra y tanta yerba. E. P.

Reventar la goma: infartarse. Lo empaquetó un mina con su tanga, picandolo en el cuore como avispa, cuando apilaba abriles en la manga. Y reventó la goma en el jotraba, porque el pobre creía que la chispa pá ciento cuatro años le duraba. Luís Ricardo Furlan.

Reventar: mal vender. Avivate pelandra que no sos el primero que vea permutado el caviar por buseca, cuando hayas reventado tu ultimo ternero. Nyda Cuniberti.

Reviente; sexo sin límite. La mami la quería producida: culo al aire, toplés, pituca nube. Y hoy es chiche en revientes y partusas de un narco remarcao, que la sacude. Mingo Echeverri.

Revirar: enojar, enloquecerse. Vos y yo cenicero estamos locos  revirados de atar. Mirá que muchos a matar nos tiraron como a pocos, pero igual al fuego le jugamos risas ¡hemos visto quemarse tanto puchos que ya no nos calienta la ceniza! Daniel Giribaldi.  Que un día de estos me reviro, y conmemoro tu piro cuando te llevaste todo. Del colchón al sobretodo, tirando al aire algún tiro. Héctor Nicolás Zinni.

Robreca: vesre cabrero. Ya me tiene más robreca que canfli sin ventolina. Y palpito que la mina la liga por la buseca. El Cafiso, de Francisco Iriarte. 19l8.

Roca: vesre carro. Pero los años muertos te iban tirando el roca, y a tu espalda mi cuore que en banda se fue al mazo. Roberto Selles

Rofo: forro vesre. No hay soca que digan los minos “no tengo”,  él sabe enseguida en donde la amarrocan: la casimba rajan de rofo sombrero, o rofo de tarros o rofo de ropa. Carlos de la Púa.

Rolar: Andar, caminar. Y de coraje trucho, los pendejos nafan el casetín de atropellada a un checo estacionao lejos del foco. Y siguen su rolar como si nada. E.P.

Rolete, en cantidad. Con la merca se gana guita a rolete. Jerga Adolescente 2003.

Rompirraja: de lo mejor. Cafetín de rompirraje que, en Suárez y Necochea, deschavó en música rea los sueños del sabalaje. Amaro Villanueva.

Roña: enojo. Son como una barra de reos cansados, cargando la roña de los arrabales y las porquerías que musita el tango. Dante .Linyera.

Roña: suciedad. Nunca me rascaré ni aunque me ensarne, pues vivir´de ronga entre los tracas atorrando feliz cerca del Marne, extrañaré la roña de Barracas. Daniel Giribaldi.

Roña; suciedad. Yirando estoy, nomás, a la marchanta de un dedo que da vueltas al ombligo. Dando vueltas por esta roña santa, al ombligo del humo atado sigo. Miguel Angel Viola.

Roncha: causar sensación. Si yo fuese un chaludo batemusa y vos una percanta regalada, la roncha de mi viola abacanada dedicaba a tu pinta dequerusa. Emilio Dis.

Ronga: garrón, de arriba. Aquí ser chanta ya es tener fortuna: tirarse a mortadela una acertada: porque vive de ronga el que rejuna como currar al logi en la parada. Javier Hector Menutti.

Ronga: garrón, gratis. Nunca me rascaré ni aunque me ensarne, pues viviré de ronga entre los tracas y atorrando feliz cerca del Marne, extrañaré la roña de Barracas. Daniel Giribaldi.

Ropa o ropaé: ayudante carterista, esparo. El ropaé que acusa ese laburo trabucó bien al boncha de culata, pero el lancero trabajó de apuro y de gil casi más, mete la pata. Carlos de la Púa.

Rope; vesre perro. La adición a lo rope te da leña. Si chivás, sobre el pucho cae un tombo y a no broncar la taquería enseña. Daniel Giribaldi.

Rosquete: ano. Metió todo, salud, nombre, Torino,  y la mitad más uno del rosquete. Orlando Mario Punzi.

Rostrear; fingir la cara. Sos un grata moderno y muy ranfaña nafando al sequerío enmarañado; la rostreás de angelito por la tele mangando para  un Dios, rufo y truchado.  Mingo Echeverri.

Rufo; rufián. Sos un grata moderno y muy ranfaña nafando al sequerío enmarañado; la rostreás de angelito por la tele mangando para  un Dios,  rufo y truchado. Mingo Echeverri.

Rula; ruleta. Al compás de la rula del destino, cubrió todas las cifras del tapete por vanidad, de puro malandrino. Orlando M. Punzi. .

Rumbeada: dato de las carreras. El bacán que con empeño me asegura tanta guita, me ha pedido que reserve la rumbeada que me da. Preparate pal Domingo, de José Rial. 1931.

Runfla; mala gente. Soyapa, patovica, guardacuida, bodoque supermacho y justiciero; culata de esa runfla de sindicas, de garquetas a ful y matufieros. En la estiba del ispa poné el lomo, dejá de ser biabista y sé persona. Mingo Echeverri.

Runflera: mersa. Suelo a veces, curda, cuando estoy de farra, deschavar cantando mi vida runflera. Carlos de la Púa.

 

S

Sabalaje: Arrabal del bajo. Te juro mi vida la vas a pagar con penitenciaria, con celos, con muerte, que a mí el sabalaje me ha visto llorar. Campana de Plata, de Samuel Linning.1925

Sabiola: vesre cabeza. La paica se cortó sola, buscando guerra y levante, porque la tira el parlante del de funyi en la sabiola. Amaro Villanueva.

Sabiola: cabeza, sesera. A vos, que me enchfaste en la sabiola estos palotes truchos de mis versos. E.P.

Sacudir; fajar, golpear, drogar. La mami la quería producida: culo al aire, toplés, pituca nube. Y hoy es chiche en revientes y partusas de un marco remarcao, que la sacude. Mingo Echeverri.

Salto: bolsillo, similar a casimba. Pero tanto atrapa, de salto o de filo, bacán es que nunca le falta un canario. Y son en conjunto un gremio tranquilo formado por púas con caras de otario. Carlos de la Púa.

Sanata: híbrido oral. Aunque nunca la vistió de mameluco sanatea de yugantes y sus guiyes. E.P

Sancochar: freír. Anduve siempre chueca, cuando manca, o biscocha, broncando el desparejo camino de la vida, que te toma de punto, te amasija o sancocha. Y le birla al misterio su destino cachuzo. En un bondi me saco el pasaje de ida, digo chau, y me cuelgo un cartel: fuera de uso. Lily Franco.

Sanfasón: asi nomás, con desaliño. Casi arrastra los mocas cuando entra, enpilche sanfasón de mina cheta. E.P

Sapa: pasa. ¿Qué sapa señor que todo es demencia? Los chicos ya nacen por correspondencia y asoman del sobre sabiendo afanar. De   ¿Qué Sapa, Señor? De Enrique Santos Discépolo. 1931.

Sapar; vesre pasar. Y saparon cosas que aquí no deschavo; eran otros años de yutas y gratas. Del burro,la jica, chirola y pelota, y el hombre del hampa era flor y nata. Juan Carlos Andrade.

Sebón: vago. Ya sé, no me digás, hice un aujero para enterrar al bardo tu platita, y así la fui de gil y papafrita: para sebón no más me daba el cuero. José Daniel Tomás.

Secante; aburrridor. Sos un secante que no hace ni reír; dame puchero, guardate la decencia, plata mucha plata, ¡yo quiero vivir!. Qué Vachaché, de Enrique Santos Discépolo. 1926,

Seco: insolvente. Maldito seas, Palermo, me tenés seco y enfermo mal vestido y sin morfar. Porque el vento los domingos me patino con los pingos en el Hache Nacional. Palermo, de Juan Villalba 1929.

Seco;  El discurso abriré con este grito. Oh, gran feca con chele y marroquito, la panza de los secos te saluda. Iván Diez.

Sequerío; grupo de pobres. Sos un grata moderno y muy ranfaña nafando al sequerío enmarañado; la rostreás de angelito por la tele mangando para  un Dios rufo y truchado. Mingo Echeverri.

Serruchar; trampear, traicionar. Buchoneó, serruchó, punteó de vivo y darse dique fu ración de fe. Si supiera que el curro es magro alpiste y crepará una noche, solo y triste, orinando en el baño de un café. Luis Furlan.

Serva, sirvienta. Ayudado por mi cara de galaico almacenero chamuyándose a la serva de una familia de bien. Barajando, de E.Escariz Méndez. 1928.

Servacha; sirvienta. Le di el amure, esgunfio de su facha, sus grupos y su cacho de catrera. Y hasta juré cruzarme de vedera cuando volviera a oler otra servacha. Daniel Giribaldi. .

Sesera: cabeza. Quiero morir de vida, no de muerte, sin falopa, misiles ni banderas. Extirpar el yoyó de la sesera y depende de mí, no de la suerte. Horacio Scondras. ¿Y algún bacán escurre que hay sesera en el lustra que le brilla los tamangos? Mingo Echeverri.

Seso: inteligencia. Pero el Yoryi  fue un seso de primera, un pensante entrenao de ponga y meta, un marote a bastón yirando el mundo. E.P.

Sevillana: navaja. Al toque curran a la pobre mina: sevillana, cartera y disparada, cuando el autito azul ¡ Qué mala leche!  Lentamente volvia  de recalada. E: P.

Shacar: sacar, robar. Pero vivía engrupida de un cafiolo vidalita,y le pasaba la guita que le shacaba al matón. El Ciruja, de Francisco A. Marino 1926.

Shome: indigente, triste. Si andaba shome,  en orsai el cuore y embroyao de recuerdo el cablerio. E.P

Shome: Varó en la shome el hombre, rejugado sin otro curro que bardear la nada. Mucangas de una vida abacanada prepoteando a la suerte y prepoteado. Juan Carlos Lamadrid.

Shomería; misería. Masticando su estrilo, chacado en shomería, morfándose las penas del buyón inseguro, está el desarraigado laburante de todo, enchastrado y perdido. Juan Bautista Devoto.

Silbando,de José González Castillo. 1923

Shusheta; elegante. Tengo línea, soy de bute pa’ un trabajo de carpeta, y aunque no visto shusheta tengo calse y pedigreé. Matasano, de Pascual Contursi. 1914.

Sin balotage: Sin revancha. Al mayor lo pusieron de movida. Chumbazo y a cobrar, sin balotage. Y aunque el más chiquilín siguió de vuelo los canas lo dejaron que se raje. E: P.

Sin estrilo; sin escándalo. Cieiro a misho y a estaso cuando quiero punguear algunos ferros del grillete, del jaife más debuten, que promete trabajo sin estrilo y bien ligero. Emilio Pedro Corbiere.

Sin Grupo; auténtico. Yo soy del barrio de la ribera, patria del tango y del bandoneón, hijo sin grupo de un gringo viejo igual que el tango de rezongón. El Poncho del Amor, de Alberto Vacarezza.

Sindica; sindicalista ruin. Soyapa, patovica, guardacuida, bodoque supermacho y justiciero; culata de esa runfla de sindicas, de garquetas a ful y matufieros. En la estiba del ispa poné el lomo, dejá de ser biabista y sé persona. Mingo Echeverri.

Sobaco: axila. Y se birla un pan de la bolsa, un monstruo el muerto de hambre con agujero en el sobaco e’ la tricota. Julio Huasi.

Sobe;  beso vesre. De cuando entre tus sobes yo era cierto, antes de las nostalgias y la nada. Roberto Selles

Sobrador: suficiente. Siempre pasa con el pucho sobrador y a flor de labios, con la pinta media shome que deschava el arrabal. Cartón Junao, de Carlos Waiss. 1944.  Pero el Yoryi fue un seso de primera, un pensante entrenao de ponga y meta, un marote a bastón yirando el mundo; que a veces se zarpó, como cualquiera, y nos dio embole con su manganeta de viejo sobrador, turro y profundo. E.P.

Sofaifa: mujer. La escolasaba de Freud y Tallaferro, también de Marx y Catulín Castillo; tenía miga en el bocho la sofaifa  chamuyando balurdos que dan brillo. E.P

Solari; solo. Rajarme de la mugre y de lo feo, pero viene malaria la sutura por tanta bruta herida. Y casi creo, que seguiré solari en mi amargura. Juan Carlos Coiro. Fue tan lindo trasnocharme con tus ojos, que al perderte en un chau me hiciste un buco. Y creo que hiciste bien al espirarte sin esperar al jovie de hoy, solari,  chacabuco. Mingo Echeverri.

Solfear: quitar. Cuando no era tan junado por los tiras la lanceaba sin tener el manyamiento, una mina le solfeaba todo el vento y jugó con su pasión. El Ciruja, de Francisco A. Marino 1926.

Sopapo; golpe de mano. Qué me importa tu pasado ni soy quién para juzgarte, porque anduve a los sopapos con la vida, yo también. La Última, de Julio Camilloni. 1957. Pero un petiso careta al loco le dio un sopapo; cayó lo mismo que sapo, haciendo sonar la  jeta. Un Baile a Beneficio, de José Alfredo Fernández. 1950

Sope; peso vesre. De vuelta en otro giorno al montepío y cuando al breto funcional, con frío, lo iba a encanar para que un sope aflore. Horacio Turner.

Sopetón: sorpresa. Es que fue de sopetón, y cuando ya comenzaba a marearlo tanto vertiginoso atorranteo. Humberto Costantini

Sopre: vesre preso. Ser faja pal’ apriete no es un bardo; lo puede  cualquier gonca malparido. Y es fácil cuando el sopre está engrillado, en bolas, reasustao, cagao de frío. Mingo Echeverri

Soque: vesre queso. Te has dejado engrupir del elemento que vive sin yugar, prendido al soque, mariconea patinando el roque y escupe al pasquinero su chimento. Amaro Villanueva. Te morfaste el salamín, el soque y una empanada, y después de esa lastrada la confianza entró a tallar. El  Gato Piolín, de Orlando Solaberrieta.

Sotamanga: por abajo. Pobre la piba del quiosco que todas las tardecitas me daba los cigarrillos de sotamanga, al pasar; un chabón que nunca falta hizo correr la bolilla: el viejo la campanea y ya no puedo fumar. Se Tiran Conmigo, de Luis Díaz. 1966.

Sotana: bolsillo interior, también, hablar bajo. La va de que es junado, conversa de sotana, la vieja ferramenta la tuvo que amurar. Cartón Junao, de Carlos Waiss. 1944

 Soyapa; vesre payaso. Soyapa, patovica, guardacuida, bodoque supermacho y justiciero; culata de esa runfla de sindicas, de garquetas a ful y matufieros. En la estiba del ispa poné el lomo, dejá de ser biabista y sé persona. Mingo Echeverri.

Susheta: elegante. Toda la calle Florida lo vio con su polaina, galera y bastón. Dicen que fue allá por su juventud, un gran señor del Buenos Aires de ayer.  Shusheta, de Juan Carlos Cobián y Enrique Cadícamo. 1929.Yo nunca fui susheta de pinta y fulería, y sé lo que es jugarse la suerte a un baraja. Si tengo un metejón, le escapo a ese chamuyo… Bien Pulenta, de Carlos Waiss. 1946.    

Strichipico: pase del “chingüín” o “tresiete”, naipes. Cuando juna al mayorengo se la toma strichipico, se embalurda con dos cañas le hace cruz al abanico, y pa’ andar algo piola la jotraba de chofer. Cartón Junao, de Carlos Waiss. 1944.

T

Taita: matón. Y después dirá si con este taita podrán por el norte. Calá, che qué corte. Calá, che, calá. Don Juan, letra de Ricardo Podestá. 1914. Pobre taita, muchas noches  bien dopado de morfina, atorraba en una esquina campaniao por el botón. El Taita del Arrabal, de Luis Bayón Herrera. 1922. 

La furca y un grito, el barrio que duerme y sangra en su daga la luz de un farol. Después tu silbido, maleva canyengue,campana de plata del taita ladrón. Campana de Plata, de Samuel Linning.1925. Viejo rincón de mis primeros tangos, donde ella me batió que me quería. Guarida de cien noches de fandango que en mi memoria viven todavía. Oh callejón de turbios caferatas que fueron taitas del mandoleón.  Viejo Rincón, de Roberto L. Cayol. 1925. El taita más taita de todos los taitas, salió de la cana, con pilchas prestadas. rumbo al arrabal. Héctor Nicolás Zinni.

Talompa; vesre pantalón. Te vi serio, diquero, con gran pinta de trompa, atracando tu bote, ¡pavada e’ checonato!. Y yo, que te rejuno profundo de hace rato, recordé cuando usabas remendao el talompa. Joaquín Gómez Bas.

Tamangos: zapatos. ¿Por qué es la Boca? Manyá, le enseño a bailar el tango, a emobocar gol de tamango y al misho, a lastrar fainá. Amaro Villanueva. ¿Y algún bacán escurre que hay sesera en el lustra que le brilla los tamangos. Mingo Echeverri. Cuando rajés los tamangos buscando ese mango que te haga morfar, la indiferencia del mundo que es sordo y mudo recién sentirás. Yira, Yira, de Enrique Santos Discépolo. 1929.

Tanga: cuento, falsía. Lo empaquetó una mina con su tanga, picándolo en el cuore como avispa, cuando apilaba abriles en la manga. Y reventó la goma en el jotraba porque el pobre creía que la chispa pá ciento cuatro años le duraba. Luís Ricardo Furlan.

Tanguear: bailar. El conventillo luce su traje de etiqueta, las paicas van llegando dispuestas a mostrar que hay pilchas domingueras que porte y hay silueta, a los garabos reos deseosos de tanguear. Oro Muerto, de Julio Navarrine . 1926.

Tano; italiano, napolitano. Canzoneta del pago lejano que idealiza la sucia taberna, y que brilla en los ojos del tano con la perla de algún lagrimón. La Violeta, de Nicolás Olivari. 1929.

Taquero: bailarín. Soy el taquero Padilla, bailarín de bute y soda, soy el taquero más pierna para un tango quebrador. Los Disfrazados, de Carlos M.Pacheco, de 1906.

Taquero: comisario. Un chorito finucho en la cuneta. Baja el taquero del auto patrullero. Viene el coleta que tardaba tanto. Truena en la radio un tango de Rivero. E.P. Una noche un tal Loyola me embrocó en un guay fulero; batida, bronca y taquero, celular, biaba y gayola. El Conventillo; de Baffa, de la Torre y Rolón. 1965

Tarros: zapatos. Un corsé que estaba roto y un par de tarros, fuleros, me dejastes el sombrero llevándote el corazón. Qué Querés con esa Cara, de Pascual Contursi. 1915. Una vez que discutimos me tiraste con los tarros, que si no los gambeteo, estaba lista, yo sé. Lloró como Una Mujer, de Celedonio Flores. 1929. ¿Y esos jetras tan costosos, funyi y tarros de un color, que de puro espamentoso los tenías al por mayor? Y esa grelas que engrupidas las tenías con tu amor; no manyás que vos has sido un mishé de lo mejor. Uno y Uno, de Lorenzo J.Traverso. 1929.

Tarugo: baja estatura, goruta. Italiano. Cierto yorno en el yiro, trabajó a un tano y él se tragó la bomba que ella era “honrosa” . Y al poco tiempo pianta la ranfañosa al bulín del tarugo, sito en Belgrano. Felipe Fenández, “Yacaré”.

Tarúpido: estúpído. Hoy, quizas el balurdo ya no funque, tal vez sus mates con tu yerba cebe un dorima tarúpido y cualunque. Pero hace ganas de morir  y llueve y quiero estar con vos. Mi telefunque es tres siete, dos siete, siete nueve. Daniel Giribaldi.

Taura: tipo  valiente. En el tango soy tan taura que cuando hago un doble corte, corre la voz por el norte si es que me encuentro en el Sud. Don Juan, letra de Ricardo J. Podestá, 1913.  Repasada por todos, garroneada por muchos, no tendrás la aliviada de mi amor cadenero por un taura principio de desdén a los puchos. Carlos de la Púa. Por tu fama, por tu estampa sos el malevo mentado del hampa. Sos el más taura entre todos los tauras, sos el mismo Ventarrón. Ventarrón, de José Horacio Staffolani. 1932.

Taurear: jugarse. Rema un sueño rasposo, de purrete que rajó al centro pa’ gustar la buena. A taurearse las ganas sometidas en este escolasearse una condena. E.P

Tayador; el que da cartas, mandante. ¿Qué quedó de aquel jailaife que en el juego del amor, decía siempre “mucha efe me tengo pa’ tayador? Uno y Uno, de Lorenzo J.Traverso. 1929.

Tejenaite: vesre gente,desorden.  Rajale a la falopa y la payasa, dale la poca a los fanfas pajarones,  y  reos con tejenaite en la terraza. Amaro Villanueva.

Telefunque: teléfono. Hoy, quizás el balurdo ya no funque, tal vez sus mates con tu yerba cebe un dorima tarúpido y cualunque. Pero hace ganas de morir  y llueve. Y quiero estar con vos… Mi telefunque es tres siete, dos siete, siete nueve.  Daniel Giribaldi.

Telo: hotel. Cierto tarde juné cuando salía con un chabón del telo. No valía la pena discutir con la atorranta. Ya de regreso me cebó unos mates. Está amargo, grité, y de remate le clavé la bombilla en la garganta. Horacio Scondras. 

Telo; Fuimos al telo como quien va a un corso, pispiando un frenesí de noveleta. Y después, solos. Como siempre, solo. No hay polvo que me emparche la croqueta. E.P.

Terrán:  Vesre de rante. Dejame que te bata en estos versos la pazzía terrán que fue mi vida, un colo carnaval, una partida de bagayos absurdos, ya dispersos. Osvaldo Elliff. Dandy, te llaman los que no te conocieron cuando vos eras, terránDandy, de Irusta, Fugazot y Demare. 1934.

Testa: cabeza. Alzan las cintas, parten los tungos como saetas al viento veloz. Detrás va el Pulpo, alta la testa la mano experta y el ojo avizor. Leguisamo Solo,  de Modesto  Papavero.1925.

Tilingo: Cursi. Tirifilo y Tilinga se encuentran yorno a yorno, por Florida, Corrientes, Reconquista y Perú. Dante Linyera.

Timba: juego, escolaso. Me hice de aguante en la timba y corrido en la milonga, desconfiao en la carpeta lo mismo que en el amor, yo he visto venirse al suelo sin que nadie lo disponga mil castillos de ilusiones por una causa mistonga. Canchero, de Celedonio Flores. 1926. Berretines locos de muchacho rana me arrastraron ciego en mi juventud, en milongas, timbas y en otras macanas donde fui palmando toda mi salud. Como se Pianta la Vida, de Carlos Viván.1929.

Timbo: vesre botín. ¿Quién  viene disfrazado de quemero? Se abrocha en cada timbo algún potrero, me empilcha su mirada rantifusa, bien debute en el catre me hago el musa. Miguel Angel Viola. Caferata yo no quiero recordarte lo pasado, cuando andabas sin camisa sin timbos y sin chefún. Caferata, de Pascual Contursi. 1926.

Tintiyo: vino barato. Mi padre conoció aquel guitarrero alentado a tintiyo y madrugada, cuando era un gusto al apilarse montado en las seis cuerdas desgastadas. E.P.

Tira: policía. Cuando no era tan junado por los tiras la lanceaba sin tener el manyamiento, una mina le solfeaba todo el vento y jugó con su pasión. El Ciruja de Francisco A. Marino 1926.

Tirar el carro: vivir de las mujeres. Para él no hay un secreto, desde tirar el carro, prenderse en un choreo o hacer un cuento más. Cartón Junao, de Carlos Waiss, 1944. Tirar el carro es peor  que andar de caño. Eso es de maricón, de mala gente. Chorro Viejo.

Tirar el Lente; mirar seduciendo. Tirale el lente a las minas que ya estén comprometidas así te salen de arriba y no te cuesten tovén. Seguí mi Consejo, de Eduardo Trongé. 1928.  

Tirar la bronca; protestar. No sé porqué me tirás la bronca cuando ando en curda, si sabés que el de la zurda funca por vos, nada más. Orlando Solaberrieta.

Tirar la chancleta; abandonar. No me lloren al tiro de chancleta del piro macho por la “morta vía”. Me voy piola, venció la garantía, ni le pasen facturas a la yeta. Orlando Mario Punzi.

Tirarse a mortadela: no trabajar ni preocuparse. Aquí ser chanta ya es tener fortuna: tirarse a mortadela una acertada: porque vive de ronga el que rejuna como currar al logi en la parada. Javier Hector Menutti.

Tirifilo: Petimetre. Tirifilo es atleta, católico, aristócrata, le importa un gato muerto de todo lo demás. Y claro como es camba, vive  echao y p’atrás. Dante Linyera. . 

Tomar de punto: aprovecharse de otro. Anduve siempre chueca, cuando manca o biscocha, broncando el desparejo camino de la vida. Que te toma de punto, te amasija o sancocha y le birla al misterio su destino cachuzo. En un bondi me saco el pasaje de ida, digo chau  y me cuelgo un cartel: fuera de uso. Lily Franco.

Tombo: vesre botón, vigilante. La adición a lo rope te da leña. Si chivás, sobre el pucho cae un tombo y a no broncar la taquería te enseña. Daniel Giribaldi. .

Toplés: tetas al aire. La mami la quería producida: culo al aire, toplés, pituca nube. Y hoy es chiche en revientes y partusas de un narco remarcao, que la sacude. Mingo Echeverri.

Tordo: doctor. Una mina achacada le contagió la chinche y un tordo ‘venerable’ lo salvó del entierro. Y el coso se curó: no le gotea y hoy pa´coger  usa un condón de fierro. Mingo Echeverri.

Una historia de tango que aún espanta, porque dopada te dejaron chanta en la puerta de un tordo, en Sarandí. Leopoldo Díaz Vélez.

Torniyo: frío insoportable. Tu amor jugó de sol aquel invierno en que un torniyo gris, daba pavura. Roberto Selles

Tovén: vesre vento, dinero. Hermano chorro, yo también sé del escruche y de la lanza. La vida es dura, amarga, y cansa sin tovén. Carlos de la Púa.

Tovén:  Tirale el lente a las minas que ya estén comprometidas, así  te salen de arriba y no te cuestan tovén. Seguí mi Consejo, de Eduardo Trongé. 1928.

Trabucar:  confundir. El ropaé que acusa ese laburo trabucó bien al boncha de culata, pero el lancero trabajó de apuro y de gil casi más mete la pata. Carlos de la Púa.

Trabucar:  Ni tantear a favor sirve de nada. Don 33 de mano me trabuco; siempre liga la Muerte el as de espadas. Daniel Giribaldi..

Tranca: borrachera. Y dejá que te bata que harías menos daño si durante la tranca te quedaras dormido. Nyda Cuniberti.  “Ah, negra, si fueras blanca” dice  con honda tristeza, el curda Floreal, en tranca. Héctor Nicolás Zinni.

Trapos: ropas. Usa los trapos según venga la onda: radicha siempre ahí, pa’ cuando sea; peruca viste bien siendo culote. Conserva, sos Gardel; toda pilcha te queda. Mingo Echeverri.

Trenzarse: pelear. Frente a frente y dando muestras de coraje los dos guapos se trenzaron en el bajo, y el ciruja, que era listo para el tajo al cafiolo le cobró caro su amor. El ciruja, de Francisco A.Marino. 1926. 

Trocén: calles del centro. Entre el mueble y el yiro en el trocén, fue quemando la vida como un faso. La tasuer descolada en el fracaso, amó mucho y no fue más que un beguén. Enrique Otero Pizarro.

Troli: vesre litro. Mandando a bodega su troli de vino, junto con la mugre de un bar mishiadura esta siempre escabio el vago Amargura que en tiempos pasados fue un gran malandrino. Carlos de la Púa.

Trolo;  homosexual. Un trolo pertinaz, una mechera, y otra mina, fané, toda pasado; un fiaca de poplín, un amurado. El lustrín y el caniya en la vedera. Luis Ricardo Furlan.

Trompa;  vesre patrón.Embadurnado por el lustra rante, sobrado por el trompa y por el mozo, ayer, curda, me dieron el espiante. Daniel Giribaldi.

Trompa; patrón. Te vi serio, diquero, con gran pinta de trompa, atracando tu bote, ¡pavada e’ checonato!. Y yo, que te rejuno, profundo de hace rato, recordé cuando usabas remendao el talompa. Joaquín Gómez Bas.

Trucha: falsa. Con veleidá de ranera sarpaba todo a la cucha, y en el fragor de la lucha ocultaba el ferramento, y le daba al linimento de un whisky de marca trucha. Héctor Nicolás Zinni.. Cantor de Villancico, místico turbio, ¿quién te dio credencial para esa peca? Sin esa chapa vaticana y trucha fiolarías a tu drema haciendo yeca. Mingo Echeverri. Te arrimo el randevú de mi parola, un sencillo tanguito, cachuciento, a vos que me enchufaste en la zabiola estos palotes truchos de mis versos? E.P

Truchado; falseado. Sos un grata moderno y muy ranfaña nafando al sequerío enmarañado; la rostreás de angelito por la tele mangando para  un Dios rufo y truchado. Mingo Echeverri.

Trucho: Y de coraje trucho, los pendejos nafan el casetín de atropellada a un checo estacionao lejos de foco. Y siguen su rolar, como si nada. E.P.

Tumbado: caído. Cuando embroca el espejo del pasado, fangotería de peca y de pesada . Hueso sin carga de una suerte echada, cartel fraguinche pál que está  tumbado. Juan Carlos Lamadrid.

Tungo: matungo, caballo. Alzan las cintas, parten los tungos como saetas al viento veloz. Detrás va el Pulpo, alta la testa la mano experta y el ojo avizor. Leguisamo Solo,  de Modesto  Papavero.1925. Se sentó en la tribuna desprolija como un enfermo que no tiene cura, sueña que un angel chapa la montura y un galope de tungo lo amasija. Jorge Melazza Muttoni. Te veo con el tungo y el carro cachuciento, y luciendo a lo antiguo un clavel en la oreja. Siempre laburo y mate, vida sin espamento que claro, fue más sola cuando murió tu vieja. Nyda Cuniberti.

Tungo: policía montado. No es la primera vez que por las crines lo arrastra un tungo pá portarlo en cufa, pero a la misma cana  ya le estufa darle atorro a este rey de los grapines. Felipe Fernández, “Yacaré”.

Tupido: cargado, mucho. Bodegón que me das en el izquierdo pero que suelo visitar tupido, tal vez para olvidarme de un olvido o para no acordarme de un recuerdo. Daniel Giribaldi.

Tupido: nutrido, cargado. Y así, mientras la cincho con mi resto esperando tu vuelta, siempre espero. Vana propina por sufrir tupido. Roberto Selles

Turro, necio, tramposo. “Lo milongueado nadie me lo quita”, pensaba turro y por sentirme rana, mientras la garroneaba a la Susana un año y diome sin garpar un guita. Daniel Giribaldi.

Turro: cínico, sobrador. Pero el Yoryi  fue un seso de primera, un marote a bastón yirando el mundo; que a veces se zarpó, como cualquiera, y nos dio embole con su manganeta por reo y sobrador, turro y profundo. E.P.

Turro: despreciable. Después comprate un bufoso y cachando al primer turro por amores contrariados le hacés perder la salud. Atenti Pebeta, de Celedonio Flores 1929.

 

V

Varar: encallar. Varó en la shome el hombre, rejugado sin otro curro que bardear la nada. Mucangas de una vida abacanada prepoteando a la suerte y prepoteado. Juan Carlos Lamadrid.

Vedera: vesre vereda. Hoy ya libre e’ la gayola y sin la mina campaneando un cacho e’ sol en la vedera, piensa un rato en el amor de su quemera y solloza en su dolor. El Ciruja, de  Francisco A. Marino 1926.

Vedera; vereda. Le di el amure, esgunfio de su facha, sus grupos y su cacho de catrera. Y hasta juré cruzarme de vedera cuando volviera a oler otra servacha. Daniel Giribaldi. Un trolo pertinaz, una mechera, y otra mina, fané, toda pasado; un fiaca de poplín, un amurado. El lustrín y el caniya en la vedera. Luis Ricardo Furlan.  

Vejentud; vejez. Aquí estoy derramao en la catrera con una fiaca, ¡aymé!, de la madona. Me he dejado crecer la pelambrera; la vejentud, amigos, arrincona. Alvaro Yunque.

Ventanilla: boletero. Lo escrachó la hora señalada: vio desfilar al burro y a buen paso dejó dos billetes ante el naso del ventanilla, que no sabe nada. Jorge Melazza Muttoni.

Vento: dinero. Y al hacerle la encarada, la “filo” de cuerpo entero, asegurando el puchero con el vento que dará. El Porteñito, de Angel Villoldo. 1903.    Cuando no era tan junado por los tiras la lanceaba sin tener el manyamiento, una mina le solfeaba todo el vento y jugó con su pasión. El Ciruja, de Francisco A. Marino 1926. Maldito seas, Palermo, me tenés seco y enfermo mal vestido y sin morfar. Porque el vento los domingos me patino con los pingos en el Hache Nacional. Palermo, de Juan Villalba 1929.

Vento: dinero. Ya ves que por ese lado vas muerta con tu espamento, yo no quiero amor de vento yo quiero amor de amistad. Canchero, de Celedonio Flores. 1927.  ¿Dónde están aquellos briyos y de vento aquel pacoy, que diqueabas, poligriyo, con las minas del convoy? Uno y Uno, de Lorenzo J.Traverso. 1929.

 

Verduguear: maltratar. Rejugado de tiempo, verdugueado de amores, me encanuté a los días de mi ayer. Roberto Selles

Veterano: mayor, experimentado. Pero cayó una noche un veterano, cuando este se mandaba un folletín, y arrancó la careta al falso guapo, dejándole la propia, de malandrín. As de Cartón, de Roberto Aubriot Barboza. (grabado por Carlos Gardel en junio de 1930). Darse un flash, fifar a la luz de la luna, mirá que gomas tiene esa veterana, che. Mario Paolucci.

Viaje: vuelo al drogarse. Sos el rey de la fumata. ¿Qué querés con tu elegancia? El laburo te horroriza, pelandrún y cachafaz. Y me  han dicho que te han visto por allá, por Plaza Francia, despachándote algún viaje con la yerba que llevás. León Benarós.

Vichar: ver de reojo. Y mi anillo de hojalata con espejo vichadero me ha fritado muchos giles como ranas al sartén. Barajando, de Eduardo Escariz Méndez, 1928

Vichenza: tonta, indiferente. Esquenuna, vichenza, samporlina, gilota que me das en los quimbos, justamente en el forro. Carlos de la Púa. Vichenzo, despertate largá la fruna, ponete bien jaileife, cantá y viví, si no en el primer cuete que va a la luna te ofrecés como ensayo, total pa qué vivís.  

Vinacho: vino barato. Barrio de lastre y vinacho, por derecho, es El Abasto, que a Almagro no le echa pasto, aunque de Almagro es un cacho. Pues lo libertó aquel chacho con machaza voz de  miel y gran pinta de catriel. El Morocho del Abasto, nombrado Carlos Gardel. Amaro Villanueva.

Viola abacanada: guitarra de bacán. Si yo fuese un chaludo batemusa y vos una percanta regalada, la roncha de mi viola abacanada dedicaba a tu pinta dequerusa. Emilio Dis.

Violeta; violador. A sable sin remaches fue boleta: violetió a una pendex no iniciada hija del cotur de un cambalache, que lo cortó al chabón en rebanadas.Mingo Echeverri.

Vivillo; pícaro barato. Has nacido en una cuna de malevos, calaveras, de vivillos y otras yerbas. Sin embargo quién diría que en el circo de la vida siempre fuiste un gran chabón. Dandy, de Irusta, Fugazot y Demare. 1934.

Viyuya; dinero. Quiso hacer un escruche y cuando fueron a arreglar la cuestión de la viyuya, te le hicieron un laburo, te le hicieron, que tuvo que poner menega suya. Celedonio Flores.

 

Y

Yanta: caída, desinflada. Los Reyes temblando remueven el mazo buscando un yobaca para disparar, y en medio del caos que horroriza y espanta, la paz está en yanta y el  peso ha bajao. ¿Qué Sapa Señor?, de Enrique Santos Discépolo. 1931.

Yeca: vesre calle. Con este esparo que tal vez recrea, no sé cuando echo cara y cuando ceca; solo entiendo el perfume de la yeca. Perro de ese árbol soy pá lo que sea. Homero Expósito. En la yeca creció y los dolores atorraron con él, por esas vías del terraplén del Dock, rengo de amores. Horacio Scondras. Un fondín en la yeca Humberto Primo y allá al fondo, un bulín que no se emparda. ¡Las veces que he salvado la busarda en esa olla popular del mimo! Daniel Giribaldi.

Yeite; asunto beneficioso. Guiye. Broncamos una cheno y el encono desembocó en un yeite bien debute: tu cambio por un liso farabute le restó brillo y luz a tu abandono. Leopoldo Díaz Vélez. Soy mandamás de un comité de olfas, un yeite que a mi jermu la desvela “ay viejo, vos siempre armando lio”, ¿los comité no los cerró Videla? E.P

Yerba: marihuana. Un laburante aguanta  en la parada a un bondi demorao, que nunca llega. Vienen dos pibes compartiendo un  fumo, reventados de birra y tanta yerba. E. P.  El laburo te horroriza, pelandrún y cachafaz. Y me han dicho que te han visto, por allá, por Plaza Francia, despachándote algún viaje con la yerba que llevás. León Benarós. 

Yeta: suerte adversa  No me yoren al tiro de chancleta del piro macho por la morta vía. Me voy piola, venció la garantía. Ni le pasen facturas a la yeta. Orlando Mario Punzi.

Yiranta: yiro, puta. Yiranta en la milonga maquillada por los cotorros descargó su mufa, entre malandras, vivos y gilada. Fernando Guibert.   Un cafiolo empolvado que olvidó el almanaque, rebusque vespertino de yiranta aburrida. E.P.

Yirar: dar vueltas, de yiro. Verás que todo es mentira, verás que nada es amor, que al mundo nada le importa, ¡Yira, Yira!. Yira Yira, de Enrique Santos Discépolo. 1929. Hoy lo imagino de capota baja yirando con un santo de ladero haciendo facha en la puerta de San Pedro y atracándose las virgenes del cielo. E.P 

Yirar; prostituírse. Hoy la juné en San Telmo, pobrecita. Yiraba. Sin querer le día la cana y al verla patinando me dio gana de entrar a amasijarme con cebita. Daniel Giribaldi.

Yobaca: caballo. Los Reyes, temblando remueven el mazo, buscando un yobaca para disparar, y en medio del caos que horroriza y espanta, la paz está  en yanta y el  peso ha bajao. ¿Qué Sapa Señor?, de Enrique Santos Discépolo. 1931. Yo no sé si avisarle que a esa posta se le murió el yobaca de repuesto, o esperar que recule de su esmero. E.P.

Yofica: vesre cafisho. Cusifai, farolera, sorbacana, ventuda. Que das dique a la mersa con las cosas yoficas. Carlos de la Púa.

Yompear; pasear por el pabellón. Llegaron de uniforme a cambiarnos de beyompa y me dije, “ voy pal’ río a yompear con los pescados”.  Chorro Viejo.

Yorno; día. Tirifilo y Tilinga se encuentran yorno a yorno, por Florida,  Corrientes, Reconquista y Perú. Dante A.Linyera.

Yoyega: vesre de gallego. Se levanta el telón, una disputa se entabla entre un yoyega y un goruta de la que saca el rana pal’ completo. El guapo despreciao por la garaba se arremanga al final, viene la biaba. ¡Y se acabó el sainete y el soneto!. Alberto Vacarezza.

Yugante: trabajador, laburante. Aunque nunca la vistió de mameluco sanatea de yugantes y sus guiyes. Les llama “clase obrera” y les da aire con ese globo que nunca a tiene espiche. E.P

Yugar a quemarropa: trabajar sin lamentos. Aún queda Buenos Aires, entre tanta pachanga, tanto snob importado, tanta brutal falopa, tu pueblo laburante que yuga a quemarropa sin dar bola al frangoyo de semejante ganga. Juan Carlos Giusti.

Yugar: trabajar. Era un mosaico diquero que yugaba de quemera hija de una curandera mechera de profesión. El Ciruja, de Francisco A. Marino.1926.   Perro al bombo que atorra sobre alfombra y engrupe botonear mi apartamento, que vive sin yugar y morfa en forma, sin ladridos, ni pulgas ni espamento. E.P  Te manyo que vivís a contramano, que estás por no yugar siempre en la vía. Metido en una pilcha shomería y hecho un croto cualunque, un cirujano. Daniel Giribaldi. Donde el choro de antes aprendió a yugarla, saliendo escruchante de mano bravía pa’ encarar las burras y desengomarlas. Juan Carlos Andrade.

Yuguiyo: cuello duro. En el 30 era liso de yuguiyo sobrando escracho con su trucha langa, remolón pal boliche y el escabio el faso negro era su mala tanga. E.P.

Yuta: policía. Libre del manyamiento de la yuta, cargaré a maringotes,¿mala o buena?. En la Sorbona estudiarán mi esquena y en diez mil ateliers, mi facha bruta. Daniel Giribaldi.  Debió plomear tres  cuetes a su jermu; uno por malufiar y dos a cuenta. La yuta “no supió”, “no hubo denuncia”. El Corte lo libró: “crisis violenta”. Mingo Echeverri. Y saparon cosas que aquí no deschavo; eran otros años de yutas y gratas. Del burro,la jica, chirola y pelota, y el hombre del hampa era flor y nata. Juan Carlos Andrade.

 

Z

Zabeca: cabeza. Yo soy el Hombre Gris de nuestra aldea. Tengo un peringundín en la zabeca. No tengo más remedio que la peca que me regalan, gilas, las ideas. Homero Expósito.  Se me ha puesto en la zabeca por lo que me has chamuyado, que te has emberretinado con entusiasmo febril. Don Brócoli, de Ambrosio Ríos. 1918.

Zabiola: cabeza. Te arrimo el randevú de mi parola, un sencillo tanguito, cachuciento, a vos que me enchufaste en la zabiola estos palotes truchos de mis versos? E.P.

Zampar: dar. Porque nunca te dije que me meto cada día que pasa, más y más, y que con cada beso le zampás un cacho más de vida a mi esqueleto. Roberto Selles

Zanguango: Torpe, haragán. Zanguanga vieja sin igual la rea, es capaz de fajarlo a cualquier chuso. Y se hace cada corte papiruso porque batiendo el justo, la piernea.  Felipe Fernández, “Yacaré”.

Zapie: vesre pieza. Esta zapie de telo, esta sorpresa de poseerte nueva cada día. Este reconquistarte todavía  cada vez que se enfría tu tibieza.  Roberto Selles

Zarparse: excederse. Pero el Yoryi fue un seso de primer, un pensante entrenao de ponga y meta, un marote a bastón yirando el mundo. Que a veces se zarpó, como cualquiera, y nos dio embole con su manganeta de viejo sobrador, turro y profundo. E.P. Por pasarse devivo fue boleta. Zarpose  con un vuelto y lo achuraron. Perdió porgil y ni está en la Recoleta. Chorro Viejo.

Zarzo con briyo: anillo brilloso. Al naipe de tu cuore le doy remanye de uso, y mi carpa truquera vale un zarzo con briyo. Carlos de la Púa. .

Zarzo: Anillo; en plural son aros. ¿No te traje pa’  tu santo un par de zarzos debute que una noche a un farabute del cotorro le pianté. Ivette, de Pascual Contursi. 1914. Carpetiá mis tarros a lo Valentino, mi funyi dos pisos como azul marino, un zarzo al meñique y pelo lustrao. Héctor Nicolás Zinni.

Zurda: corazón,. Te borraste una tarde que sangraba en adioses, vos, que te me colaste por derecha en la zurda. Roberto Selles   Marea tu licor y arrea la tropilla  de de la zurda al volcar la última curda. La Última Curda, de Cátulo Castillo, 1956. Memoro tu barullo y en la zurda se me atropellan pálidas y brecas. Boletos sin cobrar y tanto olvido. E.P.  Cuántas noches bajo el brazo de la zurda, por cubrirte  del sereno te llevé, y por más que me encontrara bien en curda conservándome en la línea de otros curdas te cuidé. Mi Vieja Viola, de Humberto Correa. 1950. No sé porqué me tirás la bronca cuando ando en curda, si sabés que el de la zurda funca por vos, nada más. Orlando Solaberrieta.

Zurdito; de izquierda. El lope enmarañao, leía el zurdito. Leía y de laburo, casi nada. El cofla, refichao, siguió leyendo. Lo chuparon los pesaos de la pesada. Mingo Echeverri.

Zurdo; izquierdo. Suerte de que el Zurdo, que es tipo derecho, le regó el helecho cuando se iba a alzar. Y ella que esperaba amurarme el uno, justo el treinta y uno se la fui a cortar. Justo el Treinta y Uno, de Enrique Santos Discépolo. 1930.  Un grata perejil resultó el zurdo: va en Corte por prender fuego a Gardel, gargajear a Jesús y otros balurdos. Mingo Echeverri.      Che Grela, batile al  zurdo que ayer, ¡parece mentira!, en Corte me mandó un tira con el fierro y el balurdo. Felipe Fernández, “Yacaré”.

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Consultados que fueron: Alberto Tavarozzi
A.Galán Deheza; Abel Napolitano; 
Alberto Vacarezza; Alcides Gandolfi Herrero;
Alfredo Mascia

Alvaro Yunque; 

Alfredo M.Iaquinardi

Amaro Villanueva;

Ambrosio Ríos, Américo Castro
Angel Villoldo,

Antonio Botta.

 

Andrés Bello;

Antonio Dellepiane;

Antonio M.Podestá; Antonio Soletic; 
Armando Tagini. Azucena Maizani.

Baffa, de la Torre y Rolón;

Benigno Baldomero Lugones; Carlos A. Alberti;
Carlos de la Púa; Carlos Viván;
Carlos Waiss, Cátulo Castillo,
Carlos Mauricio Pacheco;

Celedonio Flores;

César Vedani.

Daniel Giribaldi;

Dante A.Linyera; Darwin Sánchez;
E..Zuviría Mansilla; Eduardo Escaris Méndez;
Eduardo Trongé.

Eladia Blázquez.

Emilio Dis;

Eduardo Méndez.

Emilio Pedro Corbiere; Enrique Cadícamo,
Enrique Dizeo; Enrique Otero Pizarro;
E.Manfredi;

Enrique Santos Discépolo;

 

Ezequiel Martínez Estrada.

Ezequiel Soria;

Federico Pedrido; Felipe Fernández, “Yacaré;
Fernando Guibert;  Florencio Iriarte;
Francisco Loiácono.

Francisco García Giménez.

Francisco Gorrindo.

 

Francisco Canaro;

Francisco A.Marino;

Francisco Brancatti;

Francisco Iriarte; Francisco Martino;
Francisco Sicardi; Chorro Viejo;
Héctor Oviedo.

Héctor Chaponick;

 

Héctor Nicolás Zinni;

Homero Expósito, Homero Manzi;
Horacio Scondras,  Horacio Staffolani;
Horacio Turner; Humberto Correa;
Humberto Costantini; Irusta, Fugazot y Demare;
Isabel de Dumery; Iván Diez;
J.C.Barthé; Ivo Pelay;

Javier Héctor Menutti;

Joaquín Gómez Bas, Jorge Luis Borges;
Jorge Melazza Muttoni; José Canet;

José Alfredo Fernández;

José Daniel Tomás; José de Grandis, 
José Gobello; José González Castillo;
José Pagano; José M.Caffaro Rossi.
José Rial; Juan Bautista Devoto; 
Juan Carlos Coiro; Juan Carlos Giusti;
Juan Carlos Lamadrid; Juan Cicco;
Juan José Sebreli;

Juan José Hernández Arregui;

Juan Villalba;
Julio Cortázar;

Julián Centeya;

Julio Cantuarias.

Julio Félix Royano:

Julio Camilloni.

Julio Huasi;

Julio A.Burón

Julio Navarrine;

Lehmann-Nistche; León Benarós;
Leopoldo Díaz Vélez,  Lily Franco,

Lito Bayardo.

Lorenzo J.Traverso; Luis Bayón Herrera;
Luis Ordaz Luis Ricardo Furlan,
Luis Roldán; Manuel A.Meaños;
Luis Díaz;

Luis Alposta;

Luis Caruso;

María Luisa Carnelli.

Manuel Romero;

Mario Batistella;

Mario Paolucci; Miguel Angel Viola;
Miguel Bucino,

Mingo Echeverri;

 
Modesto Papavero; Néstor Costa,
Néstor D’Alessandro;

Norberto Aroldi,

Nolo López;

Nyda Cuniberti,

Orlando Mario Punzi, Orlando Solaberrieta,
Osvaldo Elliff; Pascual Contursi,
Ramón Collazo, Raúl González Tuñón;

Ricardo  Podestá;

Ricardo Rojas. Robertio Arlt;
Roberto Cayol; Roberto Díaz;
Roberto Fontaina.

Roberto Selles,

Roberto Aubriot Barboza;

Romeo Peresan;

Samuel Linning; Roque A. Gatti.

Santiago Ganduglia;

Saramaría Duhart; Sergio Uriburu;
Sofía Bozán, Tulio Carella.

 

 

       ILUSTRACIONES   DEL   TEMA 

 

 

    INTENTO DE RESISTIR ALGO CON ESAS  PIBAS  LABURANTES QUE CRUZAN LA PLAZA DE LANÚS EN LA MADRUGADA, – YENDO, NO VINIENDO- A VECES CUANDO

HACE UN FRÍO QUE NI TE CUENTO…

 

 

Que cerca están las malas letras de los tangos

de esa muchacha que al duro amanecer, cinco de la mañana,

despereza la calle.

 

De algún auto le guiñan un requiebro

de gordinflón rubicundo,

con toda la cara de baboso…

 

Un merodeo de absurdo melodrama la quiere convocar,

triste muchacha,

envolverla en realidad pegajosa

de costurerita dando malos pasos

y según un ingenuo, sin necesidad.

 

Como si no le resultara imprescindible

esa blusa tan linda, con el corte moderno.

Y esas sandalias, qué hermosas,

de tan sólo tres tirillas doradas.

Qué bien le quedarían.

 

Ser obrera de fábrica, madrugante del alba

Es decir muy ausente.

No entender bien las cosas.

Ignorar por lejanas cuestiones importantes:

Saraos. Vernisagges. Alta costura.

Veraneos en el mar. Galanes rubios.

 

Ni compartir siquiera esas mullidas camas

en suntuosos privados con alguien divertido.

 

(Mágicos bienestares. Felicidad. Deslumbre.

Donde el brillo incestuoso contraviene

nuestra verdad de adentro.

 

Mala letra de tango le manosea las nalgas

y la mañana es fría.

 

Es un metal deforme golpeando pantorrillas,

Un gesto sin sonrisa que le cruza la cara,

le endurece los ojos,

al mirar la vidriera que es una celestina.

 

 

 

 

CHARLY.

                                  A mi perro Charly, al gato  Fidel; y

                                  a otros queridos compadres

 

 Perro al bombo que atorra sobre alfombra

y engrupe resguardar mi apartamento.

Que vive sin yugar y morfa en forma,

sin ladridos, ni pulgas ni espamento.

 

La va de superao el can rasposo

junando el techo desde su catrera.

¿Le dio vuelta el marote alguna cocker

o se hace el bocho de la vida fiera?

 

  Anda mejor que yo, qué duda cabe;

él apoliya sin hacer gambeta,

guadaña el morfi sin doblar la esquina

 

y si apuran deschavo última clave:

es un fiolo de raza bacaneta

que te afana de amor, como una mina.

^^^^^^

 

 

 

 

BAR ESCALADA.

.

  Feca de la estación, bulín al paso,

cuánto extraño tu tibia lejanía,

tu foto de Gardel y el escolaso

que hice en tu mesa con mis alegrías.

 

  En conversa y billar se fueron yendo

horas del viejo bar, tiempo atorrante.

Sonaba el fono, llamaba alguna mina;

fierros del metejón, cuore flamante.

 

  Memoro tu barullo y en la zurda

se me atropellan pálidas y brecas.

Boletos sin cobrar y tanto olvido.

 

  Más al fin, en la extraña meresunda

de este casete grabao en mi cabeza,

sos cacho de mi sueño preferido.

^^^^^^

{

 

 

   MAESTRA DE QUINTO.

 

  Mina primera que abrojó mi anhelo,

¿tras cuántos grises quedaron encendidos

tus ojos, faroleando en mi desvelo

de mapas y deberes corregidos?

 

  Te arrimo el randevú de mi parola,

un sencillo tanguito, cachusiento,

a vos, que me enchufaste en la zabiola

estos truchos palotes de mis versos.

 

  Porque segunda madre y primer sueño,

dulce maestra de mi quinto grado,

siento aromas de tiza y pizarrón.

 

  Y en este examen por sentirme dueño

de regresar a pibe, retardado,

hoy te bato mi caliente metejón.

   <<<<<<

 

 

 

   LABERINTO CANCHERO.

 

                                                               A  Jorge Luis Borges.

               

“El que dice burgués pronuncia Borges”,

tartamudeó el chicato, despacioso,

junando al cielo con cara de pirado,

careteando en fingir hacerse el oso.

 

Los giles daban huevos por ficharlo:

poderlo  franelear, enchabonados

a escracharse con él. El cholulaje

la juega de arrastrón en cualquier lado…

 

Pero el Yoryi fue un seso de primera.

Un pensante entrenao de ponga y meta.

Un marote a bastón yirando el mundo.

 

Que a veces se zarpó, como cualquiera,

y nos dio embole con su manganeta

de viejo sobrador, turro y profundo

^^^^^

 

 

   LA FLACA

 

(In memorian, sin soneto ni sanata)

 

La jugaba de Freud y Tallaferro,

también de Marx y Catulín Castillo.

Tenía miga en el bocho la sofaifa

chamuyando balurdos que dan brillo.

 

De mufas, yo que sé, una ponchada…

Sabía el antes, el después y el que sé cuánto.

/Reciclaba  fangotes de mi abuela

pa’ batir mi porqué del desencanto/

 

Si andaba shome, con orsai del cuore

y embroyao de recuerdo el cablerío,

se acodaba a mi estaño, madrugada,

a escabiarnos una lágrima de olvido.

 

Lástima el punto que traía de arrastre,

un pinta casoriao, de verso y calma,

que le hizo un curro chabón del amorío

y le rompió hasta el himen de su alma.

 

Era pinga la flaca, era muy pierna;

Casi fue dueña de mi lado izquierdo.

Ternura inolvidable de amueblada…

 

De no haber sido por su chamuyeta

que cinchaba a Lenín con Pirandello,

no la habría tumbado la pesada.

^^^^^^^

   

 

PUNTO FINAL.

 

Se afeitó como pudo, era la hora.

Armó el bagayo y se quedó esperando.

La parca le batió “venga la llave,   

se  acabó tu pensión. Vamos andando”.

 

Y olvidao entre nubes y angelitos

 escurre que en La Nada no hay fandango:

reventó con tres millones en el bolso

y Dios no le da bola, ni coimeando.

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FIOCA,

 

                                               A mi viejo Pablo.

 

En el treinta era liso de yuguiyo

sobrando escracho con su trucha langa.

Remolón pal’ boliche y el escabio:

piantaba al trago que no le hiciera falta.

 

Era pinta dequera, sin camelo.

Inglés el casimir, alto y morocho.

Cuando rajó Irigoyen la yiraba

montado sobre un Oakland ’28.

 

Era radicha de alma, yo lo supe,

me lo batió un jovato en un estaño

que anduvo a rueda de él y de otros cosos

en el Avellaneda fulo de esos años.

 

No precisó ser olfa de caudillos

pa’ tirar su cafiola entre la mersa.

Minga de lata y bufo en la cintura,

la jotrabó de simpatía y conversa.

 

De profesión “chaufeur” el caralisa,

la yuta lo enrolaba en los decentes.

Cada cambio de chafe era tachero,

su otra ocupación independiente.

 

En eso andaba aquella noche bronca,

cuando un dorima arremetió de chumbo.

Informe policial: “asalto a un taxi.

El choferato se encuentra medio fundo”.

 

Nunca ortivó la justa de ese fato,

A mí me la contó muy diferente.

“Era un punto mamao”. “Me olvidé el vuelto”

“Se ensartó con otro fercho, confidente”.

 

Se nos vino tordiyo y sin Carmela

se bancó la barraca de su estampa

No acusaba el retiro pero anduvo

ladeao dos años con un fueye en yanta.

 

Subió al Lacroze por el mes de agosto,

casi me saludó desde el estribo.

Yo miré pa’ otro lado, me hice el boncha.

¡justo cuando empezaba a ser mi amigo!

 

Hoy lo imagino de capota baja,

Yirando con un Santo de ladero.

Haciendo facha en la puerta de San Pedro

Y atracándose a las vírgenes del cielo.

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CANTOR DE PATIO

 

Suena a cuento que existió aquel guitarrero

alentado a tintillo y madrugada,

¡y qué gusto campanearlo al apilarse

montado en las seis cuerdas desgastadas!

 

El cantor que por siempre irá cantando,

vestía su corbatín y un saco oscuro…

 

Remontaba canciones nostalgiosas,

palabras amarillas del olvido,

las índoles del viento en cada estrofa

y un contracanto bronca en el rasguido.

 

Destemplado cantor del barrio antiguo,

adherido en el patio a un  valsecito;

las yiros veteranas le apreciaban

su modo de junarlas, despacito.

 

Decía de andares con hembras y cuchillos,

y amaneceres lerdos,  y neblinas.

El cantor melancólico del patio

tenía en la voz simpleza de glicinas.

 

Cayó sobre su sombra en un rasguido

el guitarrero aquel, de patio y vino.

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   AL AMANECER.

 

Cruza el “autito azul”, inclaudicable,

 Por la avenida, sola, va una mina.

 enganchado a un silbido arma su kiosco

 “el que vende los diarios en la esquina”.

 

Un laburante aguanta en la parada

a un bondi demorao, que nunca llega.

Vienen dos pibes compartiendo un fumo,

reventados de birra y tanta yerba.

 

Y de coraje trucho, los pendejos

nafan el casetín, de atropellada

a un checo estacionao lejos del foco.

Y siguen su rolar, como si nada.

 

Al toque curran a la pobre mina:

sevillana, cartera y disparada

cuando el autito azul, ¡qué mala leche!

lentamente volvía de recalada.

 

El mayor fue boleta de movida:

chumbazo y a cobrar, sin balotage.

Y aunque el más chiquilín siguió de vuelo,

los canas lo dejaron que se raje.

 

Un chorito finucho en la cuneta.

Baja el taquero del auto patrullero.

Viene el coleta que tardaba tanto.

Truena en la radio un tango de Rivero.

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   AQUEL VECINO.

 

El hombre se escribía su versito

iluso que una vez alguien dijera:

“sí, es el que yo le digo, uno bajito

que vive aquí nomás, a dos veredas”.

 

Nadie lo veía andar, sombra en la niebla,

perdiendo sin cesar sitio en la fila.

O soledoso algún domingo al parque

a chamuyar con el  yobaca de la estatua.

 

Todo cuánto buscó lo halló deshecho,

sin gloria ni manera de un regreso.

La vida hizo la suya sin mirarlo,

ni un cacho de atención. Menos que eso.

 

La muerte lo emparvó sin darle aviso.

Una siesta, cansao, siguió de largo.

El hijo no llegó, estaba en viaje.

La esposa lloriqueó más que llorarlo.

 

“De puro cabezón no vivió mucho”,

ella, que ya ni apenas lo corneaba.

El mundo sigue igual. Sonó el vecino

que soñaba versitos. Casi nada.

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         POLITEAMA

 

     A este Buenos Aires lo inventamos cien locos,

cien tipos aburridos cerquita del suicidio.

Y esta tarde me puse a mirarle la entraña

/boliche de mi barrio, cómo se habrán reído/

 

Los sábados se instalan sobre mi lado óseo,

ese costado duro donde adormece el canto.

Y este sábado agosto llueve todas las lluvias

y yo esperando a nadie. Lo hago de tanto en tanto.

 

Tuñón pasó un rato. Me regaló angelitos.

Erdosain se fue lento chapoteando su angustia.

Un protestón barbudo me propone revueltas

y gardeles de trapo cantando letras mustias.

 

Un diariero aguachento bancando pulmonías.

Taxi, va una pareja y amueblada furtiva.

Cruza un fiolo empolvado que olvidó el almanaque:

rebusque vespertino de yiranta aburrida.

 

/Qué sábado a la tarde de lluvia y compañía/

Ni está el loco de siempre explicando razones

y este costado duro donde recuesto el canto,

hoy lo mastica el solfa de antiguas frustraciones.

 

Me lo comen las minas que habitaron mi sábana

y amasados acordes de insomnio guitarrero.

Esta astucia constante de estafarme yo mismo

y mi triste zoncera de creerme mosquetero.

 

Politeama, boliche, te inventaré otro sábado

con pibes que nos suban remando la alegría,

y que canten gritando su manera futura

aunque la tarde escurra pañales de agonía.

 

Que entren sin importarle lo que dijimos antes,

y si importa, que apenas nos digan buenas tardes.

Que esta mufa no siga llorando letanías,

Y se muera el cafiolo y el diarero se salve.

 

Yo te juro, me borro de escribirte palabras

aunque aquella no vuelva cuando llegue ese día.

Ni le diré al mozaico que manotea la guita

/un feca cuatro mangos… qué cara está la vida/

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  12 DE OCTUBRE DE 1492.  

                              

                       … entraron con sus cruces y espadas criminales,

                  y los de aquí sólo éramos personas.

 

  Y un imprevisto amanecer vinieron y llegaron,

jineteando en el lomo del mar estrepitoso.

Del mar, motín de sal y oquedad milenaria

inmemoriales hombres pisaron nuestra playa.

 

    Aquí vagaría el sol desflorando la sombra,

satinando la pampa que era una resonancia.

Interminable y sola extraviada en los mapas,

la pampa indoblegable de todas las centurias.

 

   De metales y arneses vinieron y llegaron,

y aquí sólo el silencio de Dios y sus verdades.

Esa verdad en silencio que repiten los tiempos

sin sermones confusos ni discurso inventado.

 

  La inmensidad, un delirio, ensueño y desmesura

quebrada  por navíos que llegaron de lejos.

 

     Y dicen, no se sabe todavía,

que por casa no había eco de los galopes

de caballadas potras, crin al viento y relincho.

Ni siquiera el arrullo rasguido de una viola

conmovería la calma de los anocheceres.

 

  Llegaron esos hombres de metales y arneses

a tanto territorio de soledad muy sola.

A esta incesante fragua de agobiadores soles

y enrojecida siesta demorando el paisaje.

 

      Vinieron y llegaron cuando cada montaña,

peldaño de misterio,

colgaba de los aires su racimo de aroma,

más los ríos libertarios disponían del reflejo

y el contracanto al canto de pedregal y orilla.

 

  Sí, aquí soltaría el viento su natural capricho

cargando los pulmones de albedrío pajarero.

Bailaba la hojarasca del repleto follaje

y tronaba el prodigio de la mágica lluvia.

    

   Esos hombres llegaron y en la playa, nosotros.

Nosotros en la playa del tiempo que les digo,

achicados de asombro por la grandiosa nave

y metálicos seres venidos desde el agua.

 

  Tanto temor callamos. Y tampoco dijimos,

que tal vez allí mismo haya empezado el hambre.

 

    Y ocurrió ciertamente: de una choza a la otra

con palabras invictas hablamos del suceso,

contamos la noticia.

   

      Bien teníamos  palabras que unidas a las nuevas,

traídas en los barcos,

son memoria y enigma del saber quienes somos.

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Y aprovechando la ocasión y el espacio, reiteramos un comentario.            

 

EL TANGO LLEGÓ A  LA  ARGENTINA  DESDE  ANDALUCÍA. 

                 

                (Y cuánto contradiga eso, es probable).

 

        Una idea muy difundida  sobre el origen del tango sostiene que éste nació sin letras por 1880, que deviene rítmicamente de la habanera cubana y que luego, al recibir ‘letrillas procaces y prostibularias’, se iría transformando con características a veces enriquecedoras y otras transitorias y olvidables . Según este concepto así sintetizado, los primeros tangos de difusión popular fueron expresiones bailables, sin canto, y que entre 1890 y 1900 se les fue incorporando letras picarescas y lunfardas de las se guardan algún registro. Quizá esto no sea totalmente incierto, pero igual esa idea pertenece a una línea que por décadas ignoró un aporte ciertamente  esencial; la raíz andaluza mostrada en los primeros tangos y tan evidentes en los  de Angel Villoldo, ese autor fundacional de la música de los argentinos y cuya obra más destacada se diera a inicios del siglo veinte. Aquel razonamiento inicial, también, creyó inseparables al  tango y al lunfardo, esa jerga o código entre dos para que no se entere un tercero, que en verdad resultaron dos expresiones culturales independientes entre los argentinos; más bien, dos perfiles que sin duda hacen a sus primeras manifestaciones libres de la colonia y tan históricamente potables que hasta bien entrado el siglo veintiuno sostienen cierto ‘orgullo’ en mostrar la identidad de un pueblo. Aunque sin fervores ilimitados, vale repetir que el influjo del tango andaluz y la milonga en el tango, son ineludibles a la hora de interpretar más acabadamente el origen de una expresión musical incorporada al modo esencial de muchísimas generaciones de argentinos, que aún persiste.

    

             Según dijimos, pese a no ser al principio un género cantable, ya por el año 1811 aparece una copla entonada por los combatientes de Cádiz ante la invasión napoleónica: ‘con las bombas que tiran los fanfarrones se hacen las gaditanas tirabuzones’, a propósito de las bombas francesas que no estallaban. Y aunque no perdure su  línea rítmica, refiere el especialista Roberto Selles en “Las Primeras letras del Tango”, que la milonga siempre fue ‘una especie musical surgida del canto, como sus antecesora, la guajira flamenca”, en cuanto ‘milonga’ es una voz del Quimbunda, un lenguaje de los negros del sur de Brasil que significa ‘milonga: muchas palabras, palabrerío’, que nos hace colegir decir  ‘déjese de tanta milonga’, hoy nos expresa categóricamente  ‘por favor, no hable de más’. Este parecería un dato más, acaso prescindible, pero enlaza con la certeza de que  las primeras guajiras acriolladas entonadas por los porteños eran letrillas andaluzas de mala intención o de carnadura prostibularia. En 1857 se estrenó en el Teatro de la Victoria de Buenos Aires, “Tomá mate, che”, del español Santiago Ramos, que aludía al hábito criollo de tomar mate y por ahí decía ‘me dijo un moza al verme, este porteño me mata. Tomá mate, che, tomá mate, que en el Río de la Plata no se estila el chocolate’. Más adelante, 1868, aparece el primer tango que dicen se oyera en Argentina, “El negro Schicoba”, de José María Palanzuelo,  organista de la Catedral de Buenos Aires con letra de Germán Mc.Key, un actor panameño, y es una canción andaluza con aire muy juguetón que decía ‘un tango cara cun tango, un tango cara cun té, dame un besito mi negra ahora que nadie nos ve’.  Otro estudioso, José Manuel Caballero Bonald, en su obra “Danzas Clásicas Españolas de la escuela antigua” habla entre otras del ´bartolo’ o ‘bartolillo’, y los versos identificatorioa resaltaban ‘Bartolo tenía una flauta con un agujero sólo y su madre le decía, tocá la flauta Bartolo’. Esto en Uruguay se adaptó en milonga y en Argentina,  además de otras varias, se cantó como tango ‘Bartolo dejó una mina, yo no la quiero dejar, porque me calza me viste y me da para morfar’. Anteriores a este ya existían otros tangos andaluces que se acriollaran marcados con el ritmo de la habanera cubana, como el “Queco”, sinónimo de quilombo, que cantarían las tropas del general Arredondo por 1875, antes de la batalla del Quebracho: ‘Queco vení pal hueco, Queco, te tengo que hablar’, prolongado en su primera memoria como una expresión de tango compadrito. Por 1881, en “Colección de Cantes Flamencos, de Antonio Machado y Alvarez, se menciona “El Tango de la Casera”, que los porteños convirtieron en “Tango del Recoletero” aludiendo a quienes participaban de las romerías de la Recoleta o   del Pilar; reuniones de familia durante el día y por la noches concurridas por algunos  bailarines de tango. El ya mencionado Angel Villoldo, – que fuera el primer autor profesional de tangos en cuanto los demás lo ejercían sin mucho rigor musical- tomaba de base al tango andaluz y al cuplé. Por ejemplo “La Morocha”, su tango más renombrado y difundido internacionalmente, que escribiera en 1905 sobre música del pianista Enrique Saborido, es decididamente un cuplé concebido para ser cantado por la española Lola Candales, una cupletista que junto al músico actuaban en un cafetín dela calle Reconquista, en Buenos Aires. Ya en 1906, Villoldo compone “Cuidado con los Cincuenta”, otro tango recordado además por su construcción musical y que así fuera grabado por muchas orquestas modernas pasado más de medio siglo, en su argumento y el modo de contar la historia era un indudable tango andaluz. ‘Una ordenanza sobre la moral decretó la autoridad policial, y por la que hombre se debe abstener decir palabras dulces a una mujer. Chitón, que al que se propase cincuenta le harán pagar’. Además del reconocido “Cuidado con los Cincuenta”quedan otros rastros del género chico español en los compadritos de Villoldo: ‘aquí tienen al torito, el criollo más compadrito que pisó la población’, hoy mismo nos suena divertido y zarzuelero. Aunque sin ningún ánimo crítico, se nos ocurre que quizá Angel Villoldo  no tuviera noticias de la opinión que Domingo Faustino Sarmiento publicara en su “Facundo” por 1845: ‘en Buenos Aires sobre todo, todavía está muy vivo el tipo popular español, el majo… todos los movimientos del compadrito revelan al majo; el movimiento de los hombros, los ademanes, la colocación del sombrero y hasta la manera de escupir entre los colmillos, todo es de un andaluz genuino’. Sin duda, otra muy aguda observación de Sarmiento que no fue muy concurrida al menos, en el ámbito de la tanguería. 

 

            De todas maneras, en más de cien años de existencia el tango tuvo enormes transformaciones en su ritmo y llegando sus letras a ser recurrentes en la literatura de los argentinos. Hoy mismo, los escasos tangos que se editan mantienen aquella distintiva argumentación ‘de lo personal a lo social’, en tanto su construcción musical fue profundizando una tendencia  a ser música de cámara, con una mayor elaboración armónica y para interpretaciones de solistas cada vez más aptos. Tal vez allí se geste otra historia que seguramente no le quitará el carácter argentino al tango, y por ahí habría rumbeado una opinión de  Jorge Luis Borges dicha por 1930 a propósito de las calidades literarias de sus letras: ‘de valor desigual ya que proceden de plumas heterogéneas, las letras de tango que la inspiración o la industria han elaborado integran un inextrincable “corpus poeticum”, que los historiadores vindicarán. Es verosímil que hacia 1990 surja la sospecha de que la verdadera poesía de nuestro tiempo no está en “La Urna”, de Enrique Banchs, ni en “Luz de Provincia” de Carlos Mastronardi, sino en las piezas imperfectas que se atesoran en “El alma que Canta”. Y mencionaba Borges a una publicación muy popular que recogía cada semana las letras de los nuevos y viejos tangos, y agregó, ‘esta suposición melancólica o una culpable negligencia, me ha vedado el estudio de ese repertorio caótico’. Una reflexión algo culposa en alguien como él, indudablemente argentino, que ojalá hubiera generado uno de los debates que nos merecemos y no encaramos acaso por persistir esa tendencia que nos identifica: la de mantener siempre vigentes nuestras contradicciones.      

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EDUARDO PÉRSICO nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina. Publicó:

  1. Crónicas del Abandonado. Cuentos. Editor Mensaje. (Faja de Honor de la SADE). (reeditado 3)
  2. Gardel Supo Retirarse a Tiempo. Novela. Ediciones Corregidor.
  3. Resistencia Lunfarda. Poemas. Edit. Rueda. (reeditado 3)
  4. El Olvido está en Libertad. Novela. Editorial Futuro.
  5. De nuevo lejos de Uppsala. Novela. Bell Ediciones.
  6. Un Mundo casi Feliz. Cuentos y Poemas. Ediciones. Trilce.
  7. Nadie Muere de Amor en Disneylandia. Novela. Beas Ediciones. (Premio Fondo Nacional de las Artes). reeditado
  8. Cuentos con Mujeres. Beas Ediciones.
  9. Madame Bovary era una Buena Chica. Novela. Beas Ediciones
  10. El Infierno de Rosell. Novela. Ediciones del Leopardo.
  11. Lunfardo en el Tango y la Poética Popular.

Proyecto Editorial.  

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Participaciones en:   Fútbol a Puro Cuento, Ediciones Faro Verde; Escritores argentinos  según ellos mismos,  Universidad INCCA de Colombia, por Joseph Vélez, de Baylor University, USA; Cien sonetos Lunfardescos,  Academia Porteña del Lunfardo;  Los que conocieron a Borges nos cuentan, Editorial Tres Haches. Ver buscadores en internet.

 

                    http://www.youtube.com/watch?v=9XExQJF-Hes
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                                                                                                    año 2008.

 

 

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